Así se enteraron los dirigentes locales del escándalo de la FIFA

Una llamada desde Jacinto Vera sobresaltó a todos en Zúrich

No fue en Zúrich ni en la sede de la AUF. Tampoco fue por WhatsApp, Iphone, mensaje de texto o mail. Fue por internet, en un barrio de la capital donde la mayoría de las calles conservan el adoquinado original de los albores del siglo XX: el Jacinto Vera.

Fue una residencia de Rodríguez Larreta y Caraguatay donde la noticia del escándalo de la FIFA cobró el carácter de primicia para Uruguay y las autoridades de su fútbol. En las últimas horas del martes, Roberto Pastoriza, integrante del Consejo Ejecutivo de la AUF que ocupa el cargo el secretario de asuntos internacionales y selecciones nacionales, estaba en su domicilio "mirando ‘Los emigrantes’, una película sobre la emigración polaca que llegó a Estados Unidos. Cambió de canal para ver los partidos de la NBA, le intrigaba si Cleveland le había ganado a Atlanta. Pero por más zapping que hizo, no encontró la transmisión del partido. Entonces decidió entrar a la página web de The New York Times. "Cuando estoy buscando los resultados, cambia la página, cambian los títulos y aparecen las palabras FIB y FIFA con la imagen de la sede en Zúrich; y un poco más abajo la foto de algunos oficiales (dirigentes) acompañados por los policías que fueron al hotel a detenerlos". Pastoriza recuerda el momento perfectamente: "Era la 1:01… empecé a traducir y a la 1:20 me di cuenta de lo que era. A esa hora, las 6:20 en Suiza, llamé a (Alejandro) Balbi al celular y le conté. Primero le pregunté si estaba despierto y me contestó: ‘¡Qué voy a estar despierto! ¡Me despertaste vos! ¡Estaba durmiendo!’. Le conté y no me creyó, pensó que lo estaba jodiendo. Entró al New York Times, leyó y se convenció", contó Pastoriza a El País. Acto seguido, Balbi —secretario del Consejo Ejecutivo de la AUF— llamó uno por uno al presidente Wilmar Valdez, Juan Pedro Damiani y Eduardo Ache, y les fue contando lo que había ocurrido a pocas cuadras de su hotel. Pastoriza terminó la ronda mundial avisando por teléfono a Ignacio Alonso, el tesorero de la AUF que se despertó sobresaltado en su casa de Montevideo, y al vicepresidente Rafael Fernández, que está en Nueva Zelanda encabezando la delegación de la selección de Uruguay. El "cónclave" de los más altos dirigentes del fútbol uruguayo concluyó pasadas las cuatro de la mañana del miércoles. La primicia se conoció en Jacinto Vera.

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