Conflictos con menores violentos provocan el cierre del escenario popular

Flor de Maroñas sin Carnaval y en contra de la Intendencia

A las 17:00 horas se reunirá mañana el gerente de Eventos de la Intendencia de Montevideo, Fernando González, con integrantes del escenario popular de Flor de Maroñas, que cerró sus puertas el pasado viernes por falta de seguridad en los espectáculos de Carnaval que venía organizando desde el viernes 29 de enero.

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La plaza donde se encuentra el escenario ganó el presupuesto participativo. Foto: A. Colmegna

Ese día, desde afuera del tinglado, ubicado en Manuel Acuña y Marcos Salcedo, tiraron piedras, una de las cuales impactó en la cabeza a una espectadora, que poco después fue atendida en el lugar por médicos de una emergencia móvil que le suturaron la herida.

En tal jornada se había antes llamado a la policía y hubo respuesta de parte de ésta, pero tardía, de acuerdo a lo manifestado a El País por Ramón, un integrante de la Comisión de Fomento del tablado.

Días después, para evitar más conflictos, se dejó ingresar al teatro a niños y jóvenes del barrio, aunque entonces los desmanes de éstos no cesaron.

El último viernes, después de un incidente protagonizado por un integrante de la Comisión con menores que estaban robando algunos sombreros y carpetas de la murga A Contramano, se desató el tole-tole. Palos y piedras se precipitaron sobre las puertas de acceso.

"Un muchacho de la Comisión de Fomento sacó a uno para afuera, porque estaba armando relajo y ahí se armó el malón, la represalia", dijo Ramón a El País.

Los organizadores de los espectáculos carnavalescos se quejan de la falta de respuesta de la policía y la Intendencia de Montevideo. "Ya nos habíamos reunido un par de veces con el coordinador de la zona, de la policía comunitaria, Marinho. Nos iban a mandar policías para controlar y nunca nos mandaron. El viernes llamamos a él, y al 911 no sé cuantas veces, y nunca vinieron. Ahora dicen que estuvieron y no había nadie en el escenario.Hubo gente que se quedó hasta la una de la mañana desarmando los equipo,s y no vino nadie de la policía. Pero bueno, es la palabra de él contra la de nosotros", expresó Ramón.

A lo largo de otras jornadas en las que el teatro de Flor de Maroñas abrió sus puertas, los desencuentros con la policía se reiteraron. "Uno venía a abrir el escenario y estaba el patrullero en la puerta; se quedaba cinco o diez minutos y se iba, y no volvía más. Eso no nos sirve de nada. Si venía tenía que ser a las nueve o nueve y media, y que se quedara hasta lo último, Pero no sucedió. Dejábamos entrar a los muchachos todos los días porque pensábamos que era mejor, que se iban a comportar, y era peor. Armaban lío adentro. Son del barrio; alguno irá a la escuela de acá o a otra, pero varios no son de edad escolar, tendrán quince años más o menos", contó Ramón.

El director de la murga A Contramano, Gustavo Cabrera, confirmó a El País que mientras ya estaban cantando la retirada se dieron los incidentes.

"Yo no me enteré enseguida, sé que nos quisieron manotear algunas cosas de arriba del escenario pero no me di cuenta. Cuando me estaba despidiendo de los porteros con total naturalidad, ahí me entero de que había habido una batalla campal; eran gurises de 13 o 14 años, y el lío fue con los porteros. Con nosotros no pasó nada, inclusive nos dejaron salir en ómnibus totalmente ilesos", afirmó Cabrera.

Mala racha.

La capacidad de las gradas del teatro de Flor de Maroñas es de 1.200 personas.

Las entradas se vendían a $ 50 y la Intendencia pagaba los contratos de tres conjuntos por noche, como en todos los escenarios populares.

La comisión administradora del tablado se hacía cargo de un cuarto conjunto.

Con lo recaudado, al sumar la taquilla y las ventas de la cantina, cada año se asiste a la policlínica que allí funciona y, entre otros servicios, realiza un seguimiento odontológico gratuito de los niños del barrio, en especial de quienes concurren al complejo de las escuelas vecinas 173 y 196.

En la noche del cierre del escenario, la animadora se despidió diciendo: "Lamentamos muchísimo tener que poner punto final y de esta manera retirarnos del carnaval. No sabemos cuándo ni en qué momento vamos a volver". En una pizarra, el mensaje a los vecinos responsabiliza al Ministerio del Interior y la Intendencia de Montevideo por falta de apoyo.

"Cuando empezamos las reuniones antes de carnaval, los pusimos en sobreaviso de los problemas que teníamos; ya habían prendido fuego a la escuela. Estamos en el barrio y sabemos cómo es el tema, la sensación que hay. Como que en ese sentido nos dieron cero bola. No nos ayudaron en nada", dijo el directivo Ramón.

A menos de un año del incendio de las escuelas de Rubén Darío

Las escuelas 173 y 196, del barrio Flor de Maroñas, ubicadas en un amplio local de la calle Ruben Darío 3071, (frente al teatro en donde acaba de cerrarse el ciclo de espectáculos carnavalescos a raíz de una gran batahola promovida por menores), fueron en junio de 2014 el blanco de un ataque vandálico, feroz.

Varios jóvenes de la zona ingresaron para incendiar cinco aulas y otras dependencias, luego de ser robadas.

En los saqueos se llevaron material didáctico, computadoras y un sistema de consolas. Varias cortinas aparecieron impregnadas de alcohol en gel, lo que probó el carácter intencional del incendio, que dejó daños por 100.000 pesos.

Un mayor de edad terminó procesado con prisión, mientras padres de alumnos, vecinos, escolares, el cuerpo docente, miembros del sindicato de maestros, obreros del Sunca, y efectivos del del Batallón de Ingenieros Nº 1 hacían su aporte para la reconstrucción del centro educativo.

La investigación policial determinó que además actuaron en el acto delictivo dos menores de edad, de 13 y 17 años, ex alumnos de las escuelas afectadas.

El inspector José Luis Rondán, jefe de la Zona 3 de Montevideo, declaró en aquellos días respecto a los motivos posibles del incendio provocado: "Por un lado se puede decir que lo hicieron para eliminar pruebas. Pero por otro, que lo hicieron por el mero hecho de hacer daño. Habrá que ponerlos en manos de profesionales para saber qué pasa por sus cabezas".

CONTRAPUNTO

La fiesta de Momo venía dando pérdidas

Fernando González, gerente de Eventos de la Intendencia de Montevideo, expresó a El País que Flor de Maroñas, después del cierre, es el único entre 15 escenarios populares que responsabiliza a la comuna por falta de seguridad, una situación que no le compete. "No vamos a contratar seguridad privada, ni la Intendencia maneja a la policía", sentenció el jerarca.

González señaló a El País que el domingo ofrecieron una reunión a los organizadores para ayer, pero no aceptaron. "Quisimos reunirnos con ellos pero no quisieron. El miércoles (por mañana) veremos que nos plantean, porque no nos plantearon nada. Hacen denuncias en los medios pero no en la Intendencia. En verdad no sé lo que está pasando. Es rarísimo. Hubo una urgencia por salir a la prensa pero no para resolver los problemas, me parece".

González agregó que las comisiones de los demás escenarios populares "han tenido el apoyo del Ministerio del Interior sin ningún inconveniente. El teatro Lavalleja está en las puertas del barrio 40 Semanas. No creo que sea ni más ni menos complicado que el de Flor de Maroñas, y viene funcionando con el apoyo de seguridad necesario. El del Monte de la Francesa no es menos conflictivo tampoco y funciona sin problemas".

Según González, Flor de Maroñas dio pérdidas en los 2 pasados años, entre más, porque "a la población del barrio le resulta más atractivo ir al Velódromo".

Desmienten que diera déficit el escenario

La comisión del escenario de Flor de Maroñas reconoce que la seguridad depende del Ministerio del Interior, pero va más allá.

"La Intendencia puede hablar con la Inspección General, que no sé cuántos milicos tiene. No sé para qué tiene tantos policías. No les costaba nada mandarnos dos o tres por noche, sabiendo el problema que teníamos. No sé si volveremos a abrir, la gente no está muy convencida", dijo a El País el referente de los organizadores del tablado, Ramón.

En cuanto a la posibilidad de adelantar el encuentro con los jerarcas de la Intendencia, para no perder la recaudación de los feriados de Carnaval, el entrevistado sostuvo que lo intentaron.

"Yo hablé con Fernando González y me dijo: ´bueno, vemos si hay alguna posibilidad de reunirnos el miércoles´. Esperaba otra cosa, pero bueno. Hablé el sábado con él, lo llamé, y no me dijo de hacerlo hoy (por ayer). Én este momento no te puedo solucionar nada´, me dijo".

A propósito de la marcha del tinglado a nivel financiero, Ramón indicó una realidad distinta a la transmitida por el gerente de Eventos de la comuna. "Nunca dio déficit el escenario, al contrario. Que se recaude mucho o poco, es otro tema. Tengo los balances de todos los años; es mentira que da déficit. Desde 1990 hacemos carnaval; hemos recaudado hasta 170 mil pesos, y el año pasado anduvimos en 60, pero llovía casi todos los días".

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