EXDIRECTOR DE LIMPIEZA DE LA IMM

"La flota y los conflictos afectaron la recolección"

Néstor Campal renunció a la IMM. Es el primer director político que deja a Daniel Martínez.

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Néstor Campal. Foto: Leonardo Carreño

—En diciembre, a los pocos meses de asumir Daniel Martínez, colapsó el sistema de limpieza de Montevideo. Se dice que el problema es la falta de camiones, pero Ana Olivera tenía la misma cantidad al final de su período ¿Qué pasó?

—Cuando el equipamiento está en el límite de su vida útil se dispara un proceso retroalimentado. Con el número de contenedores que hay (unos 11.000) necesitaríamos 24 camiones. Si estos son nuevos, se puede hacer una programación y eso seguirá funcionando hasta que se tome la decisión de comprar más. Los 24 que estaban cumpliendo funciones eran una mezcla de vehículos de diferentes edades, algunos del 2002 y que estaban al fin de su vida útil. Si hay dos menos por dos roturas, otros dos deben ser utilizados por encima del ritmo normal y no los vas a poder parar en un turno para hacerles una revisación. No podés darte el lujo de hacerlo porque en la calle hay residuos. Eso se va retroalimentando, se desgasta aceleradamente lo que tenés y hay mayores fallas.

—¿Es la única causa?

—No. En diciembre en particular hubo un número importante de conflictos; menores pero conflictos al fin, con detención de tareas. Cuando estás al límite de tus capacidades, te lleva 4 o 5 días recuperar lo que te generó un día sin trabajo. Si esto ocurre con una flota que es limitada, tu capacidad de recuperación es nula y tenés un efecto "arrastre" importante.

—Durante la pasada administración se pasó de algo más de 6.000 contenedores a casi 11.000. ¿Se compraron más de los que se podía atender?

—Sí, hubo un desfasaje importante entre la inversión en contenedores y la inversión en camiones. Tuvimos entre junio y noviembre (de 2015) un número de camiones bajo pero aún suficiente. Y en diciembre esa flota no alcanzó porque no había manera de recuperarla.

—La zona privatizada, por ejemplo Ciudad Vieja y Centro, tiene recolección diaria. En el área municipal se hace 3 veces a la semana. ¿No habría que aumentar las frecuencias? ¿Esto no se hace por falta de presupuesto?

—No es homogéneo el comportamiento, hay zonas con mucho más densidad de población: como el Municipio CH por ejemplo, en la cual tenés 2 herramientas: incrementar la capacidad de almacenamiento (disminuyendo el tiempo para atender un contenedor) o aumentar la frecuencia. Los ciudadanos de Montevideo gozamos de un servicio que ya no es frecuente en ninguna parte del mundo. No hay ninguna ciudad de Europa en este momento, con mucha mayor densidad de población, que tenga recolección diaria ni de 3 veces por semana. Se hace de forma semanal o quincenal. Esto en general se logra aumentando la capacidad de almacenamiento de los residuos.

—Pero Pocitos, por ejemplo, dentro del CH, tiene los contenedores más grandes...

—Sí, pero el número siempre se puede incrementar. La Intendencia está haciendo dos adquisiciones: una de camiones y otra de 6.000 contenedores. Hoy no es posible aumentar la frecuencia.

—¿Qué evaluación hace de los contenedores de boca chica? Porque en ellos también se acumula la basura aunque sean vaciados todos los días ¿El sistema no dio los resultados previstos?

—Claramente no los aplicaría a todo Montevideo. En primer lugar, porque la inversión en limpieza es un costo para el bolsillo del ciudadano. Un sistema de recolección tiene tres grandes partes: la mecánica (camión, contenedor, etc.), el que opera el sistema y el ciudadano. Podés poner el mejor sistema del mundo que si no hay un acompañamiento del ciudadano no se va a resolver. Hay un tema esencial que es el cultural. Todos los montevideanos escuchamos alguna vez que somos más sucios que los habitantes del interior, pero en la capital vive gente tanto de Montevideo como del interior. Cuando la basura se recolectaba puerta a puerta, cada uno de nosotros sacaba la basura a una hora determinada y comprendía que la tenía que colocar en la puerta de su casa y no en la del vecino, porque había un "control social" de eso. Hoy, tú recorrés la Ciudad Vieja, que tiene recolección diaria, y vas a encontrar sillones u otros elementos que es obvio que el sistema no puede atender. Eso no ocurría sin contenedores, tú no ponías un juego de living en la puerta de tu casa, ni se lo ponías al vecino.

—Pero ya no se puede volver a un sistema como el que había de recolección manual, ¿verdad?

—Es imposible, habría que contratar mucha más gente. Y es un trabajo correr atrás de un camión… Pero hay ciudades, como Nueva York, que tienen recolección puerta a puerta. Y ahí los vecinos a las 19:00 horas sacan la basura que se lleva el camión, con un tránsito complejo.

—¿Pero era mejor el viejo sistema?

—A lo mejor en algunos casos es mejor la recolección puerta a puerta. Pero lo que quiero explicar es que una y otra cosa tienen ventajas. Ahora la basura se puede sacar a cualquier hora. Pero acompañando esa ventaja de comodidad intrínseca, también se maltrata el contenedor, se limpia la estufa y se tiran las cenizas y se lo prende fuego. Y con eso se pierden 2.000 euros en 15 minutos, que los pagamos todos.

—¿Usted cree que es justo que la Intendencia pida a quien paga sus tributos que mantenga la basura dentro de su casa porque hay un paro? ¿Cree justo que una persona tenga que tocar la tapa de un contenedor que tiene roto su sistema neumático, que no se limpia hace años y que es utilizado de baño público por personas en situación de la calle?

—Si lo hablamos en esos términos, claramente no es justo. Si lo hablamos en términos de cómo corregir cada una de esas cosas, están tomadas las medidas para hacerlo. El contenedor que tiene el vecino fuera de su casa ya está fuera de su lapso de vida: sufrió 3 incendios, lo pintaron 4 veces y lo chocaron 3 veces. La licitación está en marcha, pero los procesos licitatorios, para tener transparencia, requieren de tiempo.

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