Varios golpes políticos a Iglesia Católica a lo largo de diez años

Rechazo a estatua de María se sumó al aborto y el matrimonio igualitario.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Están cayendo los bautismos, las comuniones y casamientos por Iglesia. Foto: Fernando Ponzetto

El rechazo a que se instale una estatua de la Virgen María, en la rambla del Buceo, es una perla más en un collar de golpes políticos que la Iglesia Católica viene cosechando en la última década. La influencia católica que tuvo su mayor fuerza antes del batllismo de principios del siglo XX, parece disminuida en estos últimos 10 años .

Puede que la votación del pasado jueves, en la Junta Departamental de Montevideo, sea la menos significativa de las decisiones que afectan a los intereses de la Iglesia, pero por cómo se dio el debate y por la aplicación de la disciplina partidaria —entre los 17 ediles del oficialismo— adquirió quizás un simbolismo mayor al hecho en sí.

Diez años atrás el Senado rechazó el proyecto inicial de despenalización del aborto porque no contaba con el apoyo de todos los integrantes del Frente Amplio. Sin embargo, los votos del colorado Julio María Sanguinetti y del nacionalista Julio Lara, ambos de la oposición, hicieron luego prosperar la iniciativa que pasó a la Cámara de Representantes.

Tras idas y vueltas en la Cámara de Senadores, el texto se transformó en ley, pero el presidente de entonces, Tabaré Vázquez, vetó la normativa a los pocos días de su aprobación. Durante esa misma semana, la Iglesia Católica había resuelto excomulgar a los legisladores que habían respaldado el proyecto. Lo que por entonces pareció una victoria parcial de la Iglesia Católica, tuvo su vuelco en setiembre de 2009 cuando el Parlamento estableció que se aceptaba la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo y que la única institución habilitada para designar las familias sería el INAU.

Durante la administración de José Mujica, se retomó el camino de la despenalización del aborto. El proceso comenzó con la aprobación en el Senado de un nuevo texto, en diciembre de 2011. Algunos cambios en la Cámara de Representantes llevaron a que esta terminara sancionando el proyecto en octubre de 2012.

El obispo de Minas, Jaime Fuentes, dijo: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, legalizando el asesinato, ¡pobrecitos!, de los niños uruguayos más chiquitos". Menos de un año después, la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, que permite el casamiento entre personas del mismo sexo, significó otro puñetazo al catolicismo. Días antes de que se votara esta norma, la Iglesia había convocado a una manifestación en la Plaza Matriz pero solo logró reunir a menos de 200 personas.

Una vez votada la ley de matrimonio igualitario, varios obispos sostuvieron que se estaba "destruyendo a la familia". Fue entonces que el diputado colorado Fernando Amado pidió que la institución religiosa convocara a una marcha pidiendo perdón: "La Iglesia Católica ha sido una máquina de violar los derechos humanos durante toda su vida", dijo.

En la discusión de la Rendición de Cuentas de 2007, generó malestar en la Iglesia la propuesta de retirar las exoneraciones fiscales a los aportes patronales. La institución había dicho que esos posibles "recortes" terminarían perjudicando la labor social que se realizan en barrios con población vulnerable. La iniciativa no prosperó. El debate volvió a tomar protagonismo en 2016 cuando se quiso quitar exoneraciones a las universidades privadas (dos de ellas católicas). La idea no fue aprobada.

Lo que más inquieta es la pérdida de fieles.

Según Milton Tróccoli, responsable de Comunicación de la Conferencia Episcopal Uruguaya, las iniciativas aprobadas"responden más a cambios mundiales que a una coyuntura uruguaya". El obispo auxiliar de Montevideo, dijo que el proceso lleva "unos 20 años", aunque las leyes se hayan votado en la última década. En algunos países latinoamericanos, varios proyectos similares a los aprobados en Uruguay no tuvieron cabida. Cree que puede deberse a que "la Iglesia uruguaya tiene menos incidencia". Aclaró que "el objetivo de la Iglesia no es tener una postura política, sino defender los principios de la vida y el derecho a la libre expresión" y que lo "más inquietante es la pérdida de fieles".

Según Pew Research, el 40% de los uruguayos son católicos. Los bautismos cayeron 40% en 30 años.

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