Familia de joven asesinada Diana Gonnet criticó seguridad en Montevideo

"Le destrozaron la vida a mi hijo y a todos nosotros"

"Destrozaron la vida de toda la familia", dijo Verónica Sánchez, suegra de Diana Gonnet (36), joven fallecida el lunes 15 en un atraco a una fábrica de pastas en el barrio Parque Rodó.

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Ocho móviles policiales arribaron a la fábrica de pastas asaltada por rapiñero que fugó en moto.

Sánchez agradeció el apoyo recibido por la pérdida y a las personas que marcharon el martes 18 por el Centro de Montevideo pidiendo justicia y no más muertes de personas trabajadoras.

"Uno siempre se sensibiliza por las cosas que ve en la televisión y le ruega a sus hijos que tengan cuidado al salir a la calle. Pero nunca pensás que algún día te puede tocar que maten a un familiar. Estas cosas no pueden suceder, la inseguridad que estamos viviendo es tremenda y alguien tiene que empezar a hacer algo" reclamó la madre de Nazareno Ibarguren, esposo de Gonnet.

A las 14:12 horas del domingo 15, Nazareno y Diana aguardaban en la fila para comprar ravioles en la fábrica de pastas "Blanes", ubicada en la esquina de San Salvador y Blanes.

Un delincuente se bajó de una moto e ingresó en la fábrica con un arma desenfundada. El rapiñero gritó: "esto es un asalto". Luego exigió la recaudación al propietario del comercio.

"Mi hijo me contó que un ex policía retirado lo agarró de atrás para sacarle el arma y en el forcejeo se disparó varias veces", relató Verónica a El País.

En medio del caos, Diana recibió dos impactos en el abdomen y luego fue trasladada en la camioneta de su esposo a una mutualista cercana.

La hija del dueño de la fábrica de pastas le practicó respiración boca a boca y ejercicios de reanimación, mientras un repartidor del local presionaba sobre las heridas para contener la hemorragia.

En cuatro minutos llegaron al centro asistencial pero el esfuerzo fue en vano. Diana falleció en la emergencia de la mutualista a las 16:35 horas del pasado lunes 17.

La tragedia destrozó a dos familias, despertó la reacción de cientos de montevideanos que se expresaron por las redes sociales hartos de la inseguridad en Montevideo e indignó a los pobladores de Fray Bentos, ciudad natal de Diana y Nazareno. Allí se sabe que la pareja se conocía desde los 14 años.

"Con mucho sacrificio él se recibió de ingeniero químico y ella de maestra. También con mucho esfuerzo habían logrado comprar su apartamento pero solo pudieron disfrutarlo cuatro meses" contó la madre de Nazareno a El País.

Sánchez recordó a Diana como una joven "luchadora, muy estudiosa y trabajadora". Enseguida agregó: "Le arruinaron la vida a mi hijo y a todos nosotros. Estamos viviendo un verdadero calvario".

Verónica consideró que es tiempo de que "alguien le ponga freno a esto. Uno piensa que siempre le pasa a otro hasta que un día te toca" reflexionó en alusión al grado de inseguridad que se vive en las calles de Montevideo.

Miedo.

No es la primera vez que la fábrica de pastas "Blanes" es asaltada. El anterior ocurrió el 29 de mayo de 2014. En esa ocasión no hubo heridos. En la acera de enfrente, funciona el restaurante "Blanes" que pertenece al mismo propietario. El restaurante también sufrió un asalto el 30 de mayo de este año.

Después del atraco del domingo 16, el propietario de ambos comercios no abrió el martes 18 y colocó carteles en alusión a la muerte de Gonnet: "Cerrado por duelo".

Un allegado al empresario indicó a El País que éste tampoco concurrió a trabajar ayer ni lo hará hoy. Esperará que pasen los días para reintegrarse a su puesto. "Trabajar en la caja de un comercio es una ruleta rusa. Un día te puede tocar. Eso genera miedo", dijo la fuente.

Los domingos, la fábrica de pastas trabaja a un ritmo intenso. Sus clientes provienen de barrios como Pocitos, Punta Carretas, Parque Rodó y Centro. Las filas de personas llegan hasta la vereda. En el momento del atraco, Gonnet estaba en la fila esperando ser atendida junto con su esposo.

La fuente cercana al comerciante dijo que, luego del violento atraco, se le cruzó por la mente la idea de cerrar el comercio por temor a recibir un balazo o que un funcionario resultara muerto en un futuro atraco. Sin embargo, luego desistió de esa idea porque en ambos comercios trabajan 40 empleados.

"Es mucha gente que sostiene a sus familias trabajando en la fábrica de pastas o en el restaurante de enfrente. Si él estuviera solo, mañana cerraba las puertas de ambos locales", advirtió la fuente.

Una posibilidad que valoró el empresario es contratar guardias privados pero ello incrementa los costos de dos negocios que "tienen márgenes de ganancias pequeños".

Ferocidad.

"El delincuente tiró seis tiros. La gente corría por todos lados. Vi a una señora esconderse debajo de una camioneta", dijo a El País Adriana M., una testigo de la rapiña.

El rapiñero y su cómplice escaparon en una moto por la calle Blanes hacia la rambla.

En los últimos días, los policías buscaron filmaciones en la zona para ubicar la matrícula de la moto.

En caso de que la moto fuera robada, los policías se encontrarán frente a un callejón sin salida. Los delincuentes ocultaron sus rostros con cascos.

Niegan demora de patrulleros.

El martes 18, testigos de la rapiña cuestionaron a la Policía en las redes sociales por llegar entre 15 y 20 minutos tarde a la fábrica de pastas asaltada el domingo 16. El director del Centro de Comando Unificado, comisario inspector Robert Taroco, informó ayer que, si se toma en cuenta el tiempo desde que la llamada fue tomada por el operador del 911 hasta que el primer movil llegó al lugar, pasaron 3 minutos con 39 segundos. "Los tiempos de respuesta fueron muy por debajo del promedio", expresó Taroco según consignó el Ministerio del Interior. Taroco reconoció que, entre las 14:00 y las 14:30 horas, ingresaron 232 llamadas al 911, y señaló que las líneas estaban ocupadas porque personas querían denunciar el asalto.

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