LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Llegó Daniel

Desde que Daniel Martínez asumió como jefe comunal, la gestión de la Intendencia de Montevideo ha evidenciado algunos cambios saludables.

Por lo pronto, después de cinco lustros pautados por la desidia y la más absoluta indiferencia por las necesidades y demandas de los contribuyentes, la capital tiene hoy un gobierno municipal que, sin brillar ni mucho menos, muestra trabajo. Y eso, para una ciudad que viene soportando pésimas administraciones y singulares inacciones desde 1990, ya es muchísimo.

Con poco a Martínez le alcanza y sobra para asomar la cabeza. No hacía falta mucho que digamos. Después de los cinco años de aumentar impuestos e incrementar sueldos y privilegios de los municipales de Tabaré Vázquez, una década de discursos vacíos y pésima administración de Mariano Arana, y diez años de la nada misma de Ricardo Ehrlich y Ana Olivera, un intendente con ganas de hacer cosas luce, ciertamente, novedoso. Y por encima de que no todo lo propuesto luzca pertinente, el estar encima de la gestión y dar la cara ya es algo que el montevideano promedio debe agradecer.

Alguno dirá que Martínez lo hace porque quiere ser candidato a la Presidencia. ¿Y eso está mal? Tabaré Váz-quez fue intendente queriendo llegar a la primera magistratura y como jefe comunal trabajó poco, hizo menos y solo dejó contento a Adeom, al que dio el oro y el moro. Y además, que un político trate de mostrar gestión para aspirar a un cargo más relevante es algo que no debería alarmarnos. De eso se trata, señores. A no hacerse trampas al solitario.

Pero una cosa es que Martínez haga cosas y otra, bien diferente, es cómo hace algunas cosas.

Veamos lo que sucede con la basura. Hasta el momento solo hemos logrado que el intendente admita que la ciudad es una mugre. ¿Es algo? Sí. Pero Arana también lo admitía. Martínez dice que con más camiones el problema se solucionará. Ya llegaron más camiones, y la ciudad sigue sucia. Van a comprar más y más camiones, pero los contenedores están rodeados de basurales en zonas donde los camiones pasan a diario. ¿Está administran- do bien el intendente el dinero de los contribuyentes? ¿Realmente la solución es sumar más y más camiones? ¿O solo le están dando más recursos a un sistema ineficiente, que tiene a la ciudad hecha un asco?

¿Y el tránsito? Las cámaras lo han ordenado. La gente conduce más despacio. Respeta más las normas. Y eso está perfecto. ¿Pero no habría que discutir el valor de las multas que aplica la comuna? ¿Es posible que pasar por una sola cámara a más velocidad de la admitida se correspon- da con una multa de más de $ 8 mil? ¿Más de $ 8 mil de multa por una infracción en un país en que el salario mínimo líquido es de $ 9.858?

¿Acaso se piensa que todo aquel que va en auto es de clase alta? ¿Se ha considerado lo que para alguien con una familia que mantener representa que, por una infracción de tránsito, le saquen más de $ 8 pesos del salario?

El intendente Martínez debe seguir trabajando para hacer cosas. Pero debería mirar dónde pisa. Porque a veces el dulce pica los dientes.

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