tiroteo en pocitos

Los que se jugaron el uniforme en la esquina de Benito Blanco y Martí

Carlos Rodríguez y Carlos Doyenart acudieron a un mismo llamado: rapiña en un local del Correo en Pocitos. Con esos datos llegaron al lugar. Rodríguez falleció de un disparo en la cabeza y Doyenart se encuentra internado en Cuidados Intermedios en el Hospital Policial.

Foto: Agustín Martínez.

Viviana Ruggiero / José Estevesmié ago 7 2013 15:38

Carlos Rodríguez (35) era oriundo de Paso de los Toros (Tacuarembó), ciudad que abandonó cuando eligió ser policía. Una vez en Montevideo, se desempeñó en la seccional tercera y desde hace varios años cumplía función en la seccional décima. 

Ayer acudió al llamado por una rapiña en un local del Correo en Pocitos y fue asesinado de un disparo en la cabeza. "El flaco", como le decían, no estaba casado y tampoco tenía hijos. Era muy querido por sus compañeros, comerciantes y vecinos de la zona de la décima. 

Incluso algunos vecinos expresaron su indignación en las redes sociales. "Cayó un SEÑOR Policía. Amable, simpático, con una gran vocación de servicio, muy querido en el barrio. Qué injusto!", escribió en Twitter el vecino Leandro Pauletti. 

Llegó a su ciudad natal en la tardecita de hoy y será velado en la empresa Briz. El sepelio será mañana a las 11 horas en el cementerio local. 

Carlos Doyenart (39) coincidió ayer con Rodríguez cuando acudió al llamado por la rapiña en el Correo. Aunque recibió siete disparos aún pelea por su vida en la Asociación Española.

Tres de las balas que recibió Doyenart fueron amortiguadas por el chaleco; las otras lo alcanzaron en la ingle, en el hombro y dos en la boca. Su estado es delicado pero estable. 

Doyenart es policía desde hace 17 años, actualmente cumplía función en Radio Patrulla y antes fue efectivo de la seccional primera. Está casado y es padre de tres hijos: el más chico de siete y la más grande de 12 años.

Su esposa, Marisol, lo acompaña del otro lado de la puerta del CTI de la Asociación Española. Aunque la tristeza y la impotencia gobiernan en ese pasillo del centro asistencial la mujer tiene la fortaleza para aún reconocer que sabía que la profesión de su marido "es jodida". "Es así, es una profesión jodida", le dijo con resignación a compañeros de Doyenart.

El dirigente sindical de la Unión de Sindicatos Policiales (Usip) Oscar De los Santos que estuvo con la familia hasta la madrugada comentó a El País que se fue de la Española admirado por "la fuerza de espíritu y fe" de la familia. 

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