Oscar Bottinelli 

"Hay que esperar, Macri tal vez no nos arregle los problemas del kirchnerismo"

Entrevista con el director general de la consultora Factum.

—¿Qué perspectivas genera el triunfo de Mauricio Macri para Uruguay?

—Hay que esperar, porque hay ver hasta qué punto Macri abre el cepo cambiario y las exportaciones. Una cosa es el discurso electoral y otra cuando empiezan a jugar las presiones e intereses dentro del país. No es algo que haya que esperar inmediatamente. Por lo menos, en un año no va a cambiar la cosa. La unificación cambiaria originalmente es una elemento de presión adicional para Uruguay, porque terminará levantando un poco el precio del dólar y eso hace a Uruguay menos competitivo dentro de Argentina, con lo que tenemos una nueva presión cambiaria. Además, Macri es un hombre que va a tratar de favorecer al agro en comparación al kirchnerismo y eso puede ser un empujón negativo para Uruguay porque va a ayudar a que los inversores argentinos puedan acelerar su retiro del país. No hay que entusiasmarse con que Macri nos va a arreglar los problemas del kirchnerismo, ojo porque se pueden generar otros problemas.

—Si las medidas de Argentina terminan incidiendo negativamente ¿Cómo le juega esto al presidente Tabaré Vázquez?

Le puede jugar diferente. Se verá después si es en contra o a favor ¿Fue bueno o malo el kirchnerismo? Para el agro y la carne fue una bendición. Nos dejó sin Argentina en la competencia de carne y nos trajo inversiones en tierra, tecnología y gestión agropecuaria. También hubo trabas comerciales y logísticas. Lo que viene ahora también hay que evaluarlo dependiendo de dónde se mire (...) Cuidado con entusiasmarse de que ahora va a ser mejor para Uruguay. Hay que ser prudente. En el plano político sí se va a salir de la línea tirante y de confrontación de los Kirchner, que se caracterizaban por una impronta de estar siempre peleando con el mundo.

—¿La victoria de Macri puede significar un "giro a la derecha" en América Latina?

—Los procesos políticos uruguayos son muy autónomos de la región. Cuando se dijo del giro a la izquierda en América del Sur, en Uruguay venía un proceso desde el 71 con la izquierda subiendo y los partidos tradicionales bajando, pasito a pasito. No es que vino una oleada que golpeó por igual. Además esta muy lejos la elección en Uruguay, hay cuatro años. En cuatro años también hay que ver qué pasa con el gobierno argentino. Macri puede hacer el milagro de ser el primer gobernante no peronista democrático, desde mediados de los años 40, en completar el mandato, lo que sería una hazaña histórica (...) Lo normal para Uruguay no es lo normal en Argentina, entonces cuidado con trasladar tan automáticamente los hechos. Asimismo, esta es una elección que es casi un empate porque Macri ganó por apenitas. En Uruguay, esto hubiera generado la sensación de un país dividido para prestar atención. Sin embargo, en Argentina el presidente es el que tiene el poder, pero claro, hasta que lo pierde.

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