FOTOGALERÍA

Feria "europea" en la Plaza Zabala

Intendencia pretende trasladar puestos de verdura a un sitio emblemático de la ciudad.

La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna
La IMM quiere que los puestos se trasladen a una feria "modélica". Foto: A. Colmegna

En la Intendencia de Montevideo están planificando volver a colocar una feria en la Plaza Zabala. No sería cualquier feria, están pensando en que sea "modélica", al estilo de las que hay en algunas ciudades de Europa, según dijo a El País el alcalde del municipio B, Carlos Varela.

El dato se corrió como reguero de pólvora por la Ciudad Vieja, en particular entre los edificios de la circunvalación Durango que rodea la plaza. Tan mal cayó el dato a los vecinos que el jueves se lo harán saber a la directora de Espacios Públicos, Hábitat y Edificaciones, Patricia Roland, que tendrá una reunión con vecinos y comerciantes de la Ciudad Vieja.

Si bien todavía no hay un plan formal, la Intendencia se encuentra desarrollando un proyecto integral para la Ciudad Vieja que atiende distintos aspectos. En lo que hace a las construcciones desde el año 2015 se vienen desarrollando algunas obras, entre ellas la recuperación de veredas y la reconstrucción de la calle Buenos Aires, por ese motivo la feria vecinal que estaba sobre la calle Reconquista pasó a instalarse en la calle Alzáibar entre Sarandí y Buenos Aires.

Dentro de ese proyecto está la realización de una peatonal en la plaza Zabala, lo que llevaría a la supresión de los estacionamientos.

El alcalde Varela explicó a El País que "una alternativa podría ser la instalación de la feria alimentaria de martes y viernes en ese entorno". "Deberíamos pasar a una lógica de feria modelo, un producto que podría ser turístico, atractivo, que libere calles y ocupe un lugar de convivencia. Ahora, no puede ser una reproducción mecánica de lo que hoy tenemos como feria en ese entorno, sería algo prolijo, atractivo que invite a los turistas a comprar algo fresco y seguir caminando", dijo.

El alcalde destacó que exigiría "otra filosofía". "Si me dicen de llevar la feria que hoy está ponerla en la plaza, digo no, es una locura. Tenemos que hacer una feria del siglo XXII", dijo.

Hasta el momento la Intendencia no tiene resuelto el momento preciso en que comenzaría la obra sobre la Circunvalación Durango. Antes se debería finalizar las veredas y la calle Buenos Aires. Mientras tanto, la comuna está manejando otros proyectos para la zona. Uno de ellos es la prohibición de ingreso al barrio con vehículos que no sean eléctricos, algo que todavía está lejos de resolverse.

Protestas.

Una de las vecinas más preocupadas es la escritora Mecha Gattás que vive frente a la tradicional plaza.

"Hay una conmoción en la Ciudad Vieja. Llegué hace unos días de Punta del Este y me enteré que en el piso 23 de la Intendencia se está hablando de esto. La idea es hacer una feria como en Europa donde hasta lustran las manzanas. Imagínese, una feria en Suiza es la perfección porque hay otra mentalidad", afirmó la vecina.

Gattás aseguró que esto "es un desastre". "Acabo de llegar de una peluquería que está sobre la calle Alzáibar, donde hay una feria los días martes y viernes. La peluquera sufre la feria, tiene problemas terribles. El día que protestó no hubo cosa que no le dijeran, es una locura", afirmó la escritora.

Si bien el alcalde no tiene una fecha para el inicio de las obras, los vecinos de la Ciudad Vieja saben que cuando un proyecto de esas dimensiones comienza a sonar es porque tiene muchas chances de realizarse.

"Mi experiencia en este tipo de cosas es que cuando se les pone algo en la cabeza lo hacen. Nosotros podríamos juntar algunas firmas, pero esto no es un tema de democracia, es de sentido común. Yo creo que la Comisión de Patrimonio debería poner el grito en el cielo", afirmó Gattás.

Feriantes.

Desde las seis de la mañana una decena de camiones atracan en la calle Alzáibar. Los vehículos más grandes tienen un límite de acceso en el cruce con Sarandí. Allí dos gruesos postes metálicos impiden el pasaje hacia el lado de la Plaza Zabala. Por ese motivo, el ómnibus reformado que vende quesos y fiambres es el primero en llegar y el último en irse.

Ese vehículo pertenece a Julio Díaz, un feriante que hace 67 años está en el negocio. "Aquí estuvo mi padre y ahora estamos nosotros, cualquier cosa nos encuentran acá", dijo.

Díaz es parte de la comisión directiva de la Asociación de Feriantes del Uruguay. Está de acuerdo con trasladar la feria a la Plaza Zabala. "Es un sueño, nosotros planteamos la idea a las autoridades hace un tiempo", afirmó el feriante.

En su criterio, la feria que se instale en la plaza debería seguir el estilo de la que se realiza en el Parque Posadas donde se realiza un estricto control de la higiene del lugar y de los productos que se comercializan.

A pocos metros de su ómnibus la dueña de uno de los puestos de verdura va terminando la jornada. Cierra la caja y da órdenes a su personal para que vayan acomodando los cajones que luego subirán a los camiones.

Desconoce las características del proyecto de trasladar la feria a la Plaza Zabala. Baja la mirada, cuenta algunos billetes y lanza una pregunta al aire. "¿Cómo haríamos para meter los camiones? Acá ya estamos muy encerrados", reflexionó y siguió en lo suyo.

LA INTENDENCIA LO CORRIÓ DE LA PEATONAL SARANDÍ POR INFORMAL.

Le puso ruedas al puesto y evitó que lo echen.

Marcelo le encontró una vuelta al sistema. Vende cuadros importados en las calles de la Ciudad Vieja y la Intendencia lo persigue cada vez que se instala en la vereda. Apareció con un carro en el que transporta los cuadros. Un vendedor "ambulante" en toda regla. Se paseó frente a los inspectores de la IMM y no le dijeron nada.

El vendedor fue el vocero de los feriantes callejeros que fueron retirados de la peatonal Sarandí durante el mes de enero. Aquel desalojo requirió de un fuerte dispositivo de seguridad con decenas de efectivos policiales. La IMM les ofreció distintas opciones para que se retiraran del paseo turístico.

A los vendedores de antigüedades les ofreció un espacio en la Plaza Matriz y a los artesanos, un espacio en la calle Yacaré, entre la rambla 25 de Agosto y Piedras. Pero los revendedores, como Marcelo, debían buscarse un lugar en las ferias vecinales. En su misma situación estaban los ecuatorianos que venden sombreros.

Un mes después de aquel conflicto con la Intendencia lo único cierto es que la peatonal está parcialmente liberada de vendedores. Algunos artesanos se instalaron en la calle Yacaré. Estar ahí cuesta $ 390 por mes y registrarse como monotributistas. Podrán estar en ese espacio toda vez que lleguen cruceros, en caso contrario pueden ser retirados por funcionarios de Inspección de la comuna.

Otro grupo de artesanos no pudo instalarse en Yacaré por carecer de documentos, según informó Marcelo.

Carlos es vendedor de objetos antiguos y ayer estaba instalado en la calle Alzáibar, paralela a Sarandí, bajo la atenta mirada de los inspectores municipales que esperaban que se alejaran los turistas para actuar.

Los "anticuarios" que estaban en la peatonal Sarandí nunca llegaron a la cercana Plaza Matriz. La promesa municipal no se cumplió y los vendedores están que arden. Saben que no pueden instalarse pero igual lo hacen porque no tienen "una salida laboral", según dicen. "Fuimos a la IMM y nos dijeron que teníamos que llevar por escrito una definición de la palabra anticuario. Una falta de respeto", dijo Carlos a El País.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)