LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Humo

Quedan dos años y medio de gobierno. Seguramente en ese tiempo al presidente Tabaré Vázquez se le ocurrirán muchas más medidas para seguir combatiendo el tabaquismo.

Nadie ha confrontado con el cigarrillo como Váz-quez. Nadie ha librado una mayor ofensiva contra el tabaco en el mundo entero como la que ha liderado el presidente uruguayo. Seguramente por eso, allí donde llega en misión oficial el primer mandatario siempre tiene un lugar en su agenda para hablar ante congresos de colegas u organizaciones vinculadas a la salud, acerca de la forma en que bajo su administración se ha combatido este flagelo y recibir aplausos, reconocimientos y distinciones por su labor.

Vázquez merece esos vítores. No era fácil enfrentar a la industria tabacalera ni era cómodo ponerse en contra a los fumadores. Pero el presidente lideró esa batalla. Venció resistencias e incomprensiones. Ganó en los tribunales internacionales y puso a Uruguay como referente en un tema que preocupa al mundo.

En tema del combate al tabaquismo, Vázquez demostró que sabe liderar. Que puede hacerlo. Que es capaz de enfrentar opiniones contrarias y de seguir un propósito firme. Y que Uruguay, siendo un país chico, puede ser ejemplo.

¿Por qué el presidente no es capaz de mostrar ese liderazgo en otros temas? ¿Por qué no ha liderado un cambio de fondo en la educación, para que los jóvenes que crecerán con los pulmones más limpios sean, a la vez, ciudadanos mejor formados y que aspiren a un mejor futuro? ¿Por qué no ha combatido el delito o la falta de la cultura de trabajo con el mismo empeño con que ha acorralado al tabaco?

¿Por qué ahora proclama que avanzará para que no se pueda fumar tabaco a 200 metros de una escuela o liceo pero no anuncia, con igual fuerza, una ofensiva frontal para que en el entorno de esas escuelas y liceos no se vendan drogas, o para que a los niños y liceales que salen de esos centros educativos no les roben las mochilas, los útiles, el celular o los championes?

Que los uruguayos se alejen del tabaco es importante. Nadie lo duda. Pero, ¿es eso lo único que le importa al presidente? ¿Es lo que más le importa?

Combatir el tabaco es salvar vidas. ¿Pero las únicas vidas que importa salvar son aquellas que podrían perderse por el daño que ocasiona el cigarrillo?

¿Se ha transformado la lucha contra el tabaco en una obsesión del presidente, que no le permite ver más allá? ¿O es que el presidente no sabe o no puede hacer otra cosa que combatir el tabaquismo?

¿Por qué el presidente no utiliza ese mismo liderazgo para encarar con decisión alguna de las reformas de fondo que el país necesita? ¿Por qué no lo hace? ¿Porque no se anima? ¿Porque teme no tener apoyo en su propio partido? ¿Porque no cree que haya que hacer otra cosa más que dedicarse a perseguir a los fumadores y a atraer la inversión de UPM?

Si así fuera, pronto tendremos los pulmones limpios. Pero habrá que sacar pasaje para buscar un futuro fuera del Uruguay libre de humo de tabaco.

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