LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¡Gracias UPM!

Parecía imposible. Pe-ro UPM lo hizo. Nos mostró que cuando queremos (o mejor dicho, cuando necesitamos y nos obligan), podemos. UPM logró que el gobier- no despertara de su prolongada siesta y se pusiera, finalmente, a trabajar en serio en algo.

El gigante finlandés pidió tanto, y en tantas áreas, que el gobierno no pudo sino formar equipos para buscar soluciones a los diferentes desafíos que planteaba UPM para avanzar con su proyecto de inversión. Ocho equipos trabajando simultáneamente para un mismo objetivo. ¿Alguna vez habíamos visto semejante movimiento estatal? Nunca. Solo UPM logró que algunos ministros, que lucían cansados no bien asumir sus cargos, se pusieran a trabajar y exigieran, a su vez, que quienes les rodean se pusieran las pilas.

De acuerdo a nuestras más ricas tradiciones nacionales, esos ocho equipos habrían discutido y debatido eternamente sobre cada uno de los temas asignados, sin llegar nunca a ninguna conclusión definitiva y, fundamentalmente, evitando tomar alguna decisión que molestara a alguien. Pero UPM logró que esos equipos avanzaran a toda velocidad y que lograran formas de hacer posible lo que UPM pedía. Nada de debates estériles. No habrá proyectos alternativos sobre los que discutir. Se hará como queremos que se haga, o no se hará. El susto, y la necesidad, espabilan a cualquiera.

Y UPM logró más. Logró que el gobierno aceptara que debe mejorar la educación técnica en la zona de influencia del posible emprendimiento. Le dijo al gobierno que debía seguir el modelo finlandés (¿se acuerdan que Tabaré Vázquez y el Frente Amplio se reían de los blancos cuando iban a Finlandia a aprender cómo se podía mejorar la educación?). Y todo el mundo boca abajo. Faltaba más.

Dijo que quería inversiones viales y ferroviarias. Y de golpe el gobierno se acordó del interior profundo, de una zona que tenía olvidada y de la importancia de reactivar el ferrocarril de carga (promesa hecha pero nunca cumplida por el FA) y recuperar las carreteras. Gracias a UPM eso se hará.

Y si algo faltaba, los finlandeses dejaron claro al gobierno que en el actual escenario de desborde sindical permanente no están dispuestos a invertir en Uruguay. Clarito. ¿Qué lograron? Lo que no pudieron los empresarios uruguayos, los inversores uruguayos, la oposición uruguaya ni la mismísima OIT. Que el gobierno se comprometa a regular con nueva legislación los "piquetes" y las ocupaciones de lugares de trabajo.

¿Cómo lo hizo? Fácil. De-jó claro que si el gobierno no lo hace, UPM tendrá una causal para renunciar a su proyecto de inversión.

¿Qué más le podemos pedir a UPM después de todo lo que ha hecho por nosotros?

Bueno, quizá podrían demandar al gobierno y al sistema político en su conjunto que trabaje, con el mismo ahínco, para bajar las tarifas públicas, achicar el Estado, reducir el déficit fiscal, abrir la economía al mundo, celebrar tantos acuerdos de libre comercio con terceros países como sea posible, reducir la carga tributaria, mejorar la seguridad pública, una reforma de la enseñanza que luce impostergable.

Amigos de UPM, ¿nos dan una mano? Ustedes saben cómo hacerlo. ¿No lo podrían hacer por nosotros? ¿Qué les cuesta?

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