ENSEÑANZA PRIMARIA

Evalúan cambiar la edad de ingreso a primero de escuela

Uno de cada cinco niños que entra con menos de seis años repite.

"Los niños no son como peras que maduran solo al sol". Foto: Archivo El País
"Los niños no son como peras que maduran solo al sol". Foto: Archivo El País

Nadie sabe bien por qué, pero desde hace dos décadas un alumno puede ingresar a primero de escuela con cinco años. El único límite es que cumpla los seis antes del 30 de abril, como antes lo era el 10 de mayo y en contadas excepciones hasta junio. Pero Primaria advirtió que la edad, si bien no es la única determinante, juega a la hora del éxito —y sobre todo el fracaso— de la adaptación a la escuela. Por eso inició una ronda de discusiones con el objetivo de evaluar si en un futuro —que seguro no será este próximo marzo— pueda concretarse un cambio.

Uruguay integra un grupo de 34 países que permiten el ingreso antes de cumplir los seis años. En el otro extremo, hay 22 países que exigen un mínimo de siete años, entre ellos está la tan alabada Finlandia. Pero la mayoría de los países (134) establecen el límite en seis años. La pregunta que quiere evacuar Primaria es si en este asunto la mayoría tiene la razón.

La Academia aún no llegó a un consenso. Para que científicamente tenga validez, "habría que comparar los resultados de una clase de niños en Uruguay que ingrese con seis años y otra que permita el ingreso antes", dijo Alejandro Maiche, profesor titular del Instituto de Fundamentos y Métodos en Psicología (UdelaR). Pero "no hay voluntad política" para hacer un experimento de este tipo ahora.

De hecho la ANEP no aprobó la iniciativa de Primaria de tratar el tema cuanto antes aduciendo que las condiciones no están dadas. Para algunos consejeros, sin embargo, la realidad es bastante clara. Cuando más chico es el estudiante, más alto es el promedio de repetición en primero de escuela. Según datos del Departamento de Evaluación de Aprendizajes de ANEP, en 2015 repitió el 11% de los alumnos que habían ingresado a la escuela con seis años cumplidos, mientras el porcentaje subió a 19% entre quienes entraron con cinco años.

Yendo más en profundidad, las estadísticas del año pasado demuestran que los alumnos más chicos, esos que nacieron entre marzo y abril, son los que en promedio tienen más chances de fracasar y que el problema se hace más evidente en los sectores más pobres.

"Estamos buscando las razones que hacen que un niño pueda fracasar", explicó la directora de Primaria, Irupé Buzzetti. "La idea es acortar al máximo los factores externos, entre ellos ver si un niño es demasiado pequeño en primero y no tuvo el tiempo suficiente de aprender jugando".

Es que el salto de la educación inicial a la escuela es, según los psicólogos, uno de los más relevantes. "Está demostrado que el proceso de aprender a leer y escribir es el más difícil en la vida", acotó Buzzetti.

A la prueba está que, más allá de la repetición, la edad de ingreso parece tener relación con las calificaciones. Los "sobresaliente" entre los más grandes duplican a los obtenidos por los más pequeños. Pero las estadísticas muestran también que la edad biológica incide más allá del desempeño en lectoescritura. Uno de cada diez niños que ingresaron con menos de cinco años al nivel cinco de educación inicial, presentaron dificultades "significativas" en la consciencia de sí mismo y del entorno. Entre aquellos que habían nacido antes del 31 de diciembre de 2011 y, por tanto, ya tenían cinco años cumplidos, el porcentaje cae a la mitad. Una relación similar ocurre en los problemas del desarrollo físico y la motricidad fina (cómo toman el lápiz, por ejemplo).

Discusión.

"Los niños no son como las peras, no alcanza con ponerlos al sol y esperar a que maduren". Karen Moreira, docente e investigadora en Psicología, explica de este modo que el desarrollo no solo está relacionado a la edad. Un tercio de los escolares ingresa a primero con cinco años y entre ellos hay "de todo". La clave es "lograr un estímulo para que el sistema compense las brechas".

Según esta profesora, "por cómo está organizado el sistema educativo uruguayo, se privilegia la homogeneidad: que todos avancen al mismo ritmo". Como no todos los niños van al mismo ritmo, para Moreira habría que replantearse si es necesario que la edad sea un criterio para conformar las clases. "Hay veces que los niños se benefician de sus compañeros de otras edades", dijo y citó como ejemplo lo que sucede en las escuelas rurales (donde en una misma aula conviven alumnos de distintos grados).

La directora de Primaria, sin embargo, dijo que el criterio de integración se basa en que "no hay ninguna reglamentación que a vos no te permita el ingreso de gente según sus capacidades". Pero sostuvo que, al igual que en el deporte, en que hay "generación 2000 o 2001", hay que establecer una edad base y límite.

Aun así, Buzzetti es consciente que la discusión no está zanjada y que sin el apoyo de todos los actores "será muy difícil" convencer a los padres sobre la importancia de estos cambios. La directora sabe que muchos adultos ejercen presión para que el niño acabe de cursar cuanto antes, a veces sin tener en cuenta los tiempos del chico.

Primaria habilitó a que las escuelas debatan a la interna, entre sus docentes y técnicos, sobre este tema. Los inspectores recogerán las evaluaciones que serán tratadas en los máximos órganos de maestros y que, de aprobarse un cambio, "regirá para los que vayan a ingresar por primera vez a la educación inicial y no para quienes ya estén cursando".

Aun cuando la edad no sea la única variable que hace al desarrollo, sí habilita un debate mayor sobre la estimulación y cuán preparados ingresan los niños a la escuela, señaló el psicólogo Maiche. El investigador concluyó que "Uruguay está necesitando un centro de estimulación cognitiva, que ojalá pueda ser parte del sistema educativo, que permita diagnosticar y reforzar las áreas en que los niños vienen con alguna dificultad".

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