Millonario uruguayo

Jueza solicita el bloqueo de los bienes de Colman

La Justicia española envía un exhorto a su par uruguaya.

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El uruguayo amante de los carruajes llegó a manejar una cadena de 400 clínicas.

la jueza del caso Vitaldent, María Isabel Serrano Pozuelo, pidió a Uruguay que proceda al bloqueo y embargo preventivo de todos los activos financieros y los bienes inmuebles pertenecientes al magnate uruguayo Ernesto Colman, hoy preso en España.

La magistrada extendió la solicitud a otros países como Suiza, Luxemburgo, EE.UU., Portugal, Italia y Argentina, según informó el periódico español El Economista. El pedido abarca los bienes del uruguayo y los de sus cinco socios en la cadena Vitaldent, que también fueron enviados a prisión. La jueza también solicitó, a través de rogatorias internacionales, toda la información posible sobre los actividades de todos los investigados en esta caso.

Según el informe de la Unidad de Delitos Fiscales de la Policía Nacional de España, enviado al juzgado, los investigadores mantienen la sospecha de que el uruguayo fundador de la cadena de clínicas odontológicas de bajo costo se llevó poco a poco su patrimonio a Luxemburgo con el objetivo final de deshacerse de todo el negocio y quedarse después con el dinero. La venta de la cadena habría precipitado la investigación que se encontraba en marcha.

El "encanto" Colman.

Nacido en Montevideo en 1961, Colman era la cabeza de un grupo que administraba cerca de 400 centros Vitaldent. En 2009, la revista Forbes le adjudicó una fortuna de entre 600 y 550 millones de euros.

Es un apasionado de las competiciones de carruajes y en esta disciplina representó a Uruguay en los Juegos Ecuestres Mundiales y en numerosas pruebas puntuables para Copa del Mundo. Como el Windsor Royal Horse Show, celebrado en Gran Bretaña en mayo pasado, donde quedó séptimo y recibió su premio de manos del duque de Edimburgo.

Según El País de España, Colman fue detenido en su casa de Pozuelo de Alarcón (Madrid) a las ocho de la mañana. Abrió la puerta una de sus empleadas y él recibió a los policías en el vestíbulo, cuando se disponía salir. Mientras le informaban de la lista de acusaciones que se le imputaban (organización criminal, delitos fiscales, blanqueo de capitales, estafa, falsedad documental), el uruguayo permanecía tranquilo. Su mujer, una asturiana de 34 años, caminaba alrededor de la escena con su hija recién nacida, como si la cosa no fuera con ella. El secretario judicial sacó la orden de registro y los agentes comenzaron a buscar pruebas por la casa. En una caja fuerte, encontraron 400.000 euros y una colección de relojes de lujo, pero eso no era nada al lado de la fortuna que había llegado a amasar: más de 120 fincas urbanas y viviendas de lujo, un pueblo entero abandonado en el Valle de Arán, una empresa de alquiler de aeronaves, negocios de caballos purasangre y 36 coches de alta gama.

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