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"Estoy llegando"

“Pepe con la gente”. Fue la consigna de su campaña electoral que en el 2009 lo llevó a la presidencia de la República. Como no podía ser de otra manera, José Mujica volvió en su despedida a mostrarse como un hombre de pueblo. Sencillo y humilde, dijo haberse sentido “liviano de equipaje” durante sus años como presidente.

Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
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Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
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Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez
Mujica recibió el Pabellón Nacional ayer en Plaza Independencia. Foto: Agustín Martínez

Sensiblemente emocionado, Mujica se mostró muy cercano a la gente que le gritaba "Gracias, Pepe". "Pepe, amigo, el pueblo está contigo" o "Pepe no se va", coreaban. No faltaron las pancartas de agradecimiento, las banderas del Frente Amplio, del Movimiento de Participación Popular y la de los tupamaros. En el medio de la multitud sobresalía una réplica del Fusca celeste, a esta altura tan conocido como su dueño.

Rodeado por personal de seguridad y decenas de periodistas locales y extranjeros, Mujica trataba de acercarse al vallado para saludar a los que se hicieron presentes en la Plaza Independencia. Con los ojos llorosos, los tomaba de las manos para demostrar su afecto.

A la hora de hablar, Mujica optó por un discurso leído donde hizo referencia a su infancia y pasado guerrillero.

"Nuestra democracia comenzó a enfermar porque nada había para repartir, no nos dábamos cuenta, pero caminamos hacia la confrontación... Fueron años de estancamiento, de utopía militante; nos terminamos jugando todo como muchos otros. Sufrimos e hicimos sufrir, pero somos conscientes y pagamos precios enormes. Pero, seguimos por milagro vivos, templados y aprendiendo con la adversidad", subrayó.

Conocido internacionalmente como "el presidente más pobre del mundo", Mujica habló ayer de su "humildad" para gobernar. "Nos quedó incrustado que nadie es más que nadie. Sobrios y livianos de equipaje para tener la mayor cantidad de tiempo libre y volcarlos socialmente", indicó.

"Pasaron cinco años que se fueron rapidísimo, querido pueblo. En una lucha entre el egoísmo natural que llevamos adentro y la solidaridad. La solidaridad es la defensa en el largo plazo de la especie. ¡Querido pueblo, gracias! Gracias por tus abrazos, gracias por tus críticas, gracias por tu cariño y sobre todo por tu compañerismo cada una de las veces que me sentí solo en el medio de la Presidencia", dijo en uno de los pasajes más aplaudidos de su discurso.

Como para no dejar duda de que su mirada estará puesta en ese "pueblo", Mujica dijo que "si tuviera dos vidas, las gastaría para ayudar a sus luchas". "Es la forma más grandiosa de querer la vida que he podido encontrar a lo largo de mis casi 80 años. No me voy, estoy llegando. Me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo", concluyó.

Luego del discurso que brindó desde un atril ubicado en la puerta de la Torre Ejecutiva y que duró un poco más de diez minutos, el presidente y su esposa caminaron hasta la Plaza Independencia donde se realizó la clásica ceremonia de arriado del Pabellón Nacional.

De manos del presidente de la Casa Militar, Mujica recibió el Pabellón Nacional y luego presenció el desfile militar. La ceremonia protocolar se cerró con Los Olimareños cantando A Don José. Aplaudido por los presentes, Mujica se retiró a la Intendencia de Montevideo, donde participó como orador del seminario internacional "Izquierda y proyectos progresistas en la región" organizado por el Frente Amplio.

Muy tranquilo. "

Dale con fe, Tabaré", le gritaron a Vázquez cuando finalizó el acto de arriado del Pabellón Nacional. Demostraciones de afecto y también reclamos, recibió ayer el presidente electo. "Bajá los precios, Taba" y "te amamos", fueron algunas de las voces que se escucharon frente a la Torre Ejecutiva. Vázquez dijo que vivió la jornada "con tranquilidad y alegría".

Cuando asuma, Vázquez tiene en su lista de prioridades la reforma del Mercosur. En una rueda de prensa, prometió "trabajar fuerte" para mejorar la integración. "Apostamos a un mayor proceso de integración que favorezca más las necesidades de los pueblos latinoamericanos", dijo.

Su retrato con los expresidentes

En uno de sus últimos actos como mandatario, el presidente José Mujica descubrió un retrato con su imagen en la galería de los presidentes del Museo de la Casa de Gobierno (ex Palacio Estévez) en la Plaza Independencia.

Mucha prensa se reunió en el lugar, mientras los obreros aceleraban los preparativos para el armado del escenario desde donde mañana domingo hablará el presidente entrante Tabaré Vázquez. Con el tránsito cortado, la Plaza es en estas horas como un gran paseo donde van y vienen las personas interesadas o no en los actos del relevo presidencial, y los turistas, más preocupados en fotografiarse con un soldado del regimiento de Blandengues que en obtener tomas del Palacio Salvo o la estatua a Artigas.

"Muchachos, el auto del viejo (Mujica) va a estacionar acá. Ustedes pónganse del otro lado, por favor", pidió a camarógrafos y fotógrafos uno de los integrantes de la custodia del presidente. La ceremonia fue anunciada en el sitio web de la Presidencia como pública (no decía nada en contrario) y para comenzar a las 16.30 horas. Los minutos comenzaron a pasar y finalmente ingresaron al edificio el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, y el prosecretario Diego Cánepa. El jefe de la Casa Militar, general Julio Macías, se paró al borde de la vereda esperando la llegada del auto oficial. Pero de repente entró al edificio.

Al rato, Guerrero, Cánepa, Macías y los integrantes del equipo de filmación de Emir Kusturica se retiraron del lugar rumbo a la Torre Ejecutiva. ¿Qué había pasado? Fácil. La seguridad concentró a la prensa en la puerta principal del edificio y Mujica ingresó y salió por el acceso de San José, del otro lado de la sede del Museo. Así, por allegados a la comitiva oficial se pudo saber que el presidente descubrió su retrato en una brevísima e íntima ceremonia. Luego volvió a su oficina.

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