Fallo: Dice que el DT de la selección demoró la indagatoria

Juez condenó a doméstica y criticó a Oscar Tabárez

La Justicia condenó a la exempleada doméstica de Óscar Tabárez por el robo de US$ 500 mil, pero cuestionó al director técnico de la selección por ocultar que mantuvo una relación con la mujer, ya que eso retrasó el trámite del expediente.

En mayo de 2012, el DT de la selección se sometió a un careo con su exempleada. Foto: Inés Gumaraens

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PABLO MELENDREZ14 feb 2014

Luego de más de tres años de proceso, el juez penal Homero Da Costa condenó a la exempleada doméstica de la casa de Tabárez, a su expareja y a su hermana, por la sustracción de US$ 500 mil de una cuenta bancaria del técnico de la selección uruguaya de fútbol, maniobra que tuvo lugar entre abril de 2008 y septiembre de 2010.

El juez hizo lugar a la requisitoria que formuló en agosto de 2012 el entonces fiscal penal Luis Bajac, y condenó a la exdoméstica a una pena de 24 meses de prisión por "un delito continuado de hurto"; a su expareja a 22 meses de prisión por "reiterados delitos de receptación"; y a su hermana a 17 meses también por ese ilícito, ya que ambos se beneficiaron con el dinero ilegalmente obtenido.

Los ahora condenados habían sido procesados con prisión en diciembre de 2010 -cuando Tabárez denunció la maniobra- y recuperaron la libertad en 2011, por lo que más allá del contenido de la sentencia no volverán a la cárcel.

La exempleada doméstica de Tabárez robó varias tarjetas de débito bancario de la familia, obtuvo sus correspondientes PIN y así realizó retiros de dinero "durante un lapso ininterrumpido de dos años y cinco meses", dice la sentencia que el juez Da Costa dictó ayer jueves y a la que accedió El País.

Si bien primero la mujer admitió la maniobra, durante el juicio cambió su versión y dijo que Tabárez le entregó las tarjetas bancarias en virtud de la existencia de una relación sentimental entre ambos. Tabárez negó esa versión pero para el juez se logró probar el vínculo entre ambos en virtud de una cantidad de mensajes de texto que aportó la imputada.

"Falsedad".

El juez dedica un tramo del fallo a criticar a Tabárez por haber ocultado el vínculo que tuvo con su exempleada. Da Costa dice que Tabárez admitió la situación en un careo entre ambos en mayo de 2012, donde justificó su accionar en que "a su juicio la pregunta no tenía relación con la denuncia que él había efectuado".

Al analizar la actitud del técnico de la selección uruguaya de fútbol, el juez afirma: "Visto en perspectiva, no se esperaba del señor Tabárez, poseedor de una amplia cultura general por su calidad de educador, una actitud como la que adoptó".

Da Costa explica que al haber declarado en su condición de denunciante, "la falsedad de la respuesta" de Tabárez no representa "falso testimonio".

"Sin embargo, su actitud no fue la correcta hacia quienes dirigían la investigación (juez y fiscal), en tanto que -según sus apreciaciones- no correspondía la pregunta y en lugar de decir la verdad optó por faltar a ella, arrogándose el derecho de calificar por sí y ante sí la pertinencia del interrogatorio", cuestiona.

"Chimentos".

El juez agrega que Tabárez "estaba frente a autoridades judiciales, cuya inquisitoria tiene una explicación y un fin: la averiguación de la verdad de lo que había acontecido; no se hallaba en un programa de chimentos".

Por otro lado, el magistrado indica que la relación sentimental entre ambos "había sido ya introducida" al proceso judicial por su exempleada y la hermana de ésta, razón por la que "era necesario despejar tal extremo, para encausar la investigación por uno u otro carril".

El juez sostiene que la actitud de Tabárez retrasó el curso de la investigación: "Se debió indagar tardíamente para descartar que el denunciante no hubiese entregado las tarjetas de crédito como un regalo a la denunciada, acreditándose -finalmente- que efectivamente habían sido sustraídas por la infiel empleada y no regaladas por el damnificado", afirma.

"Y en esa dirección se podría seguir largamente explicando lo que se habría ahorrado en tiempo y en esfuerzos si el denunciante hubiese confiado en que quienes dirigían la instrucción son magistrados que -buenos o malos en su función- interrogan no por mera curiosidad enfermiza, sino porque es su deber la indagación material de los hechos que se denuncian como delitos, esto es: la averiguación material de la verdad, por contraposición a la verdad formal", agrega.

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