CONFLICTO

Gerente de Ancap fue al Pit-Cnt a negociar

Parecería que está cerca de levantarse el conflicto en La Teja.

En los trabajos en la refinería participan unos 2000 trabajadores contratados y de Ancap. Foto: Archivo
La refinería debió reabrir el 1° de junio pasado. Foto: Archivo El País

El gerente general de Ancap, Ignacio Horvath, fue ayer a la sede central del Pit-Cnt a negociar con el sindicato de la empresa y con referentes de la central, como Milton Castellano, una salida al larguísimo conflicto que impide que reabra la refinería La Teja. Y el gremio parece haberse acercado a lo que pretendía porque la fórmula que analizará hoy su asamblea sobre las 13 horas acerca las guardias mínimas a la cantidad de personas que pretendía. El directorio de Ancap quería originalmente que fueran 42 porque así lo aconsejaba la consultora Solomon Benchmarking pero el gremio quería mantener los cuatro turnos de 54 personas. Se barajó una fórmula que implicaba 47, pero el principio de acuerdo que se selló ayer incrementará esa cantidad aunque las partes que negocian no quisieron especificar al final cuántas personas tendrán las guardias mínimas. Para determinar cuál debe ser la dotación de funcionarios que tendrán las guardias se tuvo en cuenta las licencias por distintos conceptos que tienen los trabajadores. Los funcionarios asignados a las guardias tienen una remuneración extra.

El sindicato decía que la pretensión de Ancap ponía en riesgo la seguridad de los funcionarios.

El gobierno parece dispuesto a cortar por lo sano, y si es necesario ceder, en un conflicto que ya se ha extendido demasiado y que le cuesta a Ancap US$ 1 millón a la semana. La refinería debió reabrir el 1° de junio pasado, pero el 15 de septiembre pasado el sindicato decidió que paralizaría todos los trabajos de prueba necesarios para reabrir las instalaciones.

El costo de la parada técnica en la refinería tendrá un valor 60% superior al anunciado originalmente por la empresa pública, y llegará a US$ 80 millones en vez de US$ 50 millones, de acuerdo con cálculos que divulgó en agosto el ministro de Economía, Danilo Astori. El gobierno ha admitido que las demoras en la refinería reducirán este año el crecimiento económico. Mientras se realiza el mantenimiento Ancap no puede refinar y, por lo tanto, debe importar combustible, lo que aumenta sus costos.

El 12 de junio, Ancap, que había logrado finalmente introducir cambios al servicio médico de la empresa tras un larguísimo conflicto que incluso llevó a una declaratoria de esencialidad, redujo las guardias mínimas, lo que puso en pie de guerra al gremio. Este aprovechó la urgencia por reabrir la refinería para redoblar la presión y declarar un conflicto que lleva casi un mes.

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