Mercado de la ilusión

Hay más de 200 magos pero solo 15 trabajan

Los magos locales se aglutinan en la Asociación Mágica Uruguaya, que este año hizo un encuentro latinoamericano. Sin embargo, la mayoría de los esfuerzos para potenciar el arte son individuales.

Daniel Ketchedjian es un ejemplo; mes a mes realiza en su casa una cena para quince magos, con la presencia de un mago invitado, casi siempre argentino, que brinda una conferencia de capacitación, de dos horas, y después se pasa a entrevistas personales.

Entre aficionados y profesionales, en el país hay algo más de 200 magos. Solo 15 son profesionales y muy pocos de ellos se dedican exclusivamente a la magia, entre ellos Ketchedjian.

Al ser consultado acerca de si el mundo de los magos es cerrado, respondió "que lo supo ser" y "que en parte es bueno que así sea, para mantener el secreto y viva la ilusión; hoy con las redes sociales e Internet todo está mucho más expuesto; el lado negativo es que cualquiera haga un jueguito de magia".

—¿No hay grupos mafiosos por la defensa del mercado propio? Se transmiten historias de eso o rumores.

—Puede haberse dado algún caso puntual, pero aquí no conozco que haya una organización mafiosa. Sí entiendo que a las generaciones mayores les dé como un celo por mantener el secreto. Si bien cuando arranqué en la magia sufrí eso, nadie me quería enseñar y me sentí desplazado, hoy lo comprendo. En el mundo hubo problemas con el mago enmascarado que revelaba secretos en televisión. En otros países había gente que lo amenazaba de muerte o presionaba a los canales de televión en donde lo pasaban.

—¿Existe una escuela de magia en Uruguay?

—Es muy autodidacta aunque hay magos que dan cursos. Mi padre me enseñó y me compraba libros. A los catorce años me empezó a formar Alfredo Panizza, un aficionado. Después fui a Argentina, Brasil, España y Estados Unidos. Ojalá que un día pueda formar una escuela con una buena base teórica. En Argentina abundan las escuelas de magia y han surgido muchísimos magos, de los buenos y de los otros. Eso genera más aficionados y lleva a que aumenten las ganas de ver magia. Ahora estoy por armar un cursito para gente de la tercera edad. El mes que viene arranca. En otros países hay también universidades.

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