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Iemanjá fue la reina de las aguas

En todas los carpas umbandistas instaladas sobre las arenas de la Playa Ramírez para festejar el día de Iemanjá, ayer se escuchaba un solo lamento: lo mucho que costó encontrar una sandía, la fruta de la diosa de todas las aguas, la mai que cada 2 de febrero convoca a cien mil personas en todas las playas capitalinas, entre fieles, espectadores curiosos y turistas.

El desarrollo de la producción forestal en el norte del país, en tierras en donde el clima se presenta templado, con ideales temperaturas de 25°, ha sido la causa de la escasa oferta de la reina del verano, la sandía, que otrora era la vedette de puestos cercanos a las playas.

"¡Nos costó mucho conseguir una sandía, ni le cuento, pero ahí está!", dice sonriente la mai Pola de Oshalá, residente en Barros Blancos, a la vez que mira y señala hacia la pequeña barca en donde se ubicó la fruta calada junto a velas y otras típicas ofrendas, como la mazamorra blanca. Enseguida se excusa, pide un segundo a este cronista y se inclina para rociar con perfume todo lo que preparan para llevar hasta las aguas del Río de la Plata.

"Debe ser un perfume dulce, cualquiera, de mujer, claro, pero dulce", explica.

Hace 15 años que asiste a Ramírez. "Es una hermosa jornada esta de venerar a la mai Iemanjá, lo más sagrado que tenemos. Venimos a agradecerle con mucho amor y respeto por la protección que hemos tenido en el último año y hasta ahora. Si hay gente que necesita nuestra ayuda se la vamos a dar porque no se puede negar la caridad. Tenemos gran amor por los orishás, somos umbandistas de alma y de fe".

—¿Qué les pide la gente? ¿Los santiguados? ¿Los pases, que le llaman?

—La mayor caridad que damos aquí es santiguar a las personas. Otras consultas se hacen en privado, en otros lugares. También si alguien quiere poner algo en la barca para que el mar se lo lleve, será bienvenida.

Otra mai, Mary de Oshum, que llegó a Montevideo desde su templo Oshun Iemanjá, ubicado en la calle Piovene y Gabriel Pereira, en la ciudad de Pando, dice a El País que los preparativos para la celebración llevan unos días.

"Este año empezamos una semana antes. Hay que hacer la barca y después la decoración. Solo se compra alguna esfinge, algún zapatito, algún espejito, pero todo lo demás lo hacemos manualmente y estamos hasta las cinco o seis de la mañana".

Cada 2 de febrero, como ayer, la primera actividad de la mañana es "batir cabezas", es decir inclinarse hacia el piso, se ilumina la barca en el templo y después comienza la procesión desde Pando a Montevideo.

"Nosotros tenemos el templo y entonces, del momento que nos levantamos hasta que nos acostamos, el que va llegando bate cabeza, va trabajando, va haciendo una cosa, va haciendo la otra. Y esto se da en otras datas, otros días especiales. Pero siempre, primero es el ritual: se bate cabeza".

María de Oshum es mai de santo desde hace 15 años y durante 40 ha estado vinculada al umbandismo. En los últimos siete veranos se traslada hasta Ramírez con un grupo de fieles y familiares. Pero dice que antes fueron al Buceo y a Atlántida. "Todas las playas, toda el agua de mar pertenece a Iemanjá. Cada uno va a donde le parece; a mí me gusta acá".

—¿A qué hora entran al mar?

—A las 9:00 de la noche, a entregar la barca, cuando ya nos vamos. es lo último que hacemos. Todo el día se puede hacer la ofrenda, Desde la una de la mañana hasta las 12 de la noche podemos entregar.

Un pai de test oscura, vestido con una túnica azul se acercaba a bajar a la playa, encabezando un grupo de una docena de hombres y mujeres con atuendos blancos que transportaban una de las barcas más grandes entre las que hasta esa hora se encontraban en Ramírez. Llamaba la atención la cantidad de ramos de flores que un par de damas llevaba en brazos.

—Como en la canción, Flores en el mar, ¿la conoce? Nosotros venimos de Palermo, de acá no más, y el homenaje son las flores— dijo el pai.

—¿Qué piensa de la feria de enfrente, que sigue creciendo y venden de todo?

—Es normal. Si va a hacer un cumpleaños, usted gasta, y esto es un cumpleaños. El negocio está en todas partes, es normal. Nosotros compramos acá las flores, están más baratas que en otras partes.

Mercado religioso

En una reducida plazoleta próxima al ex Parque Hotel, un puesto de flores daba de cara al mar. Hasta allí llegó un joven con una pizarra que decía: "Motos $ 20". Era la tarifa fijada por él para el estacionamiento improvisado.

En la vereda de enfrente, entre los tupidos árboles, se veía uno de los extremos de la feria de Iemanjá, un negocio que viene desarrollando año tras año, y en donde puede adquirirse una variedad de ofrendas, pero también sombreros, carteras o remeras que si bien no portan ninguna imagen de la diosa, a no poca gente le interesa comprar. Entre los regalos para Iemanjá, los puestos ofrecían rudimentarias y pequeñas barcas de espuma plast desde $ 60 hasta $ 100. Una vela con un pergamino y billete de la suerte se vendía a $ 30. Y la vela suelta, de color celeste, desde $ 5. Este artículo es entre todos el más demandado. Se colocan decenas en torno a cada barca preparada en la arena playera. En un solo punto de venta, que parecía ser de un distribuidor más que de alguien en busca del pesito, un hombre de mediana edad que dijo llamarse Luis, dijo a El País que este año transportó dos mil velas más que en 2014, cuando había colocado 4.000. Además no faltaban los llaveros, piezas de cerámica, tarros de miel, perfumes, merengues o caramelos.

LIMPIEZA DE LAS PLAYAS

Juan Canessa. "Aspiramos a la disminución de la espuma plast

Los integrantes de Afroumbandismo Verde tienen convenio con la Intendencia de Montevideo hace ya cuatro años, dijo ayer el director de Desarrollo Ambiental de la comuna. "Ellos se encargan de repartir la folletería y de promover el uso ofrendas que sean biodegradables, amigables para el medio ambiente. Aspiramos a la disminución paulatina del uso de espuma plast. Una veintena de quienes están en esa organización colaboran con funcionarios de la Intendencia en la limpieza de las playas al otro día de la fiesta, sobre todo en la playa Buceo. Se levanta no solo los restos de las ofrendas que el mar devuelve sino todo lo que queda en la arena, ya que calculamos que unas cien mil personas asistirán a las playas, que desde hace diez años son las primeras del mundo en haber sido certificadas".

"Mai Andrade. "No impacta en nada la salud de nuestras playas"

"Si hablamos del costo-beneficio está más que justificado. No haríamos las Llamadas o el Carnaval, porque toda manifestación humana deja residuos. No habría ferias por ejemplo. Gente de la religión también quiere ayudar. La celebración no impacta en nada la salud de nuestras playas", expresó a Montevideo Portal. "Acudimos no solo fieles, sino que también público sumamente diverso. Iemanjá es declarada de interés nacional por la Intendencia de Montevideo, el Mides, el MEC y el Ministerio de Turismo. Es la fiesta del agua porque es el culto a la naturaleza como madre, como mujer, como una madre pródiga que dispensa vida. Eso nos une más allá de la devoción religiosa: es una visión muy sabia que tuvo el africano primitivo".

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