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Familias sitiadas por un basural

Vecinos de Tres Ombúes Nuevo piden ayuda ante la proliferación de ratas e insectos.

La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto
La basura es parte del paisaje en el barrio Tres Ombúes. Foto: Fernando Ponzetto

Mario Coimbra cumplió 65 años de edad. Está jubilado y tiene a sus hijos y nietos muy cerca. Hace 37 años que vive al final de la calle Carlos Tellier, en el barrio Tres Ombúes Nuevo. Cuando llegó todo era campo. Ahora todo el paisaje está compuesto por basura.

Frente a su casa se instaló un pequeño asentamiento compuesto por familias que se ocupan de la clasificación de residuos, según narró a El País.

A pocos metros hay un complejo habitacional del Banco de Previsión Social (BPS). Allí viven cientos de ancianos, el más joven tiene 70 años. Es notorio el contraste entre el parque perfectamente cuidado del complejo, con césped bien cortado, apartamentos limpios y la enorme montaña de desperdicios a pocos metros.

Entre el asentamiento y las viviendas del BPS hay un pequeño camino, casi un trillo, formado por barro y agua. Por él pasan con dificultades carros tirados por caballos, y peatones. Los choferes de las ambulancias no se atreven a cruzarlo. Hace 15 días ocurrió un incendio y un camión de bomberos quedó enterrado en la entrada del camino.

Del otro lado viven varias familias, una de ellas compuesta por algunos hijos de Mario. Hace unos 16 años armaron unas piezas con maderas y chapas en un terreno ajeno. La única entrada a ese nuevo "barrio" es por el trillo que hay en el terreno donde los clasificadores descargan la basura.

Por ese motivo, Mario se ocupa de mantener el camino vecinal. Como si fuera un trabajador de Vialidad, cada día toma un rastrillo y aparta la basura del barro. "Pasa todo el día en eso, si no lo hace el trillo se llena de basura y no se puede pasar y mis hermanos quedan aislados", dijo a El País Carlos Coimbra, hijo de Mario.

La montaña de basura genera tres grandes problemas en el barrio: presencia permanente de roedores, olor nauseabundo y riesgo de incendio, según explicó Carlos. "Aquí la rata más chica se come al gato, las moscas no te dejan estar en el patio y los niños se enferman por respirar esta mugre", dijo Carlos.

El vecino se ha ocupado de juntar firmas para denunciar el basural pero no encuentra respuesta. "Aquí vienen los del Municipio A y se llevan pallet que les regala o les vende el hombre que tira la basura en el terreno. No tenemos a quién reclamar", explicar.

Carlos tiene un hijo de 7 años que padece problemas respiratorios. Recibe medicación desde que nació. Vive muy cerca del basurero y teme que la enfermedad de su hijo esté vinculada a la mugre de su vecino. Es herrero y no tiene dinero para mudarse a otra zona.

Hace 15 días hubo un incendio y se perdieron dos viviendas precarias al lado del basural. Los bomberos tuvieron serias dificultades para ingresar al lugar, contaron otros vecinos. Hace dos años otro de los hijos de Mario salvó por poco su casa en un incendio que comenzó dentro del basurero.

En la tarde de ayer, en la casa donde vive la familia de clasificadores parecía no haber nadie. Andaban unos perros flaquísimos en la entrada y no se sentían ruidos. En determinado momento llegó un muchacho, golpeó las manos y se fue por donde había llegado.

Los vecinos aseguran que allí habita un matrimonio con "por lo menos" 10 niños y "algunos agregados". Además, han contabilizado la presencia de decenas de perros y muchos gatos en el basural.

Al parecer, el sistema de trabajo de la familia consiste en recolectar la basura en distintos puntos de la ciudad y luego volcarla en el terreno para "cuando se pueda" seleccionar los materiales útiles. Ayer, a unos 100 metros del trillo que cuida Mario, había un camión repleto de residuos clasificados.

Adriana, otra vecina, aseguró a El País que fue al municipio A para pedir una asistente social porque observó que dos caballos pasaban la noche dentro de la casa.

"Vinieron una vez y dijeron que no podían hacer nada, que ese era el trabajo del hombre y que no les corresponde a ellos", afirmó Adriana. La mujer agregó a El País que la familia debe dormir con los caballos en la casa porque "está hartos de que se los roben".

Hace un año, funcionarios de la Intendencia pasaron una máquina retroexcavadora por el basural y cargaron unos cincuenta camiones de basura. Ahora, "no se puede abrir la ventana", aseguró Adriana.

Paisaje triste.

El paisaje del barrio Tres Ombúes Nuevo incluye una montaña de basura, un trillo de barro al costado y un complejo habitacional de jubilados. En medio de esa realidad los vecinos padecen el avance de roedores e insectos de todo tipo. Pidieron ayuda al Municipio A, el que corresponde a la zona, y hasta ayer no hubo respuesta. Mario, de 65 años (arriba), se ocupa de quitar la basura para mantener libre el trillo por el que pasa su familia.

"BARRIOS UNIDOS".

Intendencia retira 200 toneladas de basura.

Ayer la Intendencia de Montevideo levantó unas 200 toneladas de basura en un operativo que tuvo lugar en el asentamiento Barrios Unidos, ubicado en territorio del Municipio A.

La comuna informó que la limpieza fue ejecutada a partir de la solicitud de una vecina a la Oficina de Relacionamiento Ciudadano.

En el lugar trabajó la Unidad de Respuesta Inmediata, que permite dar solución "con gran celeridad en casos de recuperación de espacios, caída de árboles o ramas peligrosas y faltante de tapas en bocas de servicios, entre otros", según la IMM.

El basural se había formado en las proximidades del merendero del barrio y afectaba también pasajes y cursos de agua. El personal trabajó con el apoyo de una máquina retroexcavadora, tres camiones y la colaboración de vecinas y vecinos, provistos de picos y palas.

Además de despejar el área frente al merendero y su entorno, los funcionarios de la Intendencia debieron levantar la basura acumulada debajo del puente ubicado en la zona, en la costanera del arroyo Pantanoso.

La limpieza abarcó las cunetas, para facilitar el escurrimiento del agua, y el cauce de las cañadas, tarea en la que participó personal de la división Saneamiento.

Fueron colocados cinco metros de caños para el drenaje de la cañada y permitir el pasaje peatonal en la zona que desemboca en el arroyo. Los funcionarios que realizaron el operativo donaron dos piletas para el lavado de manos de las niñas y los niños que asisten al comedor del barrio.

El intendente Daniel Martínez visitó el entorno afectado y el merendero.

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