Reynolds dirigirá edificación de escuela con barro, neumáticos, latas y botellas

El guerrero de la basura en Uruguay

Cuando Noé estaba construyendo su arca en el desierto, lo tildaron de loco. Después llegó el diluvio que él había presentido. El arquitecto estadounidense Michael Reynolds rememora esa historia para defender los proyectos que comenzó a pergeñar y fue depurando a lo largo de cuatro décadas. De todos modos, en el mejor de los casos, desde el establishment del ladrillo lo llaman hippie.

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Richard Reynolds desde EE.UU. hasta Uruguay.

Esta semana, Reynolds visita Uruguay por primera vez, dando el paso inicial para la construcción de una escuela pública en Jaureguiberry, que será la primera cien por ciento autosustentable de Latinoamérica.

El edificio tendrá 270 metros cuadrados, y se levantará utilizando materiales reciclados como neumáticos, latas y botellas. A su alrededor habrá espacios para cultivar alimentos orgánicos. Como en todas sus obras antitradicionales, el centro educativo a erigirse en Jaureguiberry, Canelones, será autosuficiente en materia de energía eléctrica, calefacción y agua corriente.

Para Reynolds, líder de la organización Earthship Biotecture, las ciudades se van convirtiendo "en zonas peligrosas y caóticas que no pueden sostenerse a sí mismas".

Es más, sin ambages asoma como un apocalíptico; en sus visiones, los centros urbanos serán abandonados y la gente volverá a ellos sólo para recuperar materiales.

Sus earth ships son "naves terrestres", que ha buscado popularizar primero y legalizar después, cuando no tuvo más remedio que aceptarse como parte del sistema.

Un libro y un film documental traducen su periplo y la base del pensamiento en que se basan los proyectos: "Me siento como en una manada de búfalos. Todos forman parte de una estampida que va hacia un precipicio, y caen uno tras otro. Yo estoy en esa manada, y pienso: No quiero ir hacia allá, yo no voy a caer... Así que de alguna manera, debo convencer a toda la manada para que gire a tiempo y no caiga a ese precipicio", afirma Reynolds.

Obra local.

Hace cuatro años, un grupo de uruguayos se interesó por las propuestas de Reynolds, a quien los conocidos llaman Mike.

Por entonces, se comunicaron con la empresa Earthship y terminaron armando un equipo, con el arquitecto Federico Palermo a la cabeza del área de construcción, y con técnicos de educación.

Martín Espósito, encargado de comunicaciones, declaró a El País que la idea surgió al ver el extenso documental "Guerrero de la basura", lo que les permitió acercarse a los trabajos de Reynolds y a una posibilidad de naturalizar la vida cotidiana y eliminar costos de vida, aun cuando no se reduzcan demasiado los de la propia obra.

Hace dos años y medio quedaron listos los planos, pero hubo que superar trabas para conseguir las habilitaciones.

"El interés del Ministerio de Vivienda y el de Educación y resoluciones de la ANEP nos fueron abriendo puertas entre los papeles", dijo Espósito.

En Sudamérica, Reynolds ya tiene tres obras, una escuela de música en Chile, y dos edificaciones en Argentina, una en El Bolsón y otra en Ushuaia. En Latinoamérica dejó la huella desde Guatemala hasta México.

El predio de Jaureguiberry pertenece a la Intendencia de Canelones, que ya decidió traspasarlo a la ANEP.

Hasta ahora, el grupo de trabajo sigue adelante gracias al apoyo del Centro de Comerciantes de Neumáticos del Uruguay, una organización sin fines de lucro que promueve la reutilización de las llantas sin uso. Eso permite recibir los aportes empresarios, que ingresan por el Ministerio de Finanzas ya que el proyecto se aprobó dentro de la categoría de "donaciones especiales", que prevé beneficios fiscales, como descuentos del IRAE a los privados que colaboren. La Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República y la Embajada de Estados Unidos también sumaron auspicios.

Planes.

La escuela pública que será donada al Estado, comenzará a construirse el próximo 1° de noviembre.

Vendrá Reynolds junto a 16 obreros con diversas especializaciones. Del exterior arribarán 40 voluntarios y otros 40 serán uruguayos, que recibirán una preparación en el método ecológico, a lo largo de jornadas de 8 horas divididas en clases teóricas y prácticas, que se darán in situ, a la par de las obras que durarán un mes.

Reynolds volverá antes a Uruguay, el 15 de octubre, y estará hasta el 15 de noviembre.

Desde los pasajes de los especialistas hasta su alojamiento y materiales, la consagración de la escuela demandará una inversión de US$ 400.000.

"Estuvimos en contacto con los responsables del proyecto de Ushuaia y nos contaron que todo se ejecutó en los tiempos establecidos, en ese caso veinticuatro días. Eso nos dio seguridad, porque estamos asumiendo riesgos. La locura difícil de creer se volvió una realidad. Y algo muy participativo. La semana pasada empezaron los talleres en la propia escuela actual, para que los niños y los padres entiendan el proyecto que ampliará la formación curricular", sostuvo Espósito.

La escuela para cien alumnos se ubicará junto al viejo cuartelillo de bomberos de Jaureguiberry, que también será remodelado como anexo.

VIDA Y OBRAS.


Secretos de las naves terrestres.


Michael Reynolds se trasladó con su familia a Taos (Nuevo México) en 1978. Allí, donde la especulación urbanística aún no existía, comenzó la aventura. Durante años experimentó con diferentes materiales hasta encontrar un sistema constructivo basado en desechos, como llantas de vehículos, botellas de vidrio o de plástico y latas de aluminio de bebidas. Agrupando a estas últimas con alambres, patentó un ladrillo. La historia completa puede verse en el documental Garbage Warrior, disponible en You Toube.

Reynolds escribió tres libros con todos los conceptos, planos y formas de construir sus "naves terrestres", que mantienen la temperatura confortable en cualquier clima, tienen la capacidad de generar su propia electricidad a través de un sistema de energía fotovoltaica y eólica, que se almacena en baterías y se suministra a los enchufes eléctricos. Se aprovecha el agua de lluvia y reutiliza las aguas residuales, tanto para uso dentro de la casa como fuera, en la producción de alimentos y jardinería en humedales. Las aguas negras son depuradas en digestores solares.

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