El fin de semana se lució en Maroñas; le sacaron $ 300.000

Jockey gana 6 carreras y lo copan para robarle premios

Me pegaron culatazos y me pusieron una pistola contra la cabeza; no tuve más remedio que entregarles el dinero", dijo a El País el jockey salteño Luis Alberto Cáceres Aranda, quien fue rapiñado luego de ganar seis carreras en el Hipódromo de Maroñas el fin de semana pasado.

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El jockey Cáceres Aranda al cruzar el disco en una carrera este fin de semana. Foto: Archivo.

Después de las carreras, Cáceres salió del circuito hípico y se dirigió a la casa de su hijo. Luego de estar un buen rato con el niño, regresó al barrio Maroñas. Estacionó en la calle Alberto Susviela Guarch y José Patricios, y se bajó del auto. Cuando cerró la puerta y levantó la cabeza, vio a dos sujetos encapuchados y con armas desenfundadas.

"Dale, abrime la puerta de tu casa. Ahora", ordenó uno de los rapiñeros a Cáceres.

Dentro de la casa, los delincuentes le pegaron varios culatazos en la cabeza. Entre golpe y golpe, le gritaban: "¡Dame la plata!".

El jockey le dio $ 3.000 que llevaba encima. "¡Tenés más plata, entregame más!", gritó uno de los rapiñeros.

En ese fin de semana, el jockey había ganado seis carreras, una de ellas clásica, donde se lució con el caballo Arlequín Aruba.

Según trascendió en el ámbito del turf, Cáceres obtuvo $ 70.000 por su excelente desempeño.

Cáceres sospecha que los delincuentes pretendían el dinero de los premios. "Alguien me vendió. Ellos me estaban esperando por los premios", insistió el jockey.

Los delincuentes le siguieron pegando. Sabían que el jockey tenía ahorros en su casa.

Cáceres le entregó $ 300.000. Eran ahorros generados por premios ganados, montas perdidas (carreras no ganadas) y por otros ingresos.

No satisfechos con el dinero, los delincuentes le pegaron varios culatazos más. "Es todo lo que tengo", gritó el jockey a los dos delincuentes.

Cáceres se desmayó por los golpes. Cuando despertó, los dos asaltantes ya se habían ido.

Dolorido por los múltiples culatazos, Cáceres se incorporó y llamó al Servicio 911 para informar sobre la rapiña.

"Los patrulleros demoraron media hora en venir. Y eso que la Seccional 16° (Maroñas) está a solo tres cuadras de mi casa", se quejó.

Siete manzanas.

A pocas cuadras de donde reside Cáceres, viven los "Tatitos" —los vecinos los denominan los "Pitufos" por su baja estatura—. A simple vista parecen inofensivos: solo un grupo de niños jugando al fútbol en la calle Horacio Areco o charlando sentados en el cordón de la vereda. Sin embargo, apenas aparecen autos o camionetas, se detienen, se tiran en el suelo y luego jóvenes con mayor edad salen de casas cercanas y los asaltan.

Inclusive taxistas denunciaron que mujeres embarazadas se han tirado frente a los vehículos para obligarlos a detenerse. Luego los rapiñan.

En marzo de este año, las múltiples denuncias de robos y asaltos llevó a que se dispusiera que efectivos de la Guardia Republicana patrullaran la zona a caballo.

En algunos casos, los policías poco pueden hacer: los robos a autos los cometen menores de seis y siete años.

Realojo de las "7 manzanas".

A fines de abril de este año, empresas contratadas por la Intendencia comenzaron los trabajos de demolición de viviendas a lo largo de la calle Mariano Estapé (Siete Manzanas), que en unos meses dejará de ser tal, para transformarse en la continuación de la avenida Dámaso Antonio Larrañaga. Su desembocadura será en el Hipódromo de Maroñas. La mayoría de los vecinos que viven en las 7 hectáreas de terreno de esta calle serán realojados en diversos complejos habitacionales.

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