Lo que dejó enero de 2016

Fulgores en la prensa internacional

Punta del Este, Garzón y las playas de Rocha merecieron la atención en EE.UU. y Europa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El NYT colocó al pueblo Garzón entre los 52 lugares para visitar en 2016. Foto: Captura NYT

A comienzos de esta temporada, una de las mayores guías de viajes en el mundo, Lonely Planet, nombró a Uruguay como destino elegido para el año 2016 porque es un lugar "de primera" para vacacionar en Latinoamérica. La publicación recomendó las playas Punta del Este, La Barra, Manantiales y José Ignacio, e incluyó a Cabo Polonio y Punta del Diablo en Rocha.

A fines de 2015, la edición en español de la prestigiosa revista de viajes estadounidense Condé Nast Traveller dedicó la portada a Uruguay y coincidió con el "lujo natural" de las playas.

La revista publicó un artículo titulado "10 cosas increíbles para hacer en Uruguay", entre las cuales destacó a La Pedrera como un "adorable y extravagante balneario"; a la playa de Chihuahua, "un lugar sensato para hacer nudismo"; a la posada hip Casa Zinc, en La Barra, "una tienda de antigüedades extravagante"; y al Museo del Mar en La Barra, "lleno hasta el techo de esqueletos marinos, corales, latas y viejas fotos".

The New York Times.

Pueblo Garzón, un rincón a decenas de kilómetros de las playas de José Ignacio, donde el tiempo no pasa, también mereció una mención en The New York Times que ubicó al caserío en el puesto 21 en una lista de "52 lugares para visitar en 2016", justo arriba de Dublín.

El artículo no reparó en elogios al restorán del chef argentino Francis Mallmann y a la casa del coleccionista británico de arte Martin Summer, "la más linda" se afirma, como si compitiera con muchas otras. Los safaris en globo, los viñedos y olivares de la bodega que lleva el nombre del pueblo también se señalan como opciones sin par.

El periódico británico Financial Times, desde 2013 ha venido promoviendo las inversiones inmobiliarias en la costa uruguaya. Según el diario, Garzón promete replicar el proceso que en Punta del Este vivieron los terrenos vecinos a la Laguna del Sauce en el primer lustro del siglo XX, cuando multiplicaron varias veces el valor que habían invertido los compradores.

En la lista de recomendaciones de The New York Times aparece, cómo no, el nuevo puente circular diseñado por Rafael Viñoly. Se apunta que es tanto un atractivo arquitectónico como una puerta de entrada a la zona.

El 12 de enero, la revista inglesa de diseño y arquitectura Wallpaper, después de entrevistar al arquitecto uruguayo, resaltó asimismo su proyecto, impulsado por el empresario argentino Eduardo Constantini.

"El puente, con vistas de 360 grados, sustituye a un sistema de balsas lentos, lo que permitía que solo dos coches pasaran a la vez. Esta laguna dentro de una laguna se asienta sobre pilares de hormigón circulares que soportan dos secciones de rampa consecutivos. Una rotonda central con dos carriles de tráfico se intercala entre dos pasarelas peatonales. Se trata de un cruce claramente diseñado para frenar la circulación, lo que minimiza el impacto en una laguna que es un santuario conocido por los cisnes de cuello negro, flamencos y garzas". Wallpaper concluye que el proyecto puede verse como "una obra del corazón" de Viñoly.

Algunos medios digitales de Estados Unidos han proyectado en cambio visiones sarcásticas o ácidas. El conocido weblog Jalopnik, dedicado a la industria del automóvil y de irrespetuoso humor, tituló que "Uruguay construyó este puente estúpido por razones estúpidas". En la nota se dice que la obra no es insultante ni horrible, pero sí bastante tonta. Esos son los adjetivos textuales.

"El puente es circular para lucir cool y enlentecer a la gente porque su diseñador asegura que los puentes son peligrosos, ya que motivan a acelerar sobre ellos", resume el artículo.

The Guardian.

No todo fueron elogios para Punta del Este. El diario inglés The Guardian, a mediados de enero, consideró que Punta del Este es un "gueto para los ricos, realidad que será replicada en Garzón, y en donde los pobres no pueden pagar estadía o alojamiento, ya que los alquileres ascienden hasta cinco cifras en dólares".

El propio alcalde del balneario, Andrés Jafif, tuvo que salir al cruce de ese balance. Refiriéndose al periodista Oliver Balch, autor del artículo que informa que los alquileres y las compras son prohibitivos en una ciudad que huele a "cash and cool", el alcalde y empresario inmobiliario señaló su desacuerdo profundo. En El Espectador fue registrado su contrapunto. "No somos millonarios, tampoco pobres, pero vivimos dignamente". Agregó que hay alquileres de US$ 1.000 en adelante y que no pocas veces se rebajan por la voluntad de los propietarios y el temple negociador de algunos turistas.

"Las celebridades se apiñan aquí, y con ellas banqueros, políticos, empresarios y corredores de bolsa", dice The Guardian, que asegura que los agentes inmobiliarios se refieren a ella como "la St. Tropez de Sudamérica".

Después de entrevistar a pobladores de asentamientos de Maldonado, Oliver Balch, quien viajó a Uruguay en diciembre de 2015, cuando se organizó la carrera de Fórmula E, sentencia: "Hay una cabalgata de trabajadores mal pagos dedicados a mantener a flote esta anomalía urbana".

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