Uruguayo que trabaja en la idea hace 30 años recibió US$ 10.500 de la ANII

Fondos del Estado para auto de aire comprimido

Armando Regusci es ingeniero, tiene 75 años de edad y hace tres décadas que trata de concretar un sueño que lo desvela: desarrollar la industria de los motores de aire comprimido.

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Regusci cree que si logra fondos, podrá conseguir compradores y producir. Foto: R. Figueredo

A fines de la década de 1950 fabricó una motocicleta que funcionaba con aire. Más adelante perfeccionó el invento y desarrolló proyectos para automóviles o generadores.

Desde ese tiempo hasta la actualidad, su bitácora señala una búsqueda incansable de inversores. Vive en Maldonado y desde allí dispara iniciativas, proyectos y cuestionamientos a las políticas energéticas de Uruguay y el mundo entero.

En su página web, Regusci muestra fotografías y videos de sus vehículos. Se puede observar una prueba de resistencia para una moto en el velódromo municipal de Montevideo que fue monitoreada por un técnico del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

Allí va Regusci montado en el vehículo que lleva unos tanques muy cerca del piso. "Son los mismos tanques que se utilizan para el buceo, tienen la misma presión que los de gas natural comprimido que en Argentina utilizan cuatro millones de vehículos", dijo. La carga de esos tanques se hace mediante compresores convencionales.

El inventor uruguayo tuvo algunas oportunidades, su invento lo llevó a destinos tan distintos como Sudáfrica, Estados Unidos o Emiratos Árabes, pero nunca logró el financiamiento definitivo para industrializar su proyecto.

En sus relatos abundan las teorías conspirativas. La "mafia" del petróleo y sus complots, los boicots internacionales a sus proyectos y hasta la persecución de figuras tan poderosas como el expresidente de Estados Unidos, George Bush hijo.

"Cuando Bush ganó la reelección yo estaba en la Universidad de North Texas. Hicimos el prototipo y yo me tuve que ir del país. Llegó la orden de que se terminaba el proyecto y destruyeron el prototipo. Y me tuve que volver", indicó.

Regusci fue recibido por la Comisión de Industrias de Diputados en el año 2012. Allí narró su historia y confirmó que le habían ofrecido US$ 2 millones para "tapar con plata o tierra" su invención.

Apoyo.

Ahora Regusci consiguió fondos frescos de la estatal Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Regusci busca instalar un nuevo motor en un prototipo de automóvil, lo que le permitiría mostrar el invento y así conseguir capital para responder a una primera demanda de 45 coches.

El proyecto, que incluye la incorporación de diferencial y embriague, cuesta unos US$ 15.000 y en la ANII le otorgaron US$ 10.500 pero le faltan US$ 4.500 para poder realizar la instalación del motor.

Con sus reducidos ingresos como jubilado no puede pagar esa cifra. Por eso comenzó a vender acciones de su empresa, Regusci Club Air Company. En esta ocasión venderá 45 acciones a US$ 100 cada una. Todavía no pudo colocar ninguna.

Regusci estima que el vehículo podría salir al mercado a un precio de US$ 15.000. "Se trata de un auto que gas- ta diez veces menos que un vehículo convencional, no utiliza petróleo, toda la energía es nacional", aseguró el inventor.

Además, el auto de Regusci tendría tanta potencia como los vehículos que funcionan con petróleo, según el ingeniero.

SABER MÁS

Una historia de motores y tenis


Los primeros contactos de Armando Regusci con el mundo de los motores fue en la empresa familiar Regusci y Voulminot, una firma dedicada a la metalurgia y a la reparación de barcos en general. Aquel negocio llegó a ser el líder del sector en Uruguay y sus talleres ocupaban una manzana cercana al puerto de Montevideo.

En el año 1978 se recibió de ingeniero. Hasta los 35 años trabajó en el negocio hasta que la empresa se vendió. Después trabajó como profesor de tenis, su otra pasión.

A los 48 años se fue a vivir a Maldonado donde trabajó como docente de Ciencias. Sus inventos lo llevaron a investigar para dos universidades de Estados Unidos y también trabajó en centros de Sudáfrica, Brasil, Argentina y Emiratos Árabes.

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