PONY Y CABRITOS

Intiman a retirar animales de granja a un salón de fiestas

Afirman que no está en una zona habilitada de Montevideo para tenerlos.

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Directora del local dice que animales cuentan con revisiones periódicas. Foto: A. Colmegna

El Centro Comunal 8 intimó al salón de fiestas Pony Friends a retirar los animales de su establecimiento señalando que no dispone de habilitación para tenerlos en esa zona de Montevideo.

"Luego de luchar tanto me parece sumamente injusto tener que tirar todo abajo y deshacerme de los animales que vi crecer. Son parte de nuestra familia y los compartimos con muchísimos niños", expresó la exreina de belleza Pamela Alciaturi, directora del salón.

El lugar, que tiene un pony, un cabrito y tres gansos, fue denunciado por una vecina que vive en una casa lindera al establecimiento, ubicado en Avenida Italia y Córcega. Hace algunos meses, Alciaturi había recogido un perro de la calle. La vecina, enojada por los ladridos del animal, empezó a realizarle denuncias. "Ese fue el puntapié de todo", indicó.

Alciaturi, que además recibió una multa de $ 18.000, evalúa cerrar el local ya que la falta de los animales afectaría la rentabilidad de su negocio.

Higiénicos y solidarios.

Los animales reciben controles de veterinarios con periodicidad. Inspecciones de salubridad de la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda no constataron falta de higiene, aseguró .

La directora del local, que fue Miss Uruguay en 1998, reivindicó "la labor solidaria" que realiza durante el año con el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, escuelas y jardines públicos. "Tienen actividades psicoafectivas entre las cuales incluimos a los animales en el festejo de sus cumpleaños. Todo esfuerzo vale la pena si la recompensa es la sonrisa de un niño. Ese es el lema", destacó.

También asisten niños con dificultades motrices y con síndrome de Down del Centro Cultural para la Integración Tarobá. "Son alumnos que tienen un nivel socioeconómico crítico", manifestó Alciaturi.

Veinte veces robada.

A lo largo de estos seis años, el salón fue robado unas 20 veces, aseguró su directora.

Conejos, un cabrito, consolas de videojuegos, televisores fueron solo algunos de los objetos y animales perdidos.

Por esta razón, le pidió al dueño de la casa de al lado alquilar el terreno. "Duele haber luchado tanto para evitar los robos y hoy, años después, verme obligada a cerrar", concluyó indignada.

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