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Estrés: una enfermedad extendida, pero que se puede controlar

Los talleres del Hospital Británico enseñan ejercicios para salir del "molino de sufrimiento" que genera el esrés.

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Una situación prolongada de estrés conduce a una enfermedad.

Tensión, desborde, algo que no se puede controlar, ansiedad nervios. Son varios los conceptos que vienen a la mente cuando se menciona la palabra estrés. Se trata de una reacción del cuerpo humano ante un estímulo que viene de afuera, o también frente a un recuerdo, una evocación o un pensamiento. Esto nos diferencia del resto de los mamíferos, porque en ellos siempre el estímulo es externo.

Se trata de un tema que “convoca”, según el doctor Roberto Superchi, cardiólogo y coordinador de los talleres de autoayuda para mejorar la calidad de vida del Hospital Británico. “Uno habla de estrés y parece que competimos a ver quién tiene más”, agregó el profesional. El medio en el que cada uno se cría incide en gran medida en su “archivo”, que más tarde condicionará las respuestas que esa persona tenga frente a diferentes situaciones que se le presenten.

Una situación prolongada de estrés indefectiblemente conduce a la aparición de una enfermedad, motivo por el cual hay que monitorearla, para tratar de impedir que escale. En este terreno, el estado emocional “larga” avisos a los que hay que escuchar para evitar que el problema se profundice. La primera etapa es de alarma, a la que le sigue la resistencia (cuando el estrés continúa en el tiempo), para llegar así al agotamiento de la persona.
Entre otros, si el estrés se prolonga en el tiempo incide en el sistema inmunitario de quien lo padece.

Se puede identificar una serie de “agentes estresores”; sentirse amenazado, el surgimiento de una situación imprevisible, la falta de control sobre lo que sucede son algunos de ellos.

¿Qué armas puede tener alguien que sufre de estrés para batallar contra él? Por un lado, aprender a no quedar “enganchado” con el pensamiento “automático”. Esto se puede lograr, comentó el doctor Superchi, a través del entrenamiento. Es posible, entonces, modificar la respuesta ante el estrés.

Tratamiento. La metodología de los talleres de autoayuda en el Hospital Británico es la de mostrar a los pacientes distintas herramientas, no se busca por parte de los médicos de imponer o dar órdenes. Para Superchi la clave puede explicarse como: “nosotros mostramos cómo funciona el organismo, cuáles son sus límites, dónde está el abuso, el planteamiento que puedo saltearme comidas pero que no debería, entre otras aspectos”.

La vía es realizar diferentes ejercicios —de manera sistemática— para empezar a reducir los niveles de estrés. Esto es lo que busca el “mindfulness” —también conocido como “conciencia plena—, una teoría que se aplica en un programa de ocho semanas para reducir el sufrimiento frente al estrés que se dicta en el Hospital Británico. Se trata, dijo Superchi, de “lo que en el mundo actual está teniendo más vigencia” en el campo del estrés.

El gran secreto del mindfulness es que sus resultados son fruto de la práctica que cada uno realice. Los ejercicios que se plantean buscan salir del “molino del sufrimiento” en el que está atrapado alguien que convive con el estrés. Se trata, en definitiva, de desterrar el mito de “yo soy así” para convencerse que en realidad es una elección (“yo funciono así”) y que, como tal, se puede cambiar.

Los talleres son gratuitos, es una iniciativa del hospital cuidar a sus usuarios y constan de un encuentro semanal de dos horas en el caso específico de los talleres de manejo de estrés. Se puede conseguir más información en el sector Cardiología del hospital e inscribirse en el mismo lugar.

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