GONZALO MUJICA

"El Frente es cada vez más el MPP y sus aliados"

Después de tres legislaturas como diputado, Gonzalo Mujica hablará hoy por última vez en la Cámara de Diputados. Lo hará para renunciar a su banca que volverá a manos del Movimiento de Participación Popular (MPP) y del Frente Amplio que recupera su mayoría parlamentaria.

Gonzalo Mujica. Foto: Fernando Ponzetto
Gonzalo Mujica. Foto: Fernando Ponzetto

En los últimos meses durante su paso por el Parlamento habilitó cuatro comisiones investigadoras. Fuera del Frente Amplio, en los próximos meses recorrerá el país con el objetivo de elaborar una plataforma programática que permita una posición común de toda la oposición de cara a las próximas elecciones del 2019.

—¿Qué siente al dejar el Parlamento después de tres legislaturas como diputado?

—Se siente gran tranquilidad, porque es una decisión que tomé yo hace muchos meses y prácticamente enseguida que me fui del Frente. No tenía claro el momento, porque inmediatamente, cuando empezó la legislatura, había cuatro investigadoras para votar y yo sabía que mi voto definía. Eran las de Cambio Nelson, la de inteligencia, la de la regasificadora y la de ASSE, de las cuales el Frente terminó votando alguna porque sabía que estaba yo. Desde el punto de vista legal la banca es del legislador y creo que es bueno (...) Eso no significa que uno no pueda pensar que la banca pertenece al lema que la ganó y en mi caso el Frente ganó 50 bancas y debe tener 50 bancas.

—¿Dejando la banca de algún modo puede llegar a desaparecer políticamente?

—Es una posibilidad, sí. Pienso que indudablemente el nivel de exposición baja mucho, pero es un desafío que tengo que asumir. En definitiva yo antes de ser legislador era un militante con un nivel de exposición muy bajo y llegué en función de mi militancia y el valor que tenía para mis compañeros. Son riesgos que hay que correr.

—¿Cuál será su sustento económico después que deje el Parlamento?

—Si me votan el subsidio voy a tener un año para pensar un poco, después tengo la alternativa de jubilarme. También tengo una pensión por ser ex- preso político; es decir, no quedo en la calle. Pero además todavía me siento joven, puedo no jubilarme ni ampararme en una pensión y salir al mercado laboral, yo trabajé toda la vida.

—¿Por qué siendo tan crítico con el Frente le devuelve la mayoría parlamentaria?

—Porque la mayoría la ganó en la elección el Frente, no se le puede sacar. Eso está por encima de todo, se puede decidir algo circunstancialmente como decir: me quedo por cinco votaciones más que son las que importan y donde mi voto define. Después de eso, hay que dejar que las cosas sean como la gente lo definió en la última elección.

—¿Qué tanto tiene que ver esta decisión de dejar la banca con las dudas acerca del financiamiento del MPP?

—Naturalmente que yo hice una denuncia penal sobre Fondes y los negocios con Venezuela, donde yo presumo que hubo fuentes de financiamiento y eso lo determinará la Justicia; no lo voy a determinar yo. Si yo tengo esas dudas sobre el financiamiento económico de una campaña por la cual se obtuvo mi banca, también por esa razón tengo que entregar la banca. Son cosas demasiado gruesas como para poner sobre ellas el interés de tener un voto en el proyecto de ley que viene. Eso incide para que no tenga interés en estar vinculado a esta banca, lo mínimo imprescindible fue esto que hice, pero no tengo seguridades e íntimamente no estoy tranquilo respecto a cómo se obtuvo la banca y por tanto prefiero que la ocupe otro.

—Si no es más frentista ¿cómo se define?

—Pertenezco a una tribu, si se quiere, que es una tribu de los frenteamplistas que se fueron y ya somos muchos. Los desencantados y muchos los que dijeron no voto más al Frente Amplio.

—¿Se va al Partido Nacional?

—No, no me voy al Partido Nacional, soy independiente y estoy vinculado a muchos frenteamplistas que como yo no van a votar al Frente.

—¿Si fueran hoy las elecciones qué votaría?

—Si fueran hoy las elecciones sería un lío, capaz que votaría en blanco. Espero que en estos dos años se puedan clarificar las rutas de salidas hacia las distintas opciones políticas del país.

—¿Qué trató en la reunión con el senador nacionalista Jorge Larrañaga?

—La reunión fue para acordar puntos programáticos en todos los partidos. Me invitó para hablar un poco de eso y tiene que ver con los desencantados. Yo creo que es imprescindible crear un programa o puntos programáticos que los distintos partidos estén dispuestos a acordar.

—Usted dijo que iba a ser campaña para que no ganara el Frente Amplio

—Yo dije que iba a hacer campaña para un cambio de gobierno, no voy a hacer campaña contra el Frente.

—¿Cómo observa la renuncia del vicepresidente Raúl Sendic y la asunción de Lucía Topolansky como vice?

—Creo que a Sendic le soltaron la mano, porque si uno sigue la secuencia del proceso cuando empiezan las acusaciones por Ancap, Mujica se desvincula de Sendic y el que lo empieza a amparar es Tabaré Vázquez y esto dura hasta el momento de las tarjetas. Hay un vuelco de Vázquez y dice que aceptaría la renuncia (...) Cuando pierde el respaldo de Vázquez lo que queda es una querella entre el presidente y Mujica sobre quién será el vicepresidente. Para Mujica era muy importante poner a Lucía, porque para Vázquez es mucho más difícil manejarla y pasa a ser la presencia de Pepe dentro del gabinete.

—¿El MPP traicionó a Sendic al dejarlo sin apoyo?

—No, yo creo que cuando el MPP resolvió su problema que era a quién dejar de vice y cómo jaquear a Vázquez, se terminó la discusión. Todo el mundo le hace entrevistas a Mujica, porque todo el mundo percibe que pasó a ser el patrón de la cancha. El Frente Amplio es cada vez más el MPP y sus aliados, no se mueve una hoja sin que Pepe determine que se mueva. Cuidado, yo no digo que la supremacía del MPP sea ilegítima, se la ganó en las elecciones.

—¿El Frente perdió su esencia a nivel de la ética?

—Lo que creo es que ha habido un proceso de lumpenización ética, que es muy distinto. Es decir, cuando se empieza con el argumento de que los blancos y colorados también lo hicieron o se va al recurso retórico de que ahora hay menos pobres. Entonces la pregunta es si tenemos derecho a la desprolijidad administrativa o a quemar la plata del Estado.

¿Para qué queríamos menos pobres? ¿Para tener licencia para matar? Creo que a lo que se va es a una lumpenización de las concepciones políticas porque eso es popular como ser lumpen, pero no es de izquierda.

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