VIOLENCIA

Fiscal pide prisión de madre para dar ejemplo

Busca que la ley ponga fin a la violencia contra maestros.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La agresora no se detuvo porque la rejas de la escuela estuvieran cerradas. Foto: Facebook Daysi Iglesias

Prólogo: Son las 15 horas del miércoles y una auxiliar docente camina los 50 metros que separan a la escuela de la casa de una madre. Va en busca "urgente" de la responsable de un niño que, según la directora y la maestra, estaba siendo descuidado. La progenitora concurre lo antes posible al centro educativo y comienza una reunión en "buenos términos". Pero cuando la directora le increpa que su hijo es visto en la calle en horas inadecuadas, la situación se sale de control.

Primer acto:

Unos 250 niños miran atónitos lo que sucede a la hora del recreo: la mujer de 26 años corre por el patio, abriendo paso a los empujones y pidiendo a gritos por sus hijos de primero y segundo de escuela. Cuando los encuentra, los toma del brazo —mientras ellos lloran— y se los intenta llevar de la escuela 251, en el barrio Conciliación. La maestra procura calmarla y a cambio recibe una "patada voladora" que le impacta a la altura del abdomen. Pierde el equilibrio y cuando está en el piso la agresora le golpea la cara.

"Fue horrible ver a una madre cómo pega una patada voladora, tira a la maestra al piso y después se le tira encima como si fuera una bolsa. No te imaginás de la manera que le pegaba, cómo le dejo la cara, el pómulo, el ojo", dice después la directora en un audio que circula por Whatsapp. El resultado: un hematoma en el pómulo derecho y traumatismos varios, constatará el forense al día siguiente. La madre huye a su casa con sus dos pequeños.

Segundo acto:

Cuando todo parece bajo control y ya se había dado aviso a la Policía, la madre regresa a la escuela acompañada de su pareja. Ingresa pese a que el portón está cerrado y va directo hacia la dirección. Reclama por un tercer hijo que se había cobijado en el escritorio de la directora y se niega a volver a su hogar. La directora intenta explicarle que el niño está asustado y, en contrapartida, recibe un tirón de pelo a la altura de las orejas. Luego comienza a ser golpeada contra el marco de la puerta, ante la mirada expectante de su compañero y el reclamo de su hijo de que frenara. El resultado: una directora con traumatismos varios y pérdida parcial de conocimiento.

"La mujer me agarra desprevenida y me desplumó, me desplumó mal (sic). Pensé que la cabeza me la partía en cualquier momento", narra la directora en el audio. Minutos después, la agresora es detenida y los docentes decretan un paro en Montevideo por 24 horas.

Tercer acto:

La madre agresora justifica que actuó "en defensa" de su integridad. Pero para el fiscal Juan Gómez, las pruebas y los testimonios son más que suficientes. El representante del Ministerio Público se niega a una medida sustitutiva a la cárcel y solicita el procesamiento con prisión. "Esas conductas requieren que, definitivamente, se adopten respuestas que más allá de la extensión de la medida, constituyan un freno de respeto frente a desbordes para con los docentes, freno que no es otra cosa que la aplicación de la ley...".

El fiscal Juan Gómez no quiere que esta "obra de no ficción" continúe en cartelera y, ante este quinto hecho de violencia contra maestros en el año, pide una medida ejemplarizante. Lo hace al mismo tiempo que los docentes sindicalizados reclaman una legislación que "considere de forma especial las agresiones dentro de espacios educativos".

Epílogo:

En la escuela hay una jornada de reflexión que, para la ministra María Julia Muñoz, debió ser ayer en lugar del paro. Los maestros sindicalizados fijan un debate abierto la segunda semana de septiembre y se reunirán el 20 con el presidente de la Suprema Corte de Justicia. La madre continúa detenida y hoy concurre al juzgado. El juez Huberto Álvarez tiene la última palabra. Continuará...

Un uruguayo, una legislación.

"Todo el mundo quiere su ley penal propia para castigar más severamente a quienes le agreden; pero el derecho penal tiene que ser un sistema y no puede ser una legislación en base a intereses particulares". A sus 70 años, el expresidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, ve que en "Uruguay se viene legislando al revés" de esa lógica. Según el exmagistrado el proceso comenzó en 1995, con la ley de Seguridad Ciudadana. Desde entonces, "cada vez se suman más delitos inexcarcelables, cada vez se aumentan más las penas y se dictan leyes en base a reclamos" de la tribuna.

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