Víctimas de la delincuencia

Hijo de la pareja entregado a la familia

La hermana de la madre vino para llevarlo a Paraguay.

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El niño y su tía abandonan el consulado paraguayo. Foto: Captura de video

El niño paraguayo de siete años, hijo de la pareja que fue asesinada el sábado por la noche en Solymar, pasó la mañana y gran parte de la tarde de ayer "en estado de shock" y "custodiado por la policía en el consulado de Paraguay", indicó a El País la presidenta del INAU, Marisa Linder.

El niño, único sobreviviente de la balacera que terminó con la vida de sus padres mientras viajaban en la misma camioneta, se reencontró con su tía en horas de la mañana, luego de que llegara a Uruguay en un vuelo directo desde Paraguay.

"Nosotros estamos acompañando el proceso del niño en su vinculación con la familia paraguaya, es claro que se encuentra en un proceso traumático luego de lo que fue el episodio de los padres", dijo Linder.

La jerarca del INAU aclaró que desde el primer momento se le dio contención psicológica al niño además de que "se hicieron todas las gestiones para que en el menor tiempo posible pueda estar con un referente familiar".

Funcionarios vinculados al consulado paraguayo informaron a El País en la tarde de ayer que "se tramitaron durante todo el día papeles para que el niño pueda irse con su tía a Paraguay".

La tía del pequeño trajo desde su país papeles "que avalan su vinculo familiar y la relación que tenía ella con los padres", dijeron los funcionarios. La tía es hermana de la mujer fallecida. Si bien existe otra tía del niño, la que viajó a Uruguay, la hermana de la madre "es la que tiene un vínculo más cercano con el niño", señalaron los funcionarios del consulado paraguayo.

En tanto, Linder aseguró que "se llegó a un acuerdo con el gobierno paraguayo para que el niño siga adelante con su proceso psicológico".

Durante todo el día de ayer, un equipo del INAU trabajó con el pequeño dando un primer apoyo a la situación. En el equipo hubo un psicólogo que siguió constantemente el proceso.

Sobre las 18 horas, un auto blanco, marca Mercedes Benz, llegó a bulevar Artigas esquina Charrúa, donde se encuentra el consulado. En un rápido operativo, cuatro efectivos policiales vestidos de particular bajaron del vehículo, ingresaron al consulado y le avisaron a la tía del niño y a su sobrino que los sacarían de allí custodiados.

A los dos minutos, la cochera del lugar se abrió y el niño salió en el primer auto, en uno de los asientos traseros y con el rostro cubierto por una toalla blanca. A su lado, estaba la tía, quien miró por unos breves segundos a los periodistas que se encontraban apostados en los portones del consulado.

Detrás de ellos, salió el auto custodiándolos y abriendo paso en medio del tráfico por el barrio Pocitos. Si bien fuentes vinculadas al caso dijeron a El País que "probablemente se vayan a Paraguay", oficialmente no hubo confirmación.

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