1.300 NIÑOS no son beneficiarios de las asignaciones familiares

Estudio y denuncias exponen fallas de los planes sociales

Los números por un lado y las denuncias por otro advierten que los planes sociales que deberían rescatar de la pobreza a las poblaciones más vulnerables no llegan a todos los que deberían llegar.

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La asistencia a los más vulnerables no siempre logra el efecto deseado

El 4,3% de los niños uruguayos de 0 a 3 años padece inseguridad alimenticia severa (lo que según la FAO es igual a decir "hambre"). Esto equivale a cerca de 8.000 niños. Y de estos, el 16,2% no recibe una Asignación Familiar (AFAM) que, en el marco del Plan de Equidad, tendría que llegar a todos los hogares de bajos recursos con menores a cargo. Esto quiere decir que unos 1.300 tienen hambre y no cuentan con quien les tienda una mano.

Estos datos se desprenden de la Primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil, la cual fue elaborada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), la Facultad de Ciencias Económicas y el Instituto Nacional de Estadística (INE), a la cual accedió El País y que será presentada de manera oficial la semana próxima.

La página web del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) señala que todas "las embarazadas (prenatal), los niños y adolescentes menores de 18 años, que integran hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica" deberían cobrar las AFAM. El trámite lo tienen que llevar a cabo las mismas familias a través de este Ministerio o del Banco de Previsión Social (BPS). Sin embargo, hay algo que, evidentemente, está fallando en el sistema.

El estudio señala que las diversas modalidades de AFAM alcanzan al 86% de los hogares más pobres y, peor aun, solo al 83,8% de los hogares donde se encuentran menores con inseguridad alimentaria severa. O sea que un 16,2% están por fuera de este plan.

Además, solo recibe la prestación el 80,4% de los hogares con inseguridad alimentaria moderada y el 70,6% con inseguridad alimentaria leve. De todas formas, el informe concluye en que "estos valores indican una adecuada cobertura del programa hacia un grupo poblacional con autopercepción de vulnerabilidad".

En tanto, en el caso de la Tarjeta Uruguay Social, la cual depende del Mides, del Ministerio de Salud Pública (MSP) y de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), cuyo "objetivo principal es permitir que las personas más desprotegidas accedan a los productos de la canasta básica y tengan la posibilidad de seleccionar de acuerdo a sus necesidades y a las características de su núcleo familiar", según la web de la cartera de Desarrollo Social, el nivel de llegara es aun menor.

La encuesta dice que "al analizar según condición de pobreza, se constata que aproximadamente un tercio de los niños accede" a Uruguay Social. Solo "el 16% de los niños con retraso de talla y un 10% de los niños con problemas de obesidad" reciben la prestación. En términos de inseguridad alimenticia señala que "la cobertura correspondió al 36% de los hogares con inseguridad severa. Esto quiere decir que en los hogares de más de 5.000 niños uruguayos que padecen hambre no se recibe esta prestación. En los niños con inseguridad alimenticia moderada la tarjeta llega al 32,6% y con inseguridad leve al 18%.

Otros programas.

El estudio también analiza el alcance de dos programas creados para ayudar a los más desprotegidos, uno es Uruguay Crece Contigo (UCC) y el otro Cercanías. El primero, cuyo objetivo es asegurar los cuidados adecuados en las mujeres embarazadas y de los niños menores de cuatro años, que está orientado a la población vulnerable y hasta marzo de 2015 estuvo localizado en la OPP pasando en esa fecha al Mides, cubre a 4% del total de niños con retraso de talla y solo a 8% de aquellos que padecen inseguridad alimenticia severa. Por tanto, 7.300 niños de entre 0 y 3 años con hambre no son beneficiados con este plan.

En el caso de Cercanías, cuyo objetivo es "fortalecer las capacidades familiares llegando a treinta mil hogares en situación de vulnerabilidad y pobreza extrema para asegurarles el acceso a prestaciones sociales" y que es una iniciativa del Mides, el Ministerio de Vivienda, el INAU, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y ASSE, alcanza a 5,8% de los niños en condición de pobreza y a 17% de los hogares con inseguridad alimenticia severa. O sea que más de 6.500 menores entre 0 y 3 tampoco se benefician de este proyecto.

Polémica.

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, negó que los datos del estudio sean certeros al advertir ayer que no hay niños que estén "pasando hambre", porque si esto fuera verdad su cartera "estaría en una omisión de asistencia total".

Los datos del estudio oficial, sin embargo, son claros en señalar que en total un 41,5% de los niños dentro de la franja antes dicha padece algún tipo de inseguridad alimenticia: 28,3% tiene una falta de seguridad leve, 8,9% falta de seguridad moderada y 4,3% una inseguridad severa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cuyos parámetros fueron utilizados para la encuesta, también es clara en que la inseguridad alimentaria severa es igual a decir "hambre". "En la categoría de inseguridad alimentaria leve, los hogares comienzan experimentando preocupación en torno al acceso a los alimentos, pasando a sacrificar la calidad de la dieta. En la siguiente fase de inseguridad alimentaria (moderada), se observan restricciones a la cantidad, para finalmente llegar al nivel más severo donde se presentan situaciones de hambre en adultos y finalmente en niños", define la FAO.

La encuesta también da cuenta de otros datos que develan la existencia de grandes diferencias entre las clases sociales: "12,3% de los niños que nacieron con bajo peso presentó retraso de talla. Entre los niños que integran hogares en situación de pobreza de ingresos, el indicador alcanza a 6,7%, al tiempo que se reduce a 3,8% entre los hogares que superan el umbral de pobreza"

El martes, cuando parte de estos datos fueron dados a conocer en un evento en la Intendencia de Municipal de Montevideo (IMM), el director de la Salud de la comuna, Pablo Anzalone, advirtió en Twitter que "4% de los niños pasan hambre en Uruguay. Pero nos cuesta decirlo". La ministra Arismendi, molesta por estos dichos, advirtió ayer en declaraciones a Subrayado: sobre ese tema "pregúntele a Anzalone. No está pasando en el Uruguay".

Contexto.

El problema del hambre en Uruguay salió a luz la semana pasada cuando se supo que en el liceo de Parque del Plata, a menos de una hora de Montevideo, 50 de los 300 alumnos que cursan en el turno de la mañana llegan al centro con hambre, según denunciaron los mismos docentes. Tras esto, los sindicatos de profesores advirtieron que esta es una realidad común en los liceos de la periferia de Montevideo y de Canelones.

La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, a diferencia de Arismendi, reconoció la situación e instó a la ANEP a que le busque una solución al asunto.

Secundaria habilitó más becas de merienda para los 70 alumnos que están en el plan de tutorías (o sea los que más tiempos pasan en el centro educativo) y se dispuso a investigar con la ayuda del Mides por qué las familias de los jóvenes que llegan en esa condición a la institución no reciben (no les alcanza o no usan como deberían) prestaciones del Estado.

La Anemia golpea el doble a los más pobres.

El estudio de la OPP, la UdelaR y el INE, señala que los niños de entre 0 y 3 años de los hogares más pobres padecen anemia casi el doble que los menos desfavorecidos.

El "9% de los niños fueron diagnosticados alguna vez por anemia, con variaciones significativas por condición de pobreza (13,1% en hogares bajo la línea de pobreza versus 7,5% en el resto). Estos bajos valores contrastan fuertemente con los resultados de estudios clínicos, que ubicaban la prevalencia para menores de dos años en 31%", advierte el informe.

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