POLICÍA BUSCA A PELIGROSO DELINCUENTE PRÓFUGO

Fuga de Ricky saca a luz pugna judicial por salidas transitorias

Jueza de Adolescentes concedió el permiso pese a oposición de la fiscal.

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Ricky: Ricardo Astesiano, que hoy tiene 23 años, es padre de dos hijos. Foto: Facebook

El Ricky, uno de los internos más peligrosos que estaba recluido en el hogar del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), aprovechó una salida transitoria concedida por la Justicia de Adolescentes para fugarse. La Policía lo busca desde el jueves 18, al declararse la alerta cuando el joven no regresó al Hogar Paso a Paso, ubicado en Garibaldi y 8 de Octubre

Ricardo "Ricky" Astesiano (23 años) es uno de los delincuentes que lleva más tiempo internado en dependencias del INAU: casi una década.

Es —era, hasta que se fugó— uno de los 120 adultos que conviven con los menores recluidos en los centros de internación del organismo. Muchos de ellos cumplen penas que se incrementan porque incurren en nuevos delitos cada vez que se fugan.

La jueza de Adolescentes Patricia Borges le concedió, el pasado mes de noviembre, autorización para salir a trabajar en el Puerto de Montevideo. Lo hizo pese a la oposición de la fiscal Nancy Hagopian y a informes desfavorables del Instituto Técnico Forense (ITF).

Para resolver a favor de la salida transitoria del Ricky, la jueza Borges se basó en informes del organismo que sostenían que el joven, recluido desde 2008 por homicidios, rapiñas, y más de 15 fugas, se había recuperado. "Él se merecía una oportunidad", dijo entonces a El País un jerarca del Inisa (el instituto que tiene a su cargo los centros de reclusión de adolescentes).

Consultada sobre su negativa para autorizar la salida transitoria del Ricky, la fiscal Hagopian dijo que se opuso a todos los pedidos realizados por el Inisa en favor del joven.

"Yo no autoricé la salida de ese interno. La jueza autorizó su salida contra la vista fiscal. Le dije a la jueza que los informes del ITF eran desfavorables. Además, yo entiendo que en los casos de asesinatos, los adolescentes deben cumplir la totalidad de la pena", dijo la representante del Ministerio Público a El País.

Según confiaron fuentes del Inisa, en la audiencia judicial Patricia Borges exhortó a todas las partes que no trascendiera a la prensa su decisión de otorgar las salidas transitorias al joven. Dentro del sistema, la sola mención pública del nombre "Ricky" genera alarma y la magistrada pretendía que el in- terno no fuera "estigmatizado".

Una larga sombra.

Ricky llegó a ser, a comienzos de esta década, uno de los adolescentes infractores más mediáticos. El País trazó en 2010 un perfil sobre el muchacho (entonces de 16 años) que lideraba una banda de menores rapiñeros procedentes de un asentamiento de Malvín Norte. Pocos meses después fue capturado, pero volvió a fugarse en 2011 y prosiguió una carrera de delitos que incluyeron seis rapiñas y un homicidio a un guardia de seguridad del Discount Bank en el barrio Goes.

Fue arrestado más tarde y lo condenaron a más de 4 años, que se sumaron a las penas residuales que arrastraba por las fugas. Ricky confesó a la Policía haber participado con otros menores en ocho copamientos y el robo a varias entidades financieras y distribuidoras en el Cerro y el Paso Molino. También participó en asaltos a bancos y restaurantes.

Escribió un diario durante su reclusión.

Durante los últimos años en que Ricky permaneció recluido en establecimientos de adolescentes, el joven escribió un diario. En algunos de los pasajes (a los que accedió El País), relata en detalle sus numerosas fugas de establecimientos del INAU y los delitos que cometió en los períodos en que estuvo libre.

"Estoy preso desde los 13 años. Siempre que estuve en la calle fue porque estaba fugado". Narra en las páginas los conflictos y penurias que sufrió durante su reclusión, y los motines en los que tomó parte.

En el transcurso de su internación, a partir de 2014, cursó varios años del liceo y concurrió a talleres de albañilería y sanitaria. "Si me preguntan qué quiero hacer, me gustaría salir a trabajar. Que me dieran alguna licencia corta para acostumbrarme a la calle de a poco. Conseguir ayuda para poder ver a mi hijo. A veces siento miedo de mí mismo, de las decisiones que tengo que tomar cuando salga. Un funcionario me dijo una vez que va a ser lo mismo que un adicto a las drogas después de rehabilitarse: tendré que decir no todos los días. Y no sé si estoy preparado para eso".

Comenzó a delinquir a los 8 años, admitió.

Según datos de un perfil psicológico que se hizo de Ricky en el INAU, cuando era menor de edad, él dijo que comenzó a delinquir cuando tenía apenas 8 años. Más de una decena de veces fue internado en hogares del INAU, y otras tantas se escapó. En los primeros años de la década formó parte de una generación de delincuentes juveniles altamente peligrosos con varios años de actividad. "El Talibán", el "Prandon", "El Rey" y "El Tatín" eran los alias de otros menores de la banda con los que se habían hecho reconocidos a través de la crónica policial.

Las bandas "de la granada" y "del marrón" se enfocaron fundamentalmente en locales de pago, restaurantes y supermer- cados de varios barrios de Montevideo.

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