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Indigentes y palomas compiten por ocupar ex estación de AFE

Guardiamarinas vigilan para impedir ingreso de intrusos y delincuentes.

AFE. Ariel Colmegna
AFE. Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
|La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna
|La exestación de AFE en la Aguada. Foto: Ariel Colmegna

La ex estación de AFE parece una zona de guerra. Personal camuflado de la Armada monta guardia. La situación lo amerita. El entorno de la vieja central parece un escenario de una película apocalíptica: indigentes arman pequeños campamentos, encienden fogatas y duermen bajo las sombras de los árboles frente a la otrora majestuosa y concurrida estación de AFE.

Quien vivió el trajinar de personas por la estación hace apenas 30 años, no puede creer su actual decadencia. Las paredes de más de ochenta centímetros de espesor muestran sus caries aquí y allá.

Por la acera de la calle Paraguay se aprecian hasta concertinas en las ventanas.Y otra vez la reminencia a películas de guerra: no se trata de un campo de concentración donde las alambradas están para evitar escapes. En este caso, las concertinas tienen como objetivo impedir que entren los númerosos indigentes que pululan alrededor de la vieja estación.

En una de las ventanas de las antiguas oficinas de AFE ubicadas sobre la calle Paraguay, un guardiamarina de Prefectura con el uniforme remangado hasta el codo hace guardia mientras escucha música en un viejo walkman con los auriculares gastados de tanto uso.

Desde hace meses la Armada comenzó a custodiar todo el perímetro de la ex Estación Central y la antigua playa de maniobras de AFE en el marco de un contrato firmado con el Banco Hipotecario del Uruguay, el propietario del inmueble.

El 24 de enero de este año, un incendio de grandes proporciones afectó uno de los galpones de la central. Se estima que fue iniciado por indigentes que ingresaron al lugar a pernoctar. En julio de 2014 ocurrió un siniestro similar.

"El ingreso de intrusos es un problema de todos los días. Ellos pretenden entrar a dormir. Los tenemos que sacar. A veces viene una camioneta de Prefectura y se los lleva. Si tiran un pucho, acá se prende fuego enseguida; hay mucha madera", explica el efectivo.

Desde una ventana, se observa las oficinas donde en el pasado se atendía al público. En el fondo se ve un baño con los azulejos intactos.

Al cronista le viene a la mente imágenes de personas caminando con bolsos y valijas por los pasillos mientras esperaban el tren que los llevaría a ciudades y pequeños pueblos perdidos en el medio del campo.

A unos 50 metros de la ventana donde está apostado el guardiamarina, hay unas vallas que desnudan la decadencia del edificio: "Peligro de Derrumbe. Prohibido pasar. Peatón: Cruce la calle".

Mugre.

Una recorrida por el entorno de la vieja estación muestra la dejadez y la inoperancia estatal que ya lleva más de dos décadas. Un juicio entablado por un empresario de la construcción por US$ 1.100 millones por supuestos incumplimientos del gobierno de turno, paralizó el crecimiento de la zona durante años. A principios de octubre del 2015, la Suprema Corte falló a favor del Estado.

Por la calle Paraguay ya desaparecieron los antiguos galpones de lana y ahora hay depósitos. Algunos carteles de "Se vende" muestran que ya no es rentable para las compañías mantener esos depósitos.

La falta de emprendimientos inmobiliarios determinó que muy pocas personas caminen por la calle Paraguay. En los días de semana, solo pasan autos a toda velocidad en dirección al Centro. Las vecinos de la zona evitan tomar el ómnibus en la calle Paraguay.

Ana María R., desempleada de la planta de Fripur, vive a dos cuadras de la ex estación. "La zona está bastante fea. Hay muchos indigentes. De noche, Paraguay es una calle muy peligrosa. Yo no vengo. Lo mismo pasa con Rondeau, pero Paraguay es peor", dice.

En la zona hay varios "campamentos" de indigentes en los portones de los galpones en desuso. Las "tolderías" tienen un denominador común: el brasero, un colchón viejo, una frazada sucia y pallets de madera destrozados para ser usados como leña. De día, salen a buscar comida por el barrio, Algún "chicho" queda de guardia en el "campamento".

"Maquillaje".

Toda la entrada de la ex Estación Artigas tiene una valla metálica de unos tres metros de altura. Hasta el gigantezco monumento del prócer Artigas a caballo quedó detras del murallón de lata.

En la fachada de la ex estación no se ve ningún insecto por una razón obvia: decenas de palomas hicieron nido en los recovecos barrocos del techo. Ante la ausencia de depredadores, los pájaros viven allí a sus anchas y sus excrementos blanquean las paredes del edificio.

Caminando por Río Negro se puede apreciar que todas las ventanas y puertas están tapiadas con latas aluminizadas.

Al final de la estación, hay una pequeña puerta abierta. Da a un salón sin muebles cuyo techo casi se pierde de vista de tan alto. En una oficina contigua dos guardias de seguridad elaboran un escueto informe luego de una recorrida por todo el perímetro. "Sin novedad", estampan en una hoja. Frente a la estación, cuatro indigentes aprovechan la sombra y duermen la siesta a "pierna suelta".

Plantean que AFE recupere ex Central.

El 25 de enero de este año, el director blanco Alfonso Lereté propuso en el Directorio de AFE que el ente se contacte con el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) para solicitarle que le entregue la vieja estación General Artigas en régimen de comodato (préstamo de uso). En la década de los noventa, el BHU entregó una partida de dinero a AFE para que construyera la actual terminal. En cambio, el banco se quedó con la ex Central y la antigua playa de maniobras de trenes.

En su documento, al que tuvo acceso El País, Lereté dijo que si AFE retoma la propiedad de la estación General Artigas tendrá un mayor caudal de pasajeros porque su ubicación es más cercana al Centro que la actual terminal. "La reconstrucción y puesta en marcha de la Estación Central demandará recursos económicos, que deberán surgir del propio Estado uruguayo y a su vez del ingenio de AFE Ente para captar el respaldo del sector privado", señala Lereté.

Lereté elaboró una serie de propuestas vinculadas con la nueva estación central en caso de alcanzar un acuerdo con el Banco Hipotecario: la creación de un Sistema Multimodal de Transporte; la instalación de un Museo del Ferrocarril y potenciar el tren turístico social con carreras hacia los principales festivales y celebraciones reliciosas ocurridas en el interior del país. También propuso que AFE promueve un "Tren Vacaciones de Julio" para que viajen liceales y escolares.

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