FOTOGALERía

Fiesta en el jardín de las 4 estaciones

El Botánico cumple 115 años y lo celebra con una muestra de fotos del acervo municipal.

Avenida de los Cipreses Calvos, Jardín Botánico. Año 2011. Foto: Centro de Fotografía
Avenida de los Cipreses Calvos, Jardín Botánico. Año 2011. Foto: Centro de Fotografía
Montevideo Natural. Parque del Prado, año 1919. Foto: Centro de Fotografía
Montevideo Natural. Parque del Prado, año 1919. Foto: Centro de Fotografía
La Casona del Jardín Botánico en donde funcionó la sede de la división de Paseos Públicos, año 1917. Foto: Centro de Fotografía
La Casona del Jardín Botánico en donde funcionó la sede de la división de Paseos Públicos, año 1917. Foto: Centro de Fotografía

Otro aniversario del Jardín Botánico, el número 115, motiva la inauguración de una muestra permanente de fotografías históricas y contemporáneas que permiten apreciar las construcciones y el predio desde sus inicios hasta los tiempos actuales.

La veintena de imágenes que quedaron presentadas en la tarde de ayer en el Botánico de la Avenida 19 de Abril, en el Prado, pertenecen al acervo del Centro de Fotografía.

La visita a la exposición puede ser un primer paso para conocer un espacio único en la capital y en todo el país, o para acercarse a otras actividades que allí se desarrollan. Porque el Jardín Botánico es un paseo, un museo, una institución, con tres áreas: el parque temático, que invita a la recreación y el esparcimiento; un centro de divulgación de conocimientos relacionados con la botánica y ciencias afines (cuya meta es llegar a todas las personas con algún interés por la temática); y un centro de investigación que genera nuevos conocimientos a difundir en la comunidad científica mundial.

Entre los lugares para disfrutar y de a poco ir iniciándose en la botánica se encuentra el camino de las Pindó, que forma parte del muy destacado sector de la flora indígena o las plantas nativas.

Buena parte de las más de 300 especies de árboles y arbustos nativos que integran la flora del país aparecen en la colección del Jardín, que auspicia visitas guiadas para escolares y liceales, por ejemplo, pero que atrae también a universitarios o a grupos de la tercera edad.

Bajo techo, otras colecciones forman parte del rico acervo del Jardín Botánico; en el herbario, en efecto, hay muestras de plantas acondicionadas, identificadas y accesibles para su consulta. Son verdaderos documentos originales y únicos de la biodiversidad vegetal del país y la región, del pasado y del presente, como explican los técnicos que allí trabajan.

Otro espacio para el disfrute del público durante todo el año es el invernáculo, con su estructura procedente de Francia a comienzos del siglo XX, y con su colección de plantas tropicales y subtropicales, como helechos, palmeras, orquídeas, aráceas, bromelias y palos de agua que crecen gracias a un ambiente saturado de humedad y una temperatura promedio de 20° C en todo el año.

Prado animal.

Más allá de este territorio maravilloso, de follajes imponentes, múltiples colores y llamativas formas y texturas, en el Jardín Botánico el reino animal propone un espectáculo aparte.

Como ha investigado Emilio Lessa, en el Botánico y el parque Prado se puede observar a 94 especies de aves a lo largo del año, es decir muchas en relación al total registrado en Uruguay, que es de 452 especies, el 65 % residentes y el 35 % migratorias.

Varias especies de rapaces diurnas como el carancho y el gavilán se ven con facilidad. Como cuatro especies de carpinteros y tres de picaflores. En cuanto a las aves rapaces nocturnas, Lessa ha escrito que tanto el lechuzón orejudo como el tamborcito nidifican allí.

Sobre la fauna en general y de todo el país, el próximo sábado 20, a las 12:00, en la fotogalería del Prado será inaugurada justamente una muestra de fotógrafos y científicos que presentan ejemplares en extinción o muy poco conocidos.

Un brindis con semillas de la casa.

Entre los servicios que ofrece el Jardín Botánico se destaca que hasta fines de 2017 continuará haciéndose la entrega de semillas para cultivo en los hogares. Con esto se busca fomentar la interacción con la naturaleza y "generar conciencia del cultivo y manejo de las distintas especies". Entre lo que hoy está brindándose figuran semillas de flora nativa (de uña de gato, plumerillo rosado o palmera pindó, entre otras), de huerta orgánica (desde cilantro hasta habas) y exóticas (de leucaena), con las recomendaciones para cada caso. Las semillas son a elección y se entregará un máximo de 3 especies por persona. Para llevarlas hay que llenar un formulario.

ÁREAS DE TRABAJO.

El paseo que es museo e institución.

El 17 de abril de 1902, la Junta Económico Administrativa aprobó la iniciativa de su presidente, Juan Heguy, para crear una institución cuyo cometido sería desarrollar y transmitir el conocimiento de las plantas en el sentido más amplio y dar preferencia a las plantas indígenas, "cuidando de que por medio de canje se enriquezca el establecimiento con ejemplares aclimatables bajo nuestro cielo". La ejecución de los primeros trabajos comenzó al mando del jardinero jefe Ernesto Racine, quien falleció a poco de iniciada su tarea. Entonces, su hermano, el paisajista francés Carlos Racine, realizó el proyecto y llevó adelante la obra. Los terrenos originalmente asignados a tal fin (una hectárea y media) albergan el botánico histórico; posteriormente, a partir de 1917 se comenzó a desmantelar el área de viveros contigua, de doce hectáreas, tarea que culminó en 1920. En la actualidad, cuenta con algo más de 13 hectáreas. Entre 1979 y 1980 se realizaron importantes trabajos de remodelación de edificios y caminería; a partir de 2003 se implementó un moderno sistema de drenajes subterráneos. Atilio Lombardo estuvo al frente de la dirección entre 1941 y 1973. Debido a esa gestión, el Botánico lleva su nombre.

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