URUGUAY Y LA CRISIS BRASILEÑA

Expertos esperan un impacto positivo en la economía local

Economistas aguardan un repunte de Brasil del que se beneficiaría Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Temer deberá recomponer las relaciones con buena parte de sus vecinos. Foto: Reuters

La oficialización de la caída del gobierno de Dilma Rousseff y la confirmación de la nueva administración de Michel Temer en Brasil, no debería significar efectos negativos para la economía uruguaya. Por el contrario, de concretarse los anuncios planteados por el nuevo presidente Temer, los economis- tas sostienen que podría mejorar la situación económica de Brasil, lo que derivará en un beneficio local.

"Venimos desde hace dos años en caída de las exportaciones por la recesión en Brasil, no es de ahora esto y no se puede atribuir a lo que ocurrió con Dilma Rousseff", dijo a El País el presidente de la Cámara de Comercio Uruguay Brasil, Fernando Cattivelli.

Según datos de la Cámara de Comercio Uruguay Brasil, en 2013 el déficit de la balanza comercial era de US$ 304 millones y escaló a los US$ 1.026 millones en 2014 y US$ 1.500 millones en 2015. "Esto no fue por efecto político ninguno del juicio de Dilma", enfatizó Cattivelli, quien dijo que la tendencia a la baja en las exportaciones se mantiene.

El empresario ilustró en base a datos de la cámara que en 2014 había 990 empresas que compraban productos uruguayos mientras que en 2015 fueron 879. "En 2014 había un comprador solo que importaba más de US$ 100 millones al año y en 2015 no figuró; lo mismo había seis que compraban entre US$ 50 millones y US$ 100 millones y el año pasado bajaron a dos", ejemplificó.

En ese contexto el presidente de la gremial dijo que las empresas que exportan a Brasil están negociando y tratando de mantener los niveles de ventas, pero deben adaptarse en algunos casos a precios más bajos que afectan su competitividad, pero que la "esperanza" no se pierde de recuperarse.

Por su parte, el economista de Oikos Pablo Moya comparte que no habrá un efecto puntual en la economía uruguaya. "Ya fue procesado y está descontado el efecto que podía tener esto, a lo sumo el impacto será el de traer calma a los mercados, lo que podría incidir sobre una menor volatilidad del tipo de cambio a nivel local", dijo Moya.

El economista socio de Vixion Consultores, Aldo Lema, fue más optimista. "Más que por razones políticas, la situación de Brasil se ve menos desfavorable por un entorno extrarregional algo más auspicioso", dijo.

Para Lema, la economía de Brasil se presenta "desafiante" para las autoridades especialmente en lo que respecta a las cuentas del gobierno, pero considera que podría mostrar "cierta recuperación" apoyado en la baja de la tasa de interés Selic.

Lema considera que para el gobierno de Temer "es clave estabilizar la situación fiscal y para eso ayudaría topear el gasto público y reformar la seguridad social", y "eso podría concretarlo el nuevo gobierno, aunque puede no ser suficiente". Y concluyó: "Podríamos decir que Brasil aún sigue en un círculo vicioso, aunque algo más atenuado".

En la misma línea, el economista Ignacio Munyo, dijo que "en el corto plazo veo buenas perspectivas" para Brasil lo que "favorece a Uruguay". De hecho, afirmó que su proyección de que la economía local crecerá 1,2% el próximo año "viene influenciada por una recuperación de Brasil".

Munyo dijo que los fundamentos para pensar que Brasil despegará se basan en las "buenas perspectivas económicas".

"Todos los datos muestran que Brasil ya tocó fondo hace varios meses", afirmó. A esto se suma una serie de anuncios realizados por Temer: intención de reformar la Constitución para topear el gasto, darle autonomía al Banco Central y concretar una reforma previsional.

Según Munyo el ajuste de tipo de cambio que procesó Brasil "lo puso en un nivel de equilibrio y el sistema financiero es sólido, el gobierno tiene liquidez y hay señales fuertes para frenar el crecimiento del gasto público lo que deja buenas perspectivas".

La economía es el mayor desafío para Temer: pasar de un modelo de sesgo intervencionista a uno con mayores libertades económicas, que incluye en su menú privatizaciones y un fuerte ajuste. Temer cuenta con el aval de la industria y del mercado. Desde que asumió interinamente en mayo tras la suspensión de Rousseff, la bolsa de São Paulo subió cerca de 29% y el real se apreció en torno al 15,7%.

Pero el país está en ruta a su primer bienio recesivo en más de 80 años y esta semana los datos oficiales mostraron que el desempleo marcó un récord de 11,6% en mayo-julio y el PIB se contrajo 0,6% en el segundo trimestre.

"Mi compromiso es rescatar la fuerza de nuestra economía y volver a poner a Brasil sobre sus rieles", dijo Temer en un mensaje transmitido tras su asunción.

Con un rojo fiscal estimado en unos 53.000 millones de dólares este año, para el analista Harold Thau, de la consultora Técnica, "la prioridad es reorganizar las cuentas públicas".

Unasur gestiona una cumbre de cancilleres.

El secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, inició una ronda de consultas con los cancilleres de la región de cara a una posible reunión para tratar la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. El organismo, con sede en Quito, indicó ayer en un breve comunicado que la destitución de Rousseff "genera preocupación y tiene implicaciones regionales cuyo examen justifica una reunión extraordinaria de cancilleres", por lo que Samper está contactando a los ministros de Relaciones Exteriores para definir la eventual cita. Ha habido diferentes reacciones entre los gobiernos de la región, varios de los cuales califican de "golpe de Estado" la medida e incluso Ecuador, Venezuela y Bolivia llamaron a consulta a sus embajadores. Otros, como Argentina, Colombia y EE.UU. dijeron que respetan las instituciones brasileñas y expresaron su deseo de seguir trabajando con el gobierno de Michel Temer.

La caída de Dilma y las izquierdas de América Latina

La caída de Dilma Rousseff no solo pone fin a 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, también es un gran retroceso para la izquierda en América Latina. El PT, primero con Lula, tuvo la suerte de llegar al poder con el boom de los mercados emergentes de los años 2000, cuando la demanda voraz de China impulsó los precios de las materias primas.

Cuando traspasó el poder a Dilma tras dos períodos de gobierno, Brasil registraba un crecimiento de 7,5% y más de 40 millones de brasileños habían escapado de la pobreza. En América Latina, los que superaron la línea de pobreza fueron 75 millones en una década. “Había esa sensación de que América Latina finalmente estaba emergiendo”, dijo a la AFP William LeoGrande, cientista político de la American University de Washington. Pero todo se ha desmoronado, no solo para Brasil, sino para toda la región, que enfrenta su segundo año de recesión. “La ilusión era que iba a ser fácil”, dijo LeoGrande. Para la izquierda brasileña, la salida de Rousseff del poder no es otra cosa que la estrategia de la derecha para recuperar el gobierno y, desde ahí, atacar los avances de los últimos trece años en Brasil. Pero lo cierto es que las malas noticias se han estado acumulando para la izquierda latinoamericana, aunque los expertos coinciden en que no se puede poner en la misma bolsa el petismo brasileño con el chavismo o el kirchnerismo. 

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Edinson Cavani festejando su gol número 151 con la camiseta del PSG

Cavani no quiere hablar del récord de Zlatan

Max caracteres: 600 (pendientes: 600)