El arresto de Eugenio Figueredo termina con su larga y polémica carrera 

El hijo pródigo de Huracán Buceo está a un paso de la cárcel

A fines de la década de 1960, un modesto club de barrio irrumpió en el fútbol profesional uruguayo, llegó a primera división en tres años y llenó estadios un par de temporadas más.

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Cayó en desgracia. Fue detenido en Suiza acusado por los Estados Unidos. Foto: AFP.

También hizo conocer a uno de sus dirigentes. Aquel club, Huracán Buceo, hace mucho que no compite, agobiado por las deudas. En cambio, aquel dirigente, Eugenio Figueredo, llegó hasta la cumbre de la FIFA, como vicepresidente por América del Sur.

Desde esas cumbres se precipitó Figueredo ayer. El documento completo de la acusación del Gobierno de Estados Unidos, difundido tras su arresto en Suiza, lo menciona 28 veces y lo señala como autor de los delitos de obstrucción de la Justicia, fraude, lavado de dinero y mentir en su solicitud de ciudadanía estadounidense, así como en su declaración de impuestos. La trama de corrupción que montó en la Conmebol, según la denuncia, asciende a 110 millones de dólares.

"Llegué solo, sin sponsor". Así explicó su imparable ascenso en una entrevista con El País, en agosto de 2014. El secreto, según dijo, fue "trabajar sin mirar el reloj y saber cómo se mueven todos en el mundo". Gente del ambiente del fútbol, sin embargo, sostiene que este dirigente nacido en Santa Lucía (Canelones) en 1932, fue subiendo gracias al padrinazgo del dirigente brasileño Abilio DAlmeida, ya fallecido, y en su momento asesor de Joao Havelange en la FIFA y director de su Comisión de Árbitros.

Su carrera.

Fue presidente de Huracán Buceo en la década de 1970, tras lo cual ocupó diversos cargos en la estructura de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Su gran salto como dirigente fue el ingreso a la Conmebol, en la cual fue vicepresidente entre 1993 y 2013.

Su supuesta influencia internacional llevó a que los clubes lo eligieran presidente de la AUF en 1997, aunque allí duró menos. En 2006 tuvo que dejar el cargo ante supuestas presiones del Gobierno. El entonces ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano, reclamaba pasar "cepillo de alambre" para limpiar el fútbol. "Tenemos que buscar la calidad en la gestión de las entidades deportivas, en la autoridad moral y en la capacidad gerencial de sus directivos", sostenía por su parte el presidente Tabaré Vázquez.

Una versión nunca confirmada pero tampoco desmentida, asegura que para congraciarse con el Gobierno del Frente Amplio, Figueredo designó como técnico de la Selección a Óscar Tabárez, considerado hombre de izquierda.

Sin embargo, el ambiente era cada vez más adverso para Figueredo, quien en el transcurso de pocos días, en julio de 2006, primero amenazó con renunciar a su cargo, luego se postuló a la reelección y finalmente dimitió. Argumentó "presiones o interferencias gubernamentales", pero el presidente de Danubio, Arturo del Campo, comentó que había renunciado "porque sabía que no tenía los votos para seguir".

Pese a su salida de la AUF, Figueredo permaneció hasta 2013 como vice de Conmebol. La renuncia del paraguayo Nicolás Leoz, acusado de corrupción, lo elevó hasta la presidencia. Pero el puesto le duró poco. El organismo continental buscaba una amplia renovación, facilitada además por la muerte del argentino Julio Grondona, el verdadero dueño del poder en ese ámbito, por lo cual otro paraguayo, Juan Ángel Napout, quedó al frente del organismo.

Figueredo mostró su habilidad para mantenerse en el primer plano, al pasar de inmediato a ocupar la vicepresidencia de la FIFA correspondiente a América del Sur, sillón que había dejado vacante Grondona.

En su larga carrera como dirigente, Figueredo fue imputado de diversos manejos oscuros. Pero la investigación reveló detalles hasta insólitos que complican todavía más su situación ante la Justicia.

Por ejemplo, Figueredo —residente en la localidad de Arcadia (California) y cuya profesión es la venta de "piedras decorativas", según el documento— mintió en el trámite para obtener la ciudadanía estadounidense, un grave delito.

El dirigente declaró que "nunca trabajó en ningún otro lugar en los cinco años anteriores y que no tenía relación con ninguna organización o asociación en Estados Unidos o ningún otro lugar". Además, fue eximido de los exámenes obligatorios de inglés y cívica debido a que alegó un "problema mental", que según los papeles presentados constituía "una severa demencia".

ABOGADO DE FIGUEREDO.

"EE.UU. puede actuar, pero URuguay no".

Gustavo Bordes, abogado en Uruguay del vicepresidente de la FIFA Eugenio Figueredo, dijo a El País que la denuncia que investiga el Departamento de Justicia de Estados Unidos no es comparable con la que la justicia de Crimen Organizado pretende indagar en Uruguay (ver nota en página 3). Si bien aclaró que hasta el momento no se conocen las pruebas que hay contra su defendido (recién hoy Figueredo tomará contacto con su abogado en Suiza), apuntó que en base a lo que trascendió, Estados Unidos sí tendría jurisdicción para actuar porque habría depósitos bancarios en cuentas de ese país. En cambio, a su juicio, la Justicia uruguaya no puede indagar las finanzas de la Conmebol porque el organismo tiene sede en Paraguay.

CONTROVERSIAS.

Acusado y criticado, siempresupo salir.

"Estoy con la conciencia tranquila y las manos bien limpias", aseguró Eugenio Figueredo en entrevista con El País en agosto de 2014, contra las duras acusaciones que ya llegaban. Por ejemplo, la del exarquero paraguayo José Luis Chilavert, quien declaró una vez: "Hace 15 años Figueredo vendía autos usados en Uruguay y hoy es multimillonario", citando la profesión que ejerció durante mucho tiempo el dirigente.

Durante su mandato como titular de la AUF, Uruguay logró la clasificación para el Mundial 2002, pero las polémicas resultaron permanentes: los vínculos con el empresario Paco Casal, la designación del argentino Daniel Passarella como técnico de la Selección, la posterior de Juan Ramón Carrasco (y su cese por decisión de Figueredo), la escandalosa definición del Campeonato Uruguayo Especial 2005.

Figueredo fue acusado de favorecer los intereses de Casal en 1999, cuando se negociaron los derechos de televisión del fútbol uruguayo. Sin embargo, la relación entre ambos terminó de romperse en 2013 después que Casal intentó, sin éxito, sumar los derechos televisivos de los torneos de Conmebol.

La controversia originó una denuncia ante la Justicia uruguaya por estafa, lavado de dinero y apropiación indebida, llevada adelante por varios clubes, que luego desistieron ante la amenaza de represalias por parte de Conmebol, aunque la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales mantuvo la demanda.

También fue criticado por, presuntamente, no mover un dedo para aliviar la sanción contra Luis Suárez por su mordida en Brasil 2014. Incluso se dijo que tras aquel partido ante Italia, bajó al vestuario celeste y les comentó a los dirigentes que se quedaran tranquilos porque Suárez no sería sancionado. Figueredo desmintió ese episodio.

"Siempre estuve dando una mano. Tal vez no fue efectiva", sostuvo.

Hasta ahora, Figueredo había sabido escapar con habilidad a todos los cuestionamientos, en base a una gran cintura política y a su capacidad de lograr apoyos internos o externos.

"Te puedo decir que fui un gran observador, miro, veo y sé donde me tengo que ubicar. Eso fue determinante. Si vos te ubicás a lo largo de tu vida en los lugares que te tenés que ubicar, ya está. Eso fue lo que hice", decía a El País en 2014. En mayo de 2015 estaba en Zurich, en el momento de la redada policial contra la FIFA.

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