Gonzalo Mujica

"Hay que terminar con el asistencialismo del Mides"

El diputado frenteamplista Gonzalo Mujica patea el tablero y pone sobre la mesa una serie de temas que han sido tabú para la izquierda. Dice que los funcionarios de las empresas públicas no deberían ser inamovibles porque están en competencia.

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Gonzalo Mujica: "Hay que reprimir más". Foto: El País

Que se debe reprimir más y el error es considerar a los delincuentes como una “víctima” de la sociedad. Critica los planes sociales “crónicos” y propone invertir en bonos para educación privada. Afirma que la corrupción en la región existe y no se trata de una “ofensiva” de la derecha.

Hace cuatro meses se alejó del Espacio 609 y aunque no integra Asamblea Uruguay, coordina su actividad parlamentaria con ese sector. El diputado Gonzalo Mujica asegura que no se piensa ir del Frente Amplio, aunque es muy crítico de algunas áreas y afirma que es el momento de "ajustar" el programa de gobierno. Para eso plantea terminar con el "asistencialismo crónico", aumentar la represión a delincuentes, aliviar la carga impositiva a la clase media y apostar a los colegios privados para mejorar la calidad educativa.

—¿Qué ocurre con la izquierda en América Latina?

—Hay un progresivo desgaste y desajuste entre los proyectos progresistas y la realidad económica y social en la que deben implantarse La corrupción, ¿es parte de una ofensiva de la derecha en Brasil, en Argentina o en Chile, o es real? Las acusaciones de corrupción no las podemos adjudicar a una ofensiva de la derecha, creo que tiene más que ver con un desajuste que yo percibo de los modelos progresistas en América Latina. No nos podemos cerrar a un análisis de viabilidad de los modelos progresistas si no somos capaces de introducir ajustes y rectificaciones.

—¿A qué se refiere?

— A que en materia económica no podemos estar discutiendo si hay que hacer zonas francas o no. Hay que rediscutir el rol y el funcionamiento de las empresas públicas, en particular los temas de productividad, de nuevas inversiones y relaciones laborales. No podemos pensar que el personal de las empresas públicas pueda ser considerado de la misma manera que el resto de los empleados públicos porque tienen que competir y, por ejemplo, creo que un empleado de una empresa en competencia no debería ser inamovible.

—Hay sectores dentro del Frente que piden aumentar impuestos, ¿usted qué opina?

—En política tributaria creo que hay que ir a un ajuste del IRPF en beneficio de la clase media. Esto significa que tanto por el lado de las exoneraciones de la franja del mínimo no imponible, como por el tema de las deducciones, hay que hacer un inventario sobre los costos que se le agregan a una familia de clase media al apostar por la educación terciaria de sus hijos y eso hay que premiarlo, porque el bien es para toda la sociedad. El IRPF tiene que pesar en forma mucho más agresiva en beneficio de la clase media.

¿En materia de política exterior hay que hacer ajustes?

—Hay que ser mucho más preciso con el término de regionalismo abierto y creo que hay que ser muy agresivo con respecto a los que nos sirve y lo que no del Mercosur. Hay que ser muy claros en la definición de una política de búsqueda de acuerdos bilaterales con otros países con los que nos conviene. No podemos seguir balbuceando ante un Mercosur, donde Brasil es el creador y el primero que se va a ir. Estamos abrazados al invento que el inventor deja en la basura. El ingreso a la OCDE y al Acuerdo del Pacífico debería ser un objetivo explícito.

¿Qué cambios son necesarios en educación?

—No podemos seguir sin discutir el rol de la educación privada en el sistema educativo nacional. La educación privada en Uruguay es de muy buena calidad. Naturalmente, es costosa y resulta cara no solo para los que no pueden llegar a pagar, sino para los que la pagan. Para muchas familias el gasto en educación de los hijos es el mayor. Estoy dispuesto a discutir el pago de cápitas por alumno a colegios privados que quieran insertarse en ámbitos donde al Estado le pueda interesar tener una rápida promoción educativa. Si estamos pagando cápitas por afiliados a las mutualistas, por qué no podemos pagar cápitas a un colegio privado a costo del Estado. Pienso que hay muchos barrios donde se podría pensar en este sistema, en vez de seguir metiendo dinerales en una educación pública que nunca termina de cerrar en su calidad o que mejora, pero a un ritmo mucho más lento

¿Qué ajustes habría que hacer en seguridad?

—Creo que el modelo progresista de seguridad está sufriendo desajustes porque hemos hecho hincapié en ver al delincuente como víctima de la sociedad y no al delincuente como a un victimario. Esto implicaría que todos habláramos menos de seguridad ciudadana y más del combate al delito. Hay un enfoque básico que está haciendo agua, que es el de ver al delincuente como una víctima de la sociedad.

¿Hay que reprimir más?

—Estoy convencido de que sí, hay que reprimir más. Hay una masa de delincuentes profesionales que entran y salen y cuyo trabajo ellos mismos entienden es delinquir. Estos delitos solo pueden ser prevenidos si son reprimidos en tiempo y forma.

¿También hay que corregir las políticas sociales?

—Con respecto a las políticas sociales creo que todos los proyectos progresistas de América Latina tienen como problema común que implementan políticas sociales carísimas, que implican la creación de aparatos burocráticos muy grandes y en el Uruguay tenemos un aparato muy grande, que es el Mides. Me pregunto muchas veces si muchos planes que aplica el Mides no los podría hacer el Banco de Previsión Social. También me acuerdo que en el 2004 no decíamos que el Mides iba a ser un ministerio. Decíamos que iba a ser una secretaría de Presidencia para atender la emergencia social. Habría que ir a un proceso de simplificación y síntesis de los programas de ayuda social. Habría que terminar con el asistencialismo crónico.

¿A qué le llama asistencialismo crónico?

—A esas familias que viven de la asistencia. Me refiero a las empleadas domésticas que no quieren que las pongan en caja porque reciben tres programas distintos del Mides. Quiere trabajar en negro para que no se le corten los programas. Al final son núcleos familiares que viven de programas que nunca se terminan. Los programas de ayuda social tienen que ser a término.

¿Por qué hace estos planteos ahora?

—Empiezan a notarse señales de desajuste en el programa del Frente, porque hay cosas que no se adaptan a la realidad. Creo que es bueno en un primer año de gobierno hacer rectificaciones y ajustes al programa, para que luego se puedan transformar en un redireccionamiento de las políticas del Estado. Hay una discusión que tiene que dar el Frente primero, porque el gobierno no puede actuar en contra de lo que dice el programa.

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