Cine-Crítica

Europa conservada en un museo fantasmal

En Francofonía, el ruso Alexander Sokurov cuenta la historia de un continente entre las paredes del Louvre

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Protagonista: Vincent Nemeth es Napoleón Bonaparte. Foto: Difusión

El Arca Rusa asombraba por el despliegue técnico que conseguía Alexander Sokurov para resumir la historia de su país en un solo espacio (el Museo Hermitage de San Petersburgo) y en una sola toma, un prodigio y una rareza que quedaron, mucha veces, por encima de toda consideración de una película que era una obra maestra.

Francofonía, la nueva película del ruso, se destaca más por un despliegue conceptual que esta vez a partir del Museo del Louvre, construye una historia artística, intelectual, social y política de París y la cultura francesa y también de Europa. Es visualmente impactante y un prodigio técnico de una manera distinta. Si El Arca Rusa aprovechaba el continuo cinematográfico para unificar una historia imperial que preanunciaba su caída en otro tipo de imperio, la fragmentación de Francofonía está en el centro de las intenciones temáticas de la película. Por momentos se instala cerca de la superposición de mensajes e imágenes que desarrolló Jean Luc Godard (ver Adiós al lenguaje).

Aquí, Sokurov —el director ruso más importante desde Andrei Tarkovski con una carrera de 30 años en la que conviven la ficción y el documental— arma un collage del museo con sus obras, sus salones y su historia para trazar un itinerario europeo que va de la Revolución Francesa a la Segunda Guerra Mundial.

Este es un punto que le interesa mucho, por lo visto, y reconstruye (con actores) la relación entre Jacques Jaujard, el director del Museo del Louvre durante la ocupación alemana, y el conde Franz von Wolff-Metternichel, curador del saqueo de obras de arte al servicio del régimen nazi. A pesar de las diferencias, los dos funcionarios entienden el sentido último de su misión: conservar el arte europeo más allá de coyunturas políticas. Sokurov los reivindica, y con ellos plantea el vínculo franco-alemán como una fortaleza cultural europea indispensable. En tiempos de "Brexit" es un debate lleno de actualidad.

Y otra línea argumental tiene al director siguiendo, vía Skype, la travesía de un barco repleto de obras de arte atravesando bravas aguas oceánicas. Es una ficción que habla sobre el momento del arte en tiempo tan convulsionadamente aculturales. Lo vincula, además, a viejos saqueos coloniales.

El propio Sokurov relata, sin prisa y sin pausa, la historia que abarca a esos seres fantasmales ("tantos rostros, tantas almas", dice al pasear por un salón lleno de retratos) de una Europa que ya fue; su parlamento es constante, instruido y reflexivo.

Son muchos temas y muy serios los que Sokurov presenta con la belleza formal que caracteriza su cine, inclusive hasta con algún atisbo de comedia. Promete un tour por el Louvre, pero nos termina metiendo en una paseo mucho más ambicioso.

Francofonía (****)
Francia, Alemania, Holanda, 2015. Título original: Francofonia. Escrita y dirigida por Alexander Sokurov. Fotografía: Bruno Delbonnel. Música: Murat Kabardokov. Edición: Hansjörg Weißbrich. Duración: 88 minutos. Estreno: 14 de julio.

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