Daniel Olesker

"El grueso del problema de Ancap se debe a Economía"

Hace 12 años comenzó su militancia en el Partido Socialista. Hoy, después de haber sido ministro de Salud Pública y de Desarrollo Social se postula como candidato a secretario general socialista; competirá con la senadora y expresidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier.

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"Respaldar al gobierno pasa por ayudar a cambiar lo que está mal", dijo. Foto: A. Colmegna.

Advierte que, gane quien gane, el nuevo secretario general debe impulsar medidas para redistribuir mejor la riqueza y gravar más a los que ganan más. Con respecto a Ancap, el exministro coincide con el relato del ministro del expresidente José Mujica y el vicepresidente Raúl Sendic que insisten en señalar a Economía como responsable del déficit de US$ 800 millones que acumuló Ancap.

—¿Qué le puede aportar al Partido Socialista si es electo secretario general?

—Como colectivo trabajamos mucho en el Congreso de diciembre pasado y aprobamos una resolución que habla de profundizar la redistribución de la riqueza. El Congreso cuestionó a la dirección actual porque las rendiciones de cuentas fueron votadas negativamente y se entendió que era necesario un cambio. El valor agregado que los compañeros entendían que yo podía aportar está vinculado a la elaboración programática que entendemos que le falta al partido y al Frente. El otro aspecto tiene que ver con profundizar el relacionamiento y vinculación con el movimiento sindical y las organizaciones sociales.

—¿Cuáles son esas carencias programáticas del Frente?

—La profundización de los cambios requiere tomar iniciativas en la continuidad de la distribución de la riqueza y supone trabajar en una puja redistributiva de manera diferente. Un documento aprobado en el Congreso habla de regular los precios de bienes alimenticios para proteger el salario real y mantener la tendencia de que los salarios crezcan al mismo ritmo que el producto y esto es importante en un contexto de mayor enlentecimiento económico. Dar un salto significa modificar algunas cosas, no porque las anteriores estén mal, sino porque las anteriores ya cumplieron su papel.

—¿Si usted llega a la secretaría general, el Partido Socialista dará un giro a la izquierda?

—No, en primer lugar si nosotros no ganáramos y ganara Mónica Xavier la secretaría general, todas estas cosas tendrían que impulsarlas, porque lo dice el documento político aprobado por dos tercios del Congreso pasado. El documento habla de una reforma tributaria de segunda generación, habla del cambio de la matriz productiva, habla de la regulación de los precios. Por tanto, esta ya es la línea política del partido y ésta es una instancia electoral, sobre quien se encuentra en mejores condiciones para conducir el partido.

—¿Qué opina de la carta del director de descentralización de la OPP, Pedro Apezteguía, publicada en Búsqueda, donde afirma que el PS pierde "sensatez" y es "prisionero de advenedizos" en los que reina el "infantilismo"?

—Es una sarta de disparates que no tiene ningún ton ni son. Creo que si piensa eso debería haberlo discutido en el Congreso, en los centros socialistas y no lo hizo. No hay infantilismos, sino que todo lo contrario. Lo que ha caracterizado al Partido Socialista y de alguna manera se ha perdido en estos años es liderar las propuestas más audaces. Fue "Polo" Gargano, quien en 2007, y siendo canciller inclusive, tomó las riendas en contra del TLC con Estados Unidos. Y el partido también jugó un rol protagónico cuando se discutía la privatización de las empresas públicas (...) La audacia ha sido la característica del partido y nosotros podemos volver a incorporarla.

—¿Se siente más cerca del MPP o del PCU que de propios compañeros del Partido Socialista?

—No es así. Es lo mismo que yo dijera que los compañeros que impulsaron en la interna del 2009 la candidatura de Astori y no la de Mujica estaban más cerca del Frente Líber Seregni y se los acusara de ser portavoces de ese sector. Nunca lo hice, pero tampoco voy a permitir que se diga que nosotros somos portavoces de otros grupos, somos portavoces de un proyecto socialista.

—¿Hay que aumentar más la carga impositiva?

—El Comité Central sacó en agosto un documento que textualmente habla de un dilema, el cual debe ser encarado por el gobierno para cumplir compromisos presupuestales. El gobierno ha dicho que este no es momento para aumentar impuestos y nosotros decimos que esa no es la posición del Partido Socialista, que sigue considerando como necesario un gravamen a las grandes ganancias y riquezas. Creemos que el partido asume que el mayor apoyo que se le puede dar al gobierno es respaldarlo siempre, pero también advertirle cuando comete un error. No es casual que el propio Tabaré Vázquez haga un reconocimiento público a Gonzalo Civila por haber sido el único diputado que le dijo que no estaba de acuerdo con la esencialidad en la educación. Respaldarlo es también ayudarlo a cambiar lo que está mal.

—¿Hay que usar las reservas internacionales del Banco Central?

—Bueno, en el documento del partido lo que planteamos es que se discuta este tema, algunos compañeros creemos que para las inversiones y por única vez puede ser necesario. De hecho, ahora se están gastando para sostener el tipo de cambio, más o menos en el mismo monto que nosotros habíamos propuesto hacerlo y yo creo que hay que discutir. Creo que en un contexto de restricción presupuestal, como el que tenemos hoy, no podemos descartar nada e incluso creo que antes de los Proyectos de Participación Pública Privada una opción puede ser el uso de las reservas. Hay que discutirlo en cada caso y ver las ventajas, no nos podemos cerrar o decir que es una locura.

—¿Es cierto que el ministro Astori advirtió que las empresas públicas estaban fuera de control?

—Bueno, puede haberlo advertido, pero yo suscribiría 100% la intervención del exministro Roberto Kreimerman en la Comisión Investigadora de Ancap donde él básicamente afirma que hay un problema macroeconómico por el cual la inversión no pudo ser trasladada a precios, eso provocó la situación en que se está. Yo valido las inversiones que se hicieron, la desulfurizadora, la cementera, los inicios de la regasificadora. Puede haber habido problemas en la gestión concreta, tanto del directorio como de los gerentes, pero lo que explica el grueso del problema es la gestión macroeconómica que se hizo.

—¿Hay una cuota de responsabilidad de Economía en el déficit?

—Sí, del ministro de Economía y Finanzas. Eso es lo que ha dicho Kreimerman, (Raúl) Sendic y el expresidente (José) Mujica.

"Está bien no exigirle nada a cambio a los más pobres"

El exministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, dijo que "está bien" no exigirle "nada" a cambio al sector más pobre de la sociedad al que se le presta asistencia.

Según Olesker, casi todos los programas sociales piden algo a cambio y citó como ejemplo a Uruguay Trabaja y Jóvenes en Red. Sin embargo, admitió que a los "más pobres" no se le pide nada a cambio por la ayuda que se da por medio de las tarjetas que otorga el Mides.

"La experiencia internacional indica que exigir al sector más pobre no tiene ningún valor. Al sector más pobre al que todavía se le brinda la tarjeta está bien no exigirle porque la estamos integrando socialmente", aseguró.

Por otro lado, Olesker dijo que en este gobierno se requería un impacto presupuestal adicional para los sistemas de asignaciones. Propuso unificar las asignaciones familiares (contributivas y no contributivas) y crear un único sistema con un tope mayor. "Hay una pila de gente de ingresos medios de $ 30.000 que no cobra asignación", explicó.

Según dijo, estos cambios que había propuesto en el anterior gobierno costaban un poco más de US$ 100 millones. "Era una cifra relativamente soportable", concluyó.

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