Lo descubrieron al allanar casa; era buscado por machetEAR a una perra

Enterró a un joven y a su perro en una fosa común

Tras allanar ayer de mañana una modesta vivienda del barrio Santa Isabel, en Rivera, la Policía encontró enterrado el cadáver de un hombre y, encima del cuerpo, un perro muerto.

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Encontraron el cuerpo de un joven y un perro enterrados en el predio de una vivienda en Rivera.

FREDDY FERNÁNDEZ / RIVERA

Se confirmó que el cuerpo enterrado en los fondos de la vivienda, ubicada a pocos metros de la subcomisaría de Santa Isabel, era el Matías Eduardo Ramos Anselmi, un joven de 24 años que estaba desaparecido desde el pasado 24 de octubre.

El dueño de la vivienda, un hombre al que se conoce por los apodos de "Canario" o "Español", confesó el homicidio e involucró a otras dos personas como cómplices.

Anoche estaban detenidos por la muerte del joven tres individuos y la mujer de "El Canario". Hoy se hará la reconstrucción y el juez se expedirá.

El confeso homicida había sido indagado la semana pasada, oportunidad en la que negó cualquier vinculación con la desaparición del joven.

En virtud de que su versión no convenció a las autoridades, el magistrado dispuso que se realizara un allanamiento en su casa, lo que se cumplió ayer de mañana.

En ese relevamiento la Policía descubrió que se había realizado movimiento de tierra en el patio. Con el apoyo de Bomberos, se investigó en el lugar. Primero encontraron el cadáver de un perro y, unos centímetros más abajo, el del joven Ramos Anselmi.

El perro era del "Canario", el confeso homicida. Lo tuvo varios días sin comer y después lo mató a garrotazos. Su intención, al enterrarlo en la fosa común, era disimular el eventual olor del cadáver del joven.

El homicida también arrojó cal para desfigurar el rostro de la víctima.

Luego de varias evasivas, el "Canario" relató que en la noche del 24 de octubre estaban reunidos en la vivienda, consumiendo drogas y, en determinado momento, comenzaron a discutir. En esa circunstancia, dijo que tomó una escopeta y perpetró el disparo mortal.

El arma aún no fue ubicada. El autor del disparo asegura que la arrojó en un curso de agua.

Perra.

El acusado de homicidio también tenía orden de detención por haber atacado con un machete a la perra de uno de sus vecinos, como informó El País el domingo pasado.

El violento episodio se produjo el jueves pasado en horas de la noche, a escasos metros de la subcomisaría del barrio Santa Isabel.

Lorena, propietaria del animal, estaba mirando televisión cuando escuchó el quejido de Luna, una perra de seis meses. Cuando salió al patio no vio a su mascota, aunque sí observó que el vecino se retiraba vociferando contra la perra.

Recién al otro día Lorena y Diego encontraron a su mascota, estaba sucia, temblando, con una profunda herida en una de sus patas. La veterinaria que la atendió informó que el corte había llegado al hueso, afectando tendones. Advirtió a los dueños que la lesión es irreversible y, por lo tanto, la perra quedará renga.

Matar a un perro de un tiro no es delito.

Quedó en libertad el hombre que mató a su perro Pitbull de un balazo en la localidad de Guichón (Paysandú) y luego publicó el video en Facebook, con un texto de amenaza a la Policía. Poco después lo bajó de la red social.

El argumento para que el hombre no fuera procesado es que no existe ningún norma que tipifique lo que hizo como un delito; para esos casos, la ley 18.471 de tenencia responsable de animales sólo fija una multa de entre 1 a 500 Unidades Reajustables ($ 834 a $ 417.000) y la confiscación de animales, sanciones que deben ser fijadas por la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal (Conahoba) y no por la Justicia. Según fuentes del caso, la fiscal entendió que el texto que el hombre escribió con el video tampoco configuraba ningún delito, ni amenaza, ni otro del Código Penal. Es por eso que el juez decidió no procesarlo, ya que el Ministerio Público (fiscal) no formuló acusación. Se remitió lo ocurrido a la Conahoba y al Juzgado de Faltas, por si la acción del individuo pudiera configurar una violación a la norma que castiga el disparo de armas de fuegos en un poblado. También se logró que el acusado entregara uno de sus perros a una protectora de animales. El autor del disparo afirmó que no fue él quien escribió el texto que acompañaba el video. Manifestó que mató el perro porque se había tornado agresivo, mordió a un niño y mató a otro perro; dijo que lo quiso regalar, pero nadie lo aceptó. Admitió que se emborrachó y lo mató. El hombre tiene antecedentes penales. El caso se seguirá investigando.

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