El sindicato planea paros sorpresivos esta semana

Otra gestión para que Ecolat no se vaya

Pese a que Ecolat ha sido tajante en cuanto a su voluntad de abandonar Uruguay, el gobierno saliente no se desmoraliza y seguirá haciendo gestiones para retenerla, dijo a El País el director de Trabajo, Luis Romero.

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Plata de Ecolat. Foto: Ricardo Figueredo

"Si existe alguna posibilidad de tratar de cambiar la decisión de la empresa vamos a explorarla. Siempre creo que hay que intentar", consideró Romero. Y esta semana se realizará una reunión con el Instituto Nacional de la Leche (Inale), el Ministerio de Ganadería, el de Industria, la Cámara de la Industria Láctea del Uruguay y la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FITIL) para analizar la situación del conjunto del sector.

Siguen los cimbronazos del retiro del mercado de los accionistas peruanos de la segunda empresa láctea del Uruguay. Hoy se reunirá la mesa de FITIL y podría decidir que esta semana se realicen paros sorpresivos, adelantó a El País el dirigente sindical, Jorge Beschizza.

Se puede ver interrumpida la distribución de productos aunque no está previsto, al menos en esta etapa, afectar a las exportaciones. Después de Carnaval, la federación realizará una asamblea general y puede decidir un paro de 24 horas y profundizar las medidas.

El gobierno, a través del Inale, pidió al sindicato que la leche que enviasen los remitentes a la planta de Ecolat en Nueva Helvecia, fuera redireccionada a otras fábricas, agregó Beschizza. Se siguen realizando tareas de mantenimiento aunque la planta no está formalmente ocupada. "Los compañeros siguen al firme en la carpa a la expectativa" de gestiones que la puedan reactivar la planta, señaló el sindicalista.

Mientras tanto, siguen los intercambios de reproches entre el sindicato y la empresa. Beschizza, dijo que "no se puede echar la culpa a los trabajadores, no podemos creer que desde 2002 haya perdido US$ 35 millones sin que se tomaran medidas precautorias, nos quedan un montón de dudas". Ahora hay "varias opciones" sobre la mesa para el caso de que se confirme totalmente el alejamiento de los accionistas de Ecolat, dijo el sindicalista. Una de ellas sería un proyecto de autogestión de la fábrica por parte de los trabajadores, dijo el sindicalista.

La empresa publicó ayer un aviso en el que acusa al sindicato de trabar "sistemáticamente" los cambios necesarios para reestructurar la empresa y de tomar una actitud que quebró "la confianza imprescindible y las condiciones de seguridad que deben existir en una industria dedicada a la producción de alimentos, para responder así a la confianza de los consumidores". "Al no darse las condiciones necesarias para el normal funcionamiento de la empresa, se ha decidido cerrar las operaciones", agregaba Ecolat.

En este contexto, el gobierno quiere realizar un análisis global de la situación porque también detectó "problemas" con la reestructura de la empresa láctea Pili de Paysandú y porque están apareciendo nuevos actores en el mercado con el ingreso de la compañía francesa Lactalis que compró Indulacsa, una firma que tiene dos plantas queseras, una en Cardona y otra en Salto y que está entre las más grandes empresas del mundo, explicó Romero.

El Pit-Cnt le transmitió al gobierno su preocupación por una cierta tendencia a la "primarización" del sector lácteo y a la pérdida de valor agregado. De hecho, un punto central de discrepancia entre el sindicato y Ecolat fue la pretensión de esta de cerrar la quesería y limitar su producción a la manteca y a la leche en polvo. El sindicato insiste en la viabilidad de la quesería. Ecolat quería reducir la plantilla de 400 a poco más de 100 trabajadores.

La "heredera" de Lactería

Ecolat es "heredera" de Lactería, la primera empresa que "desafió" el cuasi monopolio de Conaprole, empresa decisiva para pautar los precios que la industria láctea debe pagar a los tamberos. Fue vendida en 1993 a Parmalat y aunque luego cambió de manos siguió comercializando la marca italiana, que ahora controla Lactalis que también entró a Uruguay a través de Indulacsa.

Compra por US$ 36: que salió mal

El Grupo Gloria de Perú inició sus operaciones en Uruguay en mayo de 2012, luego de comprar el 55% de las acciones de la empresa por US$ 20 millones. A fines de ese año se hizo del 45% restante tras un desembolso de US$ 16 millones.

El plan de Gloria era renovar la maquinaria de Ecolat e invertir US$ 30 millones en una planta quesera. La caída en los precios de los lácteos el año pasado echó por tierra ese plan y complicó a la empresa, empujándola a acumular pérdidas por US$ 35 millones. La empresa informó de su decisión a la Superintendencia del Mercado de Valores de Perú.

El Pit-Cnt argumenta que los precios internacionales de los productos lácteos se están recuperando y que Ecolat fue la única empresa que atravesó dificultades, lo que hace dudar a la central sindical de su gerenciamiento.

En octubre Ecolat advirtió de la necesidad de una reestructura profunda de su operativa y llegó a acordar la realización de 92 retiros incentivados, pero luego las negociaciones se trabaron y se suscitaron este mes incidentes graves entre trabajadores que ocupaban la planta y algunos mandos medios de la empresa láctea.

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