LO QUE SE OCULTA BAJO EL AGUA

Insólitos tesoros rescatados del lago del Parque Rodó

La aventura de un fotógrafo que recobró decenas de objetos desechados.

Fotógrafo y pescador: Guillermo Giansanti en su casa del Parque Rodó, donde atesora los objetos. Foto: M. Bonjour
Giansanti en su casa del Parque Rodó, donde atesora los objetos. Foto: M. Bonjour

Una radio, carteles políticos, una caja registradora, una plancha, championes y hasta un ejemplar del Corán. Más de 170 objetos fueron encontrados por un fotógrafo en el lago del Parque Rodó durante el proceso de limpieza a que fue sometido por la Intendencia de Montevideo a lo largo de varios meses. Los objetos rescatados del agua serán expuestos el próximo viernes.

El autor es Guillermo Giansanti, un fotógrafo uruguayo que vivió su niñez y adolescencia en este barrio icónico de Montevideo. Desde que tiene uso de razón, consideró este concurrido espacio público como el "jardín de su casa".

Por eso, cuando la Intendencia decidió vaciar el lago en 2016 después de 18 años, se le ocurrió la idea de realizar una "muestra artística" sobre los objetos que habitaban debajo de las aguas.

"¿Qué atesoramos? ¿Qué desechamos? ¿Cómo nos relacionamos con los objetos? ¿Qué resta del deseo consumado? ¿Qué pasa con el tiempo? ¿Qué pasa con la fotografía como arte?" fueron las preguntas que se realizó el artista para emprender esta obra.

Los trabajos de recolección se hicieron en nueve días. "Yo limpié el lago", bromeó el fotógrafo, quien vivió siete años en Brasil y cursó un máster latinoamericano de Fotografía Contemporánea en el Centro de la Imagen en Lima.

El área de Espacios Públicos de la Intendencia de Montevideo le dio la autorización para poder realizar la tarea, antes de que iniciaran el desagote. Una tarde apareció por el lugar. Allí se contactó con quien era el encargado del negocio de las lanchas del Parque Rodó. Él le prestó la vara que usaba para impulsarlas, un par de botas, y se puso manos a la obra.

"Encontré muchos objetos en la periferia. Cuando hallaba uno, lo dejaba en un costado y seguía", comentó.

Los más repetidos fueron las botellas de plástico. Lo más sorprendente, un ejemplar del Corán, el libro sagrado del islam, y una caja registradora. También: cédulas de identidad, libretas de conducir, juguetes de niños, ropa interior, preservativos, un transformador, restos de una aspiradora, una radio, una plancha, caracoles, un pez, championes, remeras deportivas y una bicicleta.

Una vez que detectaba y capturaba el objeto, lo fotografiaba en un estudio que montó de manera improvisada en el quiosco de las lanchitas. Luego, los tiraba en un contenedor.

Según el artista, debajo del lago se formó un nuevo ecosistema. "Hay una resistencia múltiple de los organismos vivos y de los objetos que arrojó el hombre", indicó.

Por eso, y en esta línea, el fotógrafo encontró que en la superficie de una botella brotaban huevos de caracol. "Me interesó mostrar cómo hay una fuerza de resistencia: de la naturaleza para adaptarse a los nuevos intrusos que son los objetos, y al mismo tiempo los objetos que resisten el deterioro", comentó.

¿Cómo llegaron?

El artista maneja hipótesis sobre por qué esos objetos terminaron en el fondo del lago. "En el caso de la caja registradora, creo que fue por un robo", opinó. Otros, por falta de educación ambiental o porque "a algún niño que estaba jugando se le cayó su muñeco". De todas formas, busca que cada espectador forme su opinión: "¡Que cada uno arme su propia historia!", exclamó. Pero algo claro tiene: todos fueron arrojados directamente al lago, no llegaron de otro sitio que no fuera de la mano del hombre.

La tarea de posproducción le llevó tres meses. Los agrupó y dividió por categorías: "electrónicos", "ropa" y "naturaleza", entre otros.

Las imágenes fueron retratadas con un mismo fondo blanco. "El objeto ya estaba dislocado de su lugar original. Yo di otra vuelta de rosca y los retraté de esa forma", comentó.

En la exposición presentará las imágenes de a tres por panel. En esas tríadas, en algún caso apela a una función estética y en otro a generar un discurso que lleve a pensar al espectador. No en vano aparece un preservativo, ropa interior y un carrito de bebé.

La exposición, para la cual seleccionó 81 fotografías, será inaugurada el próximo viernes y continuará hasta el 18 de enero del año próximo. Está enmarcada en el Festival de Fotografía Montevideo Uruguay (MUFF), el cual propuso cuatro líneas de trabajo. La de Giansanti es Caminos Conjuntos, un proyecto que puso el énfasis en la investigación artística, integrado por 40 fotógrafos y coordinado por una persona invitada desde el exterior.

El artista cree que la muestra es "universal" porque expone objetos que son conocidos por todos y muchos tienen curiosidad por saber cuáles son los objetos que había en las aguas de ese lago. También, adujo Giansanti, cada espectador sentirá una identificación diferente según lo que observe. "Un electricista que pase por ahí se identificará más con los electrónicos", comentó.

Las obras.

Esta zona del Parque Rodó es uno de los paseos turísticos más visitados por los montevideanos. En noviembre del año pasado, la Intendencia de Montevideo vació los 13.000 metros cúbicos del lago. El agua salió por un caño colector que terminó en la bahía.

En aquel momento, la comuna informó que el agua estaba sucia pero no contaminada. El presupuesto para esta obra rondó los 5 millones de pesos (unos US$ 172.000).

Los trabajos también implicaron la remoción de lodos que perjudicaban el agua, reparación de muros, recuperación y poda de palmeras y plantas aledañas, y limpieza del islote central del lago.

En septiembre de este año, fueron introducidas ocho especies de peces entre las que se encuentran overitos, castañetas de colores, camarones fantasmas, mojarras y bagres.

81 fotos en la muestra del "Caos subacuático".

A través de 81 fotografías, Guillermo Giansanti propone un ejercicio de arqueología visual sobre el valor de los objetos. La muestra Caos subacuático es el resultado de la aventura emprendida el año pasado por Giansanti en el lodo del lago del Parque Rodó, cuando lo vaciaron por limpieza. Giansanti rescató del barro 170 objetos y los fotografió en el quiosco de las lanchitas, donde montó un improvisado estudio.

Esta exposición, que se inaugura el 24 de noviembre, se enmarca en el Festival de Fotografía Montevideo Uruguay.

Giansanti es uruguayo, acaba de volver a Montevideo luego de vivir 7 años en Río de Janeiro. Participó de exposiciones en Argentina, Brasil, Italia, Perú, Uruguay y Venezuela.

Actualmente integra el equipo de profesores de artes visuales del Consejo de Educación Inicial y Primaria.

Más restos asombrosos.

Tanques de metal, envases y bolsas de plástico, carritos de supermercado, sillas, hojas de palmeras y lanchitas hundidas, entre otros restos de difícil descripción, fueron apareciendo a medida que avanzaban las tareas de vaciado del lago del Parque Rodó el año pasado. Luego de varios meses de sacar lodos y de limpiar el lago, la Intendencia finalizó en julio del año pasado las tareas de vaciado. El agua de la lluvia fue necesaria para que volviera a llenarse.

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