SITUACIÓN ALARMANTE

Informe dice que crisis en las cárceles tiende a perpetuarse

Un estudio indica que se deben evitar las cárceles demasiado grandes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El motín comenzó en la noche del martes y fue controlado en la madrugada.Francisco Flores

El sistema penitenciario uruguayo atravesó la peor crisis de su historia entre 2007 y 2010 y, pese a que se implementaron desde entonces cambios que supusieron mejoras parciales, hoy la situación sigue siendo similar.

De hecho, la crisis "no sólo no ha sido superada, sino que tiende a perpetuarse", según un extenso estudio denominado "Privación de Libertad y Reinserción Social en Uruguay", elaborado por el excomisionado de cárceles, Álvaro Garcé, Lucía Casal, Carlos Díaz y Lucía Donnangelo, con financiación de la Corporación Andina de Fomento y la coordinación del director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ernesto Talvi.

Esa crisis se refleja en que sigue siendo muy alto el hacinamiento en algunos centros; en que la reincidencia es elevada; en que la inserción laboral, una vez cumplida la pena, es escasa; en que la violencia intracarcelaria es elevada, y en que el consumo de drogas está generalizado en las prisiones.

El extenso informe es lapidario: "Uruguay es uno de los países de Sudamérica con mayor número de reclusos por habitante. Aunque la población privada de libertad continúa creciendo, el Estado uruguayo no ha diseñado el marco institucional, ni ha alcanzado la calidad de gestión necesarios para acompasar esta tendencia. Como resultado, la situación se ha vuelto insostenible: hacinamiento crítico, ocio compulsivo y niveles de violencia sin precedentes, son algunos de los rasgos preocupantes de las cárceles uruguayas. (…) Las cárceles uruguayas no habilitan ni rehabilitan", señala.

Hoy la población carcelaria está en un nivel récord: 11.103 personas. La cantidad crece ininterrumpidamente desde 2006. El perfil del recluso típico es el siguiente: hombre soltero, menor de 35 años (70% del total), solamente con estudios primarios, con al menos un hijo (63%). Dos tercios son reincidentes y solamente cuatro de cada diez tiene condena. El 94% de las personas privadas de libertad son hombres.

Para los autores del informe, además, el nuevo establecimiento en Punta de Rieles actualmente en construcción (que se inauguraría este año) es demasiado grande como para poder ser administrado con eficiencia, ya que su dimensión (albergará 1.960 reclusos) excede cuatro veces el máximo recomendado por las directrices penitenciarias más avanzadas.

A nivel mundial se entiende que los centros más poblados son los más violentos. Y en Uruguay eso se comprueba claramente, según el informe. Del total de muertes violentas que se registraron en 2016 en las cárceles uruguayas, un 70% ocurrió en Santiago Vázquez o el Penal de Libertad. "Debe anotarse que el diseño de los módulos 8, 10 y 11 de Santiago Vázquez, y el celdario 2 de Libertad no favorecen el desarrollo de actividades productivas o educativas, pues presentan una configuración tradicional de los espacios basada en una lógica de encierro masivo", dice el informe que señala a esos lugares como los más problemáticos.

Por otro lado, las cárceles de Artigas, Florida y Tacuarembó, especialmente esta última, se encuentran en condiciones "impresentables", y se aconseja su sustitución a la brevedad.

Homicidios récord.

En 2015 y 2016 se alcanzó la máxima cantidad de muertes violentas en las cárceles cada 100 mil habitantes. Fueron 433 en 2015 y 301 en 2016, muy por encima de las 133 de diez años antes (aunque en estos cálculos no se tomó en cuenta el episodio del incendio de la cárcel de Rocha en 2010 en el cual murieron 12 reclusos, porque se entendió que se trató de una situación excepcional).

El informe insinúa que hay ejecuciones extrajudiciales y menciona varios casos sospechosos no aclarados: los homicidios cometidos en Santiago Vázquez en octubre de 2013 durante la represión de un motín en el módulo I, la muerte por arma de fuego reglamentaria de dos reclusos de la cárcel de Maldonado en octubre de 2009, y el fallecimiento por asfixia de cinco internos también en Santiago Vázquez en 2009.

El consumo de drogas en las cárceles uruguayas es, según el trabajo, sencillamente "masivo". "La droga más empleada es la pasta base de cocaína. Otras drogas comúnmente consumidas son el cannabis, los tranquilizantes, y la cocaína", dice. El Instituto Nacional de Criminología realizó encuestas en las cárceles que indican que el 53% de los reclusos consume pasta base. La edad media en que los reclusos adictos comenzaron con sus adicciones fueron los 14 años, reseña el estudio.

La situación sanitaria es también alarmante. Los técnicos que elaboraron el trabajo mencionan que hay altos niveles de infección por tuberculosis y VIH, y pacientes psiquiátricos sin tratamiento o con uno inadecuado. Hay serias dificultades para la coordinación con especialistas para el tratamiento de enfermedades crónicas, lo que atrasa —en algunos casos fatalmente— la asistencia. "Por otro lado, las agresiones hacia médicos, paramédicos y custodios han llevado al personal de la salud a rechazar situaciones de emergencia en repetidas oportunidades", advierte el informe que aconseja la creación de un Hospital Penitenciario.

Proponen visitas obligatorias de jueces.

Los autores del trabajo realizan una serie de recomendaciones entre las cuales está que la política penitenciaria nacional quede a cargo de un Servicio Descentralizado que reúna las funciones actuales del Instituto Nacional de Rehabilitación y la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado. También aconseja que exista un sistema obligatorio de visitas de magistrados a las unidades penitenciarias y la aplicación de medidas sustitutivas a la prisión, como el uso de medios de monitoreo electrónico y la prestación de servicios comunitarios. Reclaman la extensión gradual de los servicios de salud de ASSE a todas las unidades del sistema carcelario y la ejecución de un programa de atención al consumo de drogas.

El 23% no come ni frutas ni verduras.

La población privada de libertad es sedentaria y recibe mala alimentación (el 23% nunca ingiere frutas ni verduras). Además hay mucho tabaquismo, alcoholismo y uso de drogas entre los presos. En los últimos dos años (2015-2016) fallecieron aproximadamente 40 reclusos por causas naturales.

"El traslado de los presos a hospitales en donde se atiende la población no privada de libertad tiene costos logísticos y de personal que en muchos casos terminan impidiendo que efectivamente se traslade a los reclusos con problemas de salud", indica el trabajo.

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