CRIMEN EN RIVERA

Forenses confirman abuso sexual de la niña asesinada

Tras la reconstrucción del crimen realizada ayer, el homicida será juzgado hoy.

El confeso homicida custodiado por policías durante la reconstrucción. Foto: Marcelo Pinto
El confeso homicida custodiado por policías durante la reconstrucción. Foto: Marcelo Pinto

El aberrante crimen de la niña Valentina Walter Ferreira "está aclarado en un 99%", aseguró a El País el abogado Fernando Araújo, representante legal de la familia de la víctima, luego de que se llevara a cabo la reconstrucción en el escenario de los hechos, con la presencia del confeso autor del asesinato.

La fiscal a cargo del caso, Verónica Bujarín, pidió ayer una prórroga de 24 horas para poder ampliar los elementos de prueba y proceder a la formalización del juicio, que tendrá lugar hoy en Rivera. El magistrado Gaspar Amorín decidió que la audiencia judicial no será pública, debido a la alarma y la conmoción que generó el caso.

Pericias.

Los restos de la pequeña de 9 años fueron trasladados a Montevideo para su análisis en el Instituto Técnico Forense, y en la tarde de ayer el féretro regreso en un avión de la Fuerza Aérea a Rivera, donde hoy recibirán sepultura.

Los exámenes confirmaron que la niña murió por asfixia, que recibió un fuerte golpe en la cabeza, posiblemente con una piedra, y que fue sometida a abusos sexuales. La muerte se produjo poco después de que se denunciara su desaparición, el pasado domingo 12.

El confeso autor del crimen, que vive a poca distancia de la casa de la madre de Valentina, en el barrio La Pedrera, es un joven de 22 años. Medios brasileños de Livramento lo identificaron con las iniciales J. B.

En las audiencias preliminares con la fiscalía y la policía de Rivera, involucró en el asesinato a otro joven de la misma edad, que fue vagamente identificado como un "primo" o "allegado" al autor. Este presunto cómplice, que permaneció detenido ayer, no participó en la reconstrucción, que se llevó a cabo en medio de notables medidas de protección para evitar incidentes.

La población de Rivera, y en particular los vecinos de La Pedrera, continuaron clamando "justicia" con manifestaciones de indignación.

El presunto asesino fue conducido hasta el escenario del crimen en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Llevaba esposas en sus muñecas, grilletes en los pies y un chaleco antibalas.

El hombre se dirigió hasta la barranca donde fue encontrado el cadáver de Valentina, en medio de una zona agreste y de difícil acceso, a unos 500 metros campo adentro de la casa donde reside la madre de la víctima, Tatiana Ferreira.

De acuerdo con lo que surgió de esa reconstrucción, el asesino se encontró con la niña, que estaba buscando a su hermano menor por orden de su madre, y se ofreció a acompañarla. Tras una corta caminata la pequeña pareció desconfiar y pretendió volver a su casa. El hombre, entonces, la forzó a seguir adelante, internándose en la zona boscosa, y allí la sometió a abusos y la asfixió, golpeándola con una piedra para asegurarse de que estaba muerta.

La participación del otro cómplice, en esta reconstrucción, no quedó clara de acuerdo con las informaciones que fueron proporcionadas a la prensa. Se sabe que el asesino dijo que había contado con la ayuda de una persona, pero este acusado negó en primera instancia su participación.

Según la información que recibió El País anoche, de fuentes que intervienen en esta fase judicial, el cómplice habría confesado finalmente.

Ninguno de los dos acusados tiene antecedentes judiciales, por lo que los medios no pueden facilitar su filiación.

Una tercera persona —el padrastro del presunto homicida, de 40 años de edad— estuvo detenido ayer y fue interrogado por el conocimiento que podía tener de los hechos. El País no pudo confirmar si también será enjuiciado en la audiencia de hoy en el Centro de Justicia de Rivera.

Salida: el detenido fue conducido a la misma escena del crimen. Foto: Marcelo Pinto
Salida: el detenido fue conducido a la misma escena del crimen. Foto: Marcelo Pinto

"Bajo nuestros ojos".

Juan Carlos Walter, padre de Valentina, comentó ayer su sorpresa por el hecho de que "el asesino estuvo todo el tiempo con nosotros, bajo nuestros ojos (durante la búsqueda que se organizó tras la desaparición de la niña) pero no podíamos saber que había sido él".

Añadió que "siempre tuve la esperanza de encontrarla con vida, como todos".

Conmoción.

El crimen de Valentina Walter Ferreira golpeó muy fuerte a Rivera. El bullicio habitual de la ciudad fronteriza se detuvo. "Toda la ciudad quedó en un profundo silencio, nunca había pasado algo así", dijo ayer a El País la periodista local María Laura Viera.

Sobre las 7 de la tarde, después de que regresara el féretro de la niña a Rivera, comenzó el velatorio de sus restos en la sala 2 de la empresa Perroni & Ribeiro. Cientos de personas se acercaron para dar las condolencias a la familia. Algunas instituciones enviaron flores y coronas, entre ellas la Intendencia de Rivera, que decretó tres días de luto departamental.

Niños de las escuelas de la ciudad enviaron flores y palmas como testimonio de congoja.

Está previsto que el cortejo fúnebre parta a la 8:00 de la mañana hacia el Cementerio Central de Rivera.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se refirió ayer al homicidio de Valentina y dijo que la Policía y la Justicia "toman estos casos cuando ya son irremediables, y lo que se trata de hacer es ubicar al culpable y procesarlo, cuando el hecho ya se produjo".

El juicio no será público.

El juez de Rivera Gaspar Amorín fijó para hoy, a la hora 13:00, la audiencia de formalización en la que la fiscal presentará la acusación con todos los elementos de prueba, de acuerdo con el procedimiento establecido en el nuevo Código de Proceso Penal (CPP). El juez deberá resolver si hace lugar al pedido fiscal e inicia un juicio, con la posibilidad de condenar al acusado de homicidio. En esa audiencia oral participan también el abogado defensor del acusado (en este caso, un defensor de oficio) y el representante legal de la familia de Valentina. El proceso acusatorio contempla la posibilidad de que el público y la prensa estén presentes en la sala judicial, aunque el magistrado puede, en determinados casos, decretar que la audiencia no tenga carácter público, como se decidió para la instancia de hoy.

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