ASESINATO EN SAN JOSÉ

La Justicia investiga seguimiento a Susana Odriozola

Tres informes de la Policía relatan que un individuo con casco azul y celular esperaba fuera del juzgado.

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San José sigue conmocionada por el crimen de la alguacil. Foto: F. Ponzetto

Una compañera de trabajo de la asesinada alguacil Susana Odriozola declaró que un sujeto con un casco de moto azul se encontraba al costado de un árbol frente de la sede judicial y luego siguió a la víctima durante un buen trecho mientras enviaba mensajes por celular.

Ese testimonio consta en tres informes reservados enviados por la Policía al juez penal de San José, Duvi Teixidor, los días 19, 20 y 21.

"Ayer (por el viernes 19) salimos juntas del juzgado (de Familia) luego de terminar nuestro día de trabajo. Era próximo a la hora 18:45. Salimos caminando por la calle Treinta y Tres rumbo a la calle Larrañaga y doblamos por esa calle en dirección a la calle 25 de Mayo, ya que yo tenía mi auto estacionado a poca distancia. Llegamos hasta donde estaba mi auto y nos despedimos", relató la funcionaria judicial a la Policía.

La testigo dejó el termo y el mate dentro de su auto, mientras que Susana Odriozola continuó caminando por Larrañaga y dobló a mano derecha rumbo a la calle Eusebio Vidal.

Un oficial de Investigaciones preguntó a la testigo si observó a alguna persona en actitud sospechosa en las inmediaciones de donde se encontraban con Odriozola.

"Vi a un hombre de 1,85 metros aproximadamente de estatura, complexión media, cutis blanco, pelo corto, con ropas oscuras, la campera era azul y tenía un casco azul. Él me pareció extraño ya que estaba en la sombra del árbol ubicado en la vereda del Instituto Técnico Forense (ITF) y estaba con el celular en la mano izquierda como mandando mensajes", dijo la testigo. Enseguida agregó: "Mi compañera (Odriozola) no sé si lo vio. Ella siguió por la calle Larrañaga y el tipo iba detrás de ella. Y cuando dobló por 25 de Mayo no vi si siguió detrás, ya que cuando me metí al auto a dejar el mate ya lo había perdido de vista".

Otro testigo, que se encontraba a metros de donde ocurrió el homicidio de Odriozola, declaró que el conductor de la moto llevaba un casco azul con tribales grises.

"Vestía ropa de abrigo de color oscuro y el acompañante (que efectuó el disparo) con gorro de hilo fino con un cuello polar y vestía campera tipo deportiva oscura", señaló.

El juez Teixidor envió un oficio a las tres empresas de celulares pidiendo datos sobre todas las comunicaciones que existieron frente al Juzgado de Familia a las 18:45 horas. Ese informe, que aún no llegó a la sede penal, será una de las líneas de investigación que se trabajará durante el sumario del caso, dijo ayer a El País el juez Teixidor.

La reconstrucción del asesinato también se efectuará en esta etapa procesal, luego que el coautor del homicidio, Gustavo Ferreira Machado, ratificó su declaración en la sede reconociendo que había sido el conductor de la moto marca Star y que su cómplice, Pablo Cedrés el que disparó.

Ferreira Machado dijo que no sabía que Cedrés iba a cometer una rapiña ni que estaba armado. Sí pensó que éste iba a realizar un arrebato.

"Yo estaba a unos cinco metros, encima de la moto. Miré y vi que Pablo cinchaba la cartera de la mujer. Luego escuché el tiro. Me quise ir en la moto pero Pablo me gritó Pará con el arma en la mano. Paré y él subió", declaró ante el juez Teixidor y el fiscal Alfredo Ruiz.

Sin embargo, otro testigo señaló en el Juzgado que al homicida no le interesó en ningún momento la cartera o el celular de Odriozola. Una segunda persona testificó en la sede que vio la moto acercarse a gran velocidad a contramano por la calle Eusebio Vidal y frenar frente a la alguacil. "Me llamó la atención la velocidad de la moto. Iban a contraflecha. No llegué a avanzar diez metros por calle Vidal cuando siento un grito e inmediatamente una detonación como disparo de arma. Miro hacia atrás y veo a la misma moto saliendo a mitad de cuadra de calle Eusebio Vidal entre Sarandí y Colón con los hombres arriba, los cuales salieron muy rápido por calle Eusebio Vidal a contramano", dijo el testigo a la Policía.

Recorrido.

Uno de los informes policiales, que refiere al testimonio de la funcionaria judicial, se focaliza sobre si Odriozola mantuvo o no algún altercado con una persona días antes de su homicidio.

"Susana no tenía ningún tipo de problemas. Ella era muy buena con la gente que trataba y es más, esta semana ella trabajó en la oficina no salió a hacer trabajos en la calle", respondió la funcionaria.

El investigador le preguntó a la testigo si siempre hacían el mismo recorrido al salir del trabajo. "Por mi parte no porque es según donde estacione el auto. Pero ella siempre iba y venía de su casa al trabajo y del trabajo a su casa haciendo el mismo recorrido".

Un disparo a quemarropa.

Un médico forense certificó que el acusado Pablo Cedrés le disparó a la alguacil Susana Odriozola de una distancia mínima de 80 centímetros al "no haber tatuaje" provocado por la pólvora. Ningún testigo observó el momento del disparo. Sí vieron a una moto con dos personas circulando a contramano y escucharon el posterior disparo. Dos testigos señalaron que los homicidas se desplazaban en una moto cross, de color blanco, y otros cuatro que éstos andaban en una moto azul de calle.

"Le presté la moto porque andaba armado".

El dueño de la moto utilizada en el homicidio de la alguacil Susana Odriozola declaró ante el juez Duvi Teixidor y el fiscal Alfredo Ruiz que le prestó la moto al acusado Pablo Cedrés para no tener problemas. Cedrés le pidió la moto para ir a comprar medicamentos para su esposa enferma. El propietario de la moto accedió. Era la segunda vez que Cedrés se la pedía. Dos horas después del homicidio, Cedrés se la devolvió con la matrícula extraída y colocada debajo del asiento. También le había sacado unos pegotines ubicados en el tanque y no devolvió un casco azul. El dueño de la moto testificó en el Juzgado Penal de San José: "Yo a veces intento no discutir porque soy laburante y trato de esquivar los problemas".

Consultado sobre si sabía que Cedrés tenía antecedentes penales, respondió: "En el barrio te das cuenta. Los conocés a todos. Se sabe que él anda armado, que anduvo a los tiros. (...) Le pregunté qué había hecho con la moto porque me di cuenta que le había sacado la chapa. Lo que pensé que era la última vez que se la prestaba". Otro testigo dijo que Cedrés había salido hacía poco de la cárcel y andaba armado porque había tenido conflictos con narcos.

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