Un hombre falleció de hipotermia; tenía perro y no quiso ir a un refugio

Hay 300 que duermen en la calle; amplían cupos en refugios

Fue una situación trágica de la cual nos hacemos responsables", dijo la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, tras el consejo de ministros, al anunciar que un hombre en situación de calle falleció este fin de semana presumiblemente de hipotermia. El último caso se había dado en septiembre de 2013.

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Los refugios del Mides están colmados y no alcanzan para todos. Foto: A. Martínez

Hay 300 personas que duermen a diario en el banco de una plaza, tirados sobre cartones al costado de un edificio o en un parque. La mayoría están en Montevideo. El Mides no tiene sitio donde alojarlos y muchos de ellos también se niegan a ir a un refugio.

La cartera de Desarrollo Social cuenta con tres refugios diferentes: para mujeres con niños (con 500 cupos); para aquellos que tengan necesidades especiales, sean ancianos, heridos o tengan alguna enfermedad (con 250 cupos); y para personas comunes y corrientes que no tienen dónde pernoctar (1.000 cupos). Todos estos centros suelen estar a tope. Los niveles de ocupación nunca bajan del 95%. Los dos primeros funcionan durante 24 horas, el otro es solo para dormir.

En tanto, según datos de 2012, hay 300 personas más que suelen dormir en las calles. Incluso, quizá, sean más, pues la cifra "puede haberse incrementado en los últimos tiempos", según reconoció a El País la directora de la División de Protección Integral del Mides, Mayra Aldama.

La cartera estudiaba ayer la forma de incrementar el cupo en los refugios para personas sin hijos y sin necesidades especiales en 300 lugares más, para que así haya sitio para los que hoy duermen en las calles.

"Tenemos 1.000 cupos en centro nocturnos. Ocasionalmente se pueden llenar. Podría llegar a pasar que vengan tantos que no se pueda recibir a más. Esto hasta ahora no ha pasado porque les pedimos a los centros que trabajen con un sobrecupo", señaló Aldama.

Hay 57 centros de este tipo en Uruguay, la gran mayoría (50) en Montevideo. La puerta de entrada en la capital para estos es en Convención 1572. Desde allí son derivados.

Advirtió que el "nivel de permanencia de las personas a los refugios es cada vez mayor, porque el Mides hoy tiene mayores prestaciones, mejores lugares donde quedarse" y que por eso hay que pensar en políticas para que quienes ingresen luego encuentren mecanismos para poder irse. Hoy los centros ya trabajan en ello, pero Aldama advirtió que se debe profundizar en este sentido.

"En esos centros se trabaja con las personas para un proceso de inclusión y restitución de derechos. Esto tiene que ver con acercarlos a la atención de salud, a ingresos a través del trabajo cuando es posible, de prestaciones a través de las transferencias que corresponden, la restitución de sus lazos familiares", explicó la jerarca.

Aquellas que no suelen ir a los refugios, según explicó Aldama, "son, por ejemplo, personas con consumo problemático de sustancias, trastornos psíquicos, que han sido privados de libertad y luego de su egreso se han roto sus redes más primarias y no pueden regresar al lugar donde vivían".

Con perro.

En la noche del sábado, en pleno centro de Montevideo, un hombre falleció producto de lo que presumiblemente fue una hipotermia. La cartera creía tener identificada ayer a esta persona y estaba rastreando a otra que solía estar con esta para chequear cuál es su estado de salud y para intentar reconstruir lo sucedido.

"El equipo que trabaja de noche con las personas que están en las calles y no quieren ir a los refugios parece que lo tienen identificado", dijo Aldama.

Según lo que informó la ministra Arismendi, la persona fallecida no quiso entrar al refugio porque no quería dejar a su mascota, un perro, afuera. En estos centros no se permite entrar con animales.

En el primer gobierno de Tabaré Vázquez hubo un plan del Mides que permitía a las personas en situación de calle ingresar con animales a uno de los centros, pero al poco tiempo este cerró, según Aldama, porque no fueron muchas las personas que se acercaron a este.

La directora de Protección Integral dijo que el Ministerio volverá a analizar este tema, pero adelantó que "que una persona tenga un perro y no quiera ir a un refugio, no quiere decir que si se puede llevar al perro vaya a ir. No es lineal que si ponemos este refugio vayan a ir. El centro se cerró, entre otras cosas, porque las personas con perros no querían ir".

Tras dar la noticia luego del consejo de ministros, Arismendi prometió "redoblar los esfuerzos en el trabajo con las intendencias, en particular con la de Montevideo, porque es donde ocurre la mayor cantidad de casos".

Para avisar. Línea gratuita del Mides para informar sobre personas en situación de calle: 0800-8798.

UNA LEY QUE NO SE CUMPLE.


La policía los lleva y ellos se van


"Creemos que tenemos que estudiar el impacto que ha tenido la ley y su uso, porque no es tan simple", precisó ayer la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, en referencia al artículo número 14 de la Ley de Faltas. Este establece que para quien "ocupare espacios públicos acampando o pernoctando en forma permanente en ellos, será castigado con pena de 7 a 30 días de prestación de trabajo comunitario, si habiendo sido intimado dos veces de que desista de su actitud, por parte de la autoridad municipal o policial, persiste en la misma". Pero una cosa es lo plasmado en el papel, y otra lo que sucede.

La Policía, según asegura el Ministerio del Interior, suele patrullar en la noche las zonas céntricas a bordo de dos furgones controlando que se cumpla la ley. Desde aprobada la ley, en septiembre de 2013, realizaron unas 6.500 intervenciones.

El responsable del patrullaje en Montevideo, Yoni Wints, señaló la semana pasada a la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior que "hay gente a la que la ha retirado hasta 20 veces y como máximo se las ha procesado sin prisión". En realidad 42 personas resultaron procesadas sin prisión; otros dos, con prisión por reincidir.

Luego que son detenidos, son llevados a una comisaría, a un juzgado o, casi siempre, a un refugio del Mides, del cual suelen irse a la mañana siguiente. No hay manera de retenerlos.

"Lo que nos pauta la ley es hacer una entrevista con la persona, intentando conocer los determinantes de su situación de calle, que no son uno sino varios. Luego se les dice la ley vigente, que pueden ser sancionados, y se intenta establecer un vínculo para que se acerque al sistema. Pero muchos se van y no vuelven. No podemos retenerlos", explicó a El País la directora de la División de Protección Integral del Mides, Mayra Aldama.

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