REFUGIADO SIRIO

A la espera de una salida Diyab acepta aflojar huelga

Flexibiliza protesta hasta el lunes esperando respuesta oficial.

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Los activistas que acompañan a Diyab dicen que lo convencieron de hidratarse. Foto: G. Pérez

El refugiado sirio Jihad Diyab, que hace aproximadamente un mes está en huelga de hambre, aceptó ingerir líquidos hasta el próximo lunes para dar unos días más a las tratativas que el gobierno está realizando para encontrar un país que lo reciba.

Alejandra de Bittencor y Ana de León, integrantes del autodenominado "grupo de apoyo", informaron ayer sobre las 21:45 en la vereda del edificio en el que está Diyab que ante la situación de "riesgo inminente" para la vida del refugiado, este aceptó hidratarse pero por ahora no comerá. Diyab volverá a ser monitoreado durante esta semana por médicos de ASSE. "Le pedimos que se hidratara un poco", dijo De Bittencor.

Ayer Diyab volvió a reunirse con Christian Mirza, el interlocutor que el gobierno nombró con los excautivos de Guantánamo, que le transmitió la posición oficial sobre su pretensión de que se le diga cuanto antes a qué país se iría. Tras la reunión, Mirza no quiso hacer declaraciones. Hoy volverá al apartamento a conversar con Diyab.

Los activistas que acompañan al refugiado no quisieron informar sobre la reunión que mantuvo con Mirza. Todos los días de esta semana sobre las 19 volverán a hacer vigilias. La huelga de hambre de Diyab llevaría cerca de un mes.

Diyab, que actualmente tiene 45 años, llegó a Uruguay en diciembre de 2014 junto a otros cinco cautivos (un tunecino, un palestino y otros tres sirios). Había sido encarcelado en Guantánamo en 2002 donde, en varias ocasiones, hizo ayuno para protestar por sus condiciones de reclusión. Actualmente está en curso un juicio en Estados Unidos iniciado por varios medios de comunicación que quieren que el gobierno sea condenado a exhibir las imágenes que muestran a militares alimentando al sirio a la fuerza. Fue detenido en 2002 por la sospecha de que colaboraba con la red terrorista Al Qaeda como falsificador de documentos. Tras lo que EE.UU. lo declaró "liberable".

Diyab estuvo primero con los otros refugiados en una casa del Pit-Cnt. Llegó al país muy debilitado, se desplazaba con muletas y nunca aprendió español aunque sí se expresa en inglés. Tuvo problemas de convivencia con los otros excautivos. Actualmente está en el primer piso de un edificio en pleno centro de Montevideo. De hecho, ayer por la tarde uno de los otros refugiados pasó por la puerta del edificio de Diyab pero no se detuvo ni pidió para verlo. Los otros refugiados de Guantánamo parecen estar en camino a integrarse a Uruguay aunque dos debieron portar tobilleras electrónicas por agredir a sus parejas.

El sirio fue condenado a muerte en ausencia en su país. Su hijo varón murió en la guerra civil en ese país y su esposa y tres hijas viven en Turquía como refugiadas. Su esposa le dejó claro que no quiere venir a Uruguay. Estuvo en Venezuela un mes incomunicado, tras llegar a ese país en busca de ayuda para reunirse con su familia.

Mientras en Montevideo ocurre todo esto, el canciller Rodolfo Nin Novoa procura en Nueva York mantener contactos con el gobierno de Estados Unidos para que este país presiona a algún aliado árabe, como Emiratos Árabes Unidos, para que acepte recibir al sirio. Qatar, Líbano y Turquía ya respondieron negativamente el pedido uruguayo.

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