Pepepreguntón

La Herencia

En una entrevista que concedió a Montevideo Portal, el intendente Daniel Martínez ofreció algunos detalles de la forma en que recibió la comuna de manos de su correligionaria Ana Olivera a mediados de 2015.

Martínez admitió que Olivera le entregó una Intendencia con un déficit proyectado de unos 60 millones de dólares para 2015 y sostuvo que si no hubiera procedido a "ordenar la casa" de inmediato y a cortar gastos la capital del país hubiera entrado en default el año pasado.

El jefe comunal no escatimó detalles y explicó que cuando recibió el mando no había un sistema de indicadores en el que apoyarse para la toma de decisiones. Sostuvo que armarlo llevará tiempo y que se trabaja en eso. También fue crítico respecto del controvertido Corredor Garzón. Indicó que el proyecto "se implementó mal" y que ahora se está trabajando para tratar de enmendar el desastre. "Yo no lo hubiera hecho", respondió cuando se le preguntó por el polémico proyecto, en el que Montevideo desperdició decenas de millones de dólares de los contribuyentes.

Con la entrevista nos vinimos a desayunar que el inviable sistema de transporte público le cuesta a los montevideanos 24 millones de dólares anuales en subsidios (el presidente de la empresa que más subsidio público recibe es asesor personal del presidente de la República, dicho sea de paso).

En materia de limpieza de la ciudad, o mejor dicho de la ausencia de ella, Martínez reconoció que en Montevideo "hay más contenedores de residuos que camiones para levantarlos" y que el mantenimiento que se hacía de esas unidades cuando él asumió "era un desastre". "Casi me muero cuando llegué. No existía el mantenimiento. Era todo artesanal, no había stock, no había repuestos, no había seguimiento, no había historia de las unidades. Hay días que salen sólo 11 o 13 camiones", reconoció.

Ante tamaño sincericidio, a uno le vienen a la mente algunas preguntas.

Martínez, ¿se presentó a las elecciones de mayo de 2015 y se postuló para ser intendente de Montevideo sin saber qué sucedía en la comuna? ¿No se le ocurrió preguntar a sus correligionarios que estaban en el gobierno para saber con qué se encontraría si ganaba? ¿O será que les preguntó y le escondieron la realidad?

¿Es serio presentarse a una elección y decir que uno va a hacer esto o lo otro, sin siquiera saber en qué estado está la Intendencia que uno pretende gobernar?

¿Olivera no le dijo a Martínez que le entregaba, además de aquel inolvidable mechón violeta de la suerte, una comuna al borde del default, sin indicadores, ni procesos, ni camiones siquiera para levantar la basura?

¿Qué clase de transición hicieron?

¿Es razonable que un intendente frenteamplista deba aludir a la pesada herencia que le dejó su antecesora, que no es otra que una representante de su mismo partido que ha sido distinguida con la subsecretaría del Mides?

¿Se trata de irresponsabilidad institucional, de pase de facturas entre frenteamplistas o simplemente de desidia?

Los montevideanos, entretanto, siguen esperando una buena gestión. Y pagando sus impuestos, claro. Faltaba más.

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