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Luis de Iemanjá: el golero que se hizo pae

Un momento de bronca que le cambió la vida para siempre y aún lamenta.

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Celebración de Imenajá en la playa Ramírez. Foto: Fernando Ponzetto

Hace 45 años Luis Alberto Farías era un prometedor golero que alternaba en las divisionales formativas del Montevideo Wanderers. En la actualidad es el pae Luis de Iemanjá, del barrio Sayago Norte. Ayer contó su historia a El País vestido de blanco, mientras preparaba una carpa y una barca para recibir a sus fieles. Ya en su época de deportista tenía un fuerte vínculo con la religión umbandista.

Ingresó a la religión con 16 años de edad, hoy tiene 60 años y el fútbol es un recuerdo y la umbanda su vida.

Comenzó contando que se hizo famoso porque en una jugada en Los Céspedes rompió un parante ante un ataque de tres delanteros de Nacional.

"Yo estaba jugando en la cuarta. Volé para atrás, toqué la pelota apenas y cuando caigo venían tres jugadores de Nacional. Me estiré, toqué la pelota y entraron los tres y se terminó rompiendo el palo del arco. Se armó un gran escándalo porque creían que me habían pegado. Fue impresionante, hasta El País me hizo una nota", contó el ahora pae.

A los pocos meses algunos allegados le ofrecieron ir a jugar a Peñarol, el cuadro de sus amores. Sabía que lo estaban viendo algunos dirigentes y pidió que le dieran el pase.

"Yo andaba bien, fui a hacer unas prácticas de prueba en Peñarol y en Wanderers se avivaron y no me querían firmar el pase. Me llevaban a cuento de un lado a otro y que vení un día, vení otro. Hasta que saltó que yo estaba en la lista de la Copa América con Wanderers. Estaba tan caliente que pedí a un dirigente que me dejara libre y me lo negó. Entonces le pegué un golpe de puño. Estuve dos años en la lista de retención", narró.

La vida de aquel golero siguió en varios clubes del interior del país pero ya estaba todo perdido. Estuvo un tiempo viajando a San José, Canelones, luego estuvo en Carmelo, Colonia. Después estuvo jugando un tiempo en el Club Cabrera en la Extra pero luego el club fue desafiliado. Finalmente, se dedicó a trabajar como operario de Cristalerías del Uruguay.

Luis asegura que aquella reacción, que le marcó para siempre, fue un momento en la religión no pesó.

"Yo era muy nuevito en todo esto y además me faltaba mi padre que ya entonces había fallecido", señaló el pae del barrio Sayago Norte.

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