En un caso la Justicia consideró legítima defensa; en el otro, homicidio

Guardia liberado y policía a prisión tras matar ladrones

Dos muertes de personas que estaban cometiendo delitos han tenido derivaciones diferentes: en San Luis (Canelones), un guardia de seguridad que mató a un hombre que lo amenazó a él y un pistero con un cuchillo fue liberado por legítima defensa.

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El pistero de la estación fue amenazado por tercera vez con un cuchillo. Foto: A. Colmegna

En Tacuarembó, un policía fue procesado con prisión por homicidio, luego de matar a un ladrón que se resistió a ser arrestado. En ambos casos, hubo gestos de apoyo de ciudadanos a los dos involucrados.

El guardia de seguridad fue dejado en libertad tras concluir la Justicia que actuó en legítima defensa. Los testimonios y las grabaciones de las cámaras fueron determinantes para que el juez Marcos Seijas y la fiscal Cristina Falcomer coincidieran en que el guardia de la empresa Securitas que disparó lo hizo en defensa de su vida y la de un pistero de la estación amenazados por el fallecido, quien estaba armado con un cuchillo.

La estación sufrió una racha de al menos cinco robos. El último fue un año atrás. En ese atraco un pistero recibió un balazo. Un menor y un adulto fueron detenidos por ello. Tras ese hecho y el reclamo de los empleados, los propietarios del comercio decidieron poner un guardia de seguridad en la noche, lo que calmó la inseguridad en el lugar.

Esa tranquilidad terminó en la madrugada del sábado. A las 4:45 llegó a la estación un hombre que le pidió a un pistero dos litros de nafta en una botella sin tapa. Le dijo al empleado que mientras despachaba, él iba a comprar cigarros al minimercado de la estación, que en la noche está cerrado y entrega los productos a través de un cajón.

"Vamos a hacerla cortita; dame la plata porque si no te mato", le dijo al pistero mientras le colocaba un cuchillo sobre el abdomen. El guardia, que se había alejado unos metros para ver los movimientos del hombre, se acercó y le dijo que se detuviera.

"A vos también te voy a matar", le contestó, y cuando se dirigió esgrimiendo el cuchillo hacia él, el guardia sacó su arma y lo ultimó a una distancia menor al metro y medio, con un disparo que le dio cerca del corazón.

Una ambulancia llegó poco después y sus ocupantes constataron el fallecimiento del delincuente. El guardia, que cuenta con más de 30 años de trabajo como policía, quedó detenido a disposición de la Justicia y fue asesorado por el abogado Alejandro Balbi.

La fiscal y el juez le preguntaron por qué disparó cerca del corazón y no a otra parte del cuerpo, como una pierna. Contestó que todo fue muy rápido y el agresor estaba muy cerca, por lo que sacó el arma y disparó sin más. Su testimonio, el de otros presentes y las grabaciones de las cámaras fueron concluyentes para los magistrados, que definieron que se configuró la legítima defensa plena en este caso.

"El hombre se hizo matar al cuete. Nunca antes había tenido que usar el arma como policía", dijo el guardia entrevistado por Canal 4. La del sábado fue la tercera vez que el mismo pistero fue amenazado de muerte con arma blanca.

La estación cerró en solidaridad con el guardia de seguridad e incluso un grupo de vecinos se congregó en el lugar para respaldarlo. La empresa decidió darle 10 días de descanso, dijeron vecinos de la estación.

El fallecido también vivía en el balneario, por lo que hay cierta preocupación en el comercio de que haya represalias.

Ayer lunes, la estación reabrió sus puertas y sus propietarios decidieron que durante una semana no abrirá en el horario nocturno.

Cárcel.

En Tacuarembó, luego del procesamiento de un policía por haber ultimado a un maleante, un grupo de ciudadanos pretenden marchar hoy martes, manifestando su solidaridad con el agente.

La invitación a la marcha, que aparece en la página de facebook del Círculo Policial de Tacuarembó, indica que irán "desde Plaza de la Cruz, hasta el Juzgado Letrado de Primer Turno". En el trayecto, pararán unos minutos frente a seccional primera, "lugar desde donde el uniformado partió para atender el llamado formulado al 911".

El agente de segunda que desde hace seis años se desempeña en el instituto, fue procesado con prisión por "un delito de homicidio a título de dolo eventual", a raíz del disparo que segó la vida de un ladrón que se resistió a ser detenido. El policía procesado y otro agente, respondiendo a un llamado al 911, se constituyeron en Agraciada y Washington Beltrán, donde dos personas hurtaban combustible desde camiones estacionados en la calle.

El uniformado fue alojado en una seccional policial, al tiempo que el Ministerio del Interior y la propia jefatura iniciaron las investigaciones administrativas de rigor. El Jefe de Policía, Oldemar Avero, dijo a El País que los funcionarios "estamos para acatar las resoluciones de la Justicia" y para "garantizar la defensa del funcionario. No podemos ni debemos formular juicio de valores, ya que desconocemos una serie de pormenores que sí conoce el magistrado, y en función de esos elementos, tomó esta decisión", acotó.

Quienes convocan a la marcha exhortan a que "lo hagan en silencio; sin gritos; ni ofensas". Advierten que al mantener la calma "demostraremos que los ciudadanos de bien pueden protestar sin hacer ningún tipo de desmanes". Además, se indica a los policías en actividad que "si reciben algún tipo de presión para no concurrir a la marcha" deben divulgarlo.

Causales de la legítima defensa

El artículo 26 del Código Penal refiere a la legítima defensa. Señala que está exento de responsabilidad "el que obra en defensa de su persona o derechos, o de la persona o derechos de otros, siempre que concurran las circunstancias siguientes: agresión ilegítima;

necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedir el daño; y falta de provocación suficiente por parte del que se defiende".

En el caso del guardia de seguridad de la estación de San Luis, la fiscal Cristina Falcomer y el juez Marcos Seijas concluyeron que se cumplieron estos tres requisitos y decidieron archivar el expediente judicial. Consideraron que el guardia no tenía otra arma que su revólver para defenderse y no hubo provocación del guardia ni del pistero.

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