PRISIÓN INDEBIDA

Enfermero teme que lo reconozcan en la calle

Acusado de matar pacientes en 2012, fue absuelto en 2016.

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Pereira fue procesado por cinco asesinatos, tras juicio fue declarado inocente. Foto: USAF

La familia del enfermero Marcelo Pereira, procesado por la muerte de pacientes terminales en el año 2012 y absuelto por la Justicia en 2016, relató en un juzgado civil el drama sufrido por el procesamiento dispuesto en primera instancia.

Pereira reclama al Poder Judicial y al Estado una indemnización de US$ 2 millones por sufrir prisión indebida. El demandante y el también enfermero Ariel Acevedo fueron acusados de cinco crímenes de pacientes terminales en 2012.

El miércoles 6, la madre del enfermero declaró en el Juzgado de lo Contencioso de 1er Turno que, en 2012, el asedio de la prensa obligó a la familia a vivir encerrada en su casa.

Apenas dejaban prendida "una luz en la cocina, con persianas bajas. Tratábamos de no salir a la calle y pudimos eludir el asedio", relató la madre de Pereira.

La familia tenía un servicio de camionetas. Cuando salió a la calle, la madre escuchó cosas terribles de su hijo y de Acevedo. Las personas decían: "qué horrible estos enfermeros asesinos, andá a saber de qué familia vienen, quién es la madre, qué clase de gente es...".

La madre de Pereira se quedaba callada. "No podía decir que era su madre", declaró en alusión a que no podía defender a Marcelo de las acusaciones realizadas. Otra vez la madre de Pereira escuchó en la calle: "Mirá que dieron que hablar estos enfermeros asesinos".

Señaló que el procesamiento y la prisión repercutieron negativamente en su hijo. "Sufrió un daño moral terrible por algo muy injusto. Tuvo un daño psicológico impresionante", explicó al juez de lo Contencioso Administrativo, Gabriel Ohanian.

La madre de Pereira iba todos los sábados a ver a su hijo a la cárcel de San José. Ella lo veía mal, no estaba nada contento. En una de las visitas, Pereira le dijo: "Si yo hubiera hecho algo, que me dieran (el juez y el fiscal) 25 o 30 años de cárcel está bien. Pero yo no hice nada".

Ella testificó en el Juzgado Civil que sabía que su hijo no era ningún asesino. Luego que Pereira salió de la cárcel no trabajó más de enfermero que "es lo único que sabe hacer". Hoy hace changas repartiendo vino en un camión.

En otro tramo de su intervención, la madre de Pereira señaló que el enfermero piensa irse del país porque "tiene mucho miedo" de llevar su nombre y que "alguien le impute un crimen" en la calle que la Justicia dijo que no cometió.

Según la madre, su hijo cree que, al decir su nombre en un lugar, "todo el mundo lo mirará" y, por eso, no quiere trabajar más como enfermero.

En el Juzgado de lo Contencioso Administrativo, el padre relató el drama que vivió la familia luego del procesamiento con prisión de Pereira en 2012.

"Pasamos una situación horrible con un daño total hasta el día de hoy. Fue una persecución tremenda; nos encerrábamos", dijo.

El padre, muy conmovido, coincidió con su esposa en que la cárcel afectó psicológicamente a su hijo. "Le hizo un daño tremendo; no podía ni ver túnicas. Él después que salió (de la cárcel) nunca estuvo tranquilo y tiene miedo, apuntan a la gente como si fuera basura", advirtió.

Ayuda.

Una testigo ratificó la declaración de la madre de Pereira. "Con Marcelo no he hablado personalmente. Sé a través de sus padres que no solo tiene miedo de salir (a la calle), se quiere ir del país por todo lo acarreado, por miedo a que lo reconozcan. (...) Mi concepto sobre Marcelo es que era totalmente trabajador", testificó una vecina de la familia Pereira.

Otra vecina también afirmó en el juzgado que el enfermero Pereira teme salir a la calle. "Me comentaron los padres que Pereira tiene miedo de andar en la calle, porque su caso fue famoso", dijo.

Enseguida agregó: "La esposa de Pereira también fue acosada y se sentía mal al igual que los padres. Se referían a Marcelo como los enfermeros asesinos o los ángeles de la muerte".

La abogada del Poder Judicial, María Teresa Cairoli preguntó a la testigo si los padres ayudaban económicamente a Pereira. La vecina respondió: "Los padres me contaron que lo estaban ayudando porque no contaba con recursos y presentó currículum. Dicen que no lo llamaban de ningún lado y que por eso lo mantenían".

Reclama US$ 2 millones a Justicia.

El enfermero Marcelo Pereira reclama al Poder Judicial y al Estado una indemnización de US$ 1.000 diarios por cada uno de los 1.075 días —casi tres años— que estuvo en prisión en forma indebida. Ello equivale a US$ 2 millones. La demanda del enfermero Pereira, elaborada por el abogado Humberto Teske, pide que se condene al Poder Judicial a pagar US$ 386.000 por concepto de prisión indebida; US$ 773.104 por daño moral; lucro cesante, US$ 797.385, y de honorarios profesionales, US$ 70.000 más IVA.

La Suprema Corte de Justicia (SCJ) rechazó la demanda alegando que superaba el monto promedio de los fallos sobre prisiones indebidas. Tras advertir que el Juzgado de lo Contencioso solo deberá considerar el daño por la prisión indebida causada en exceso, el presidente de la SCJ, Jorge Chediak, dijo que el magistrado tiene que "desestimar" el supuesto daño patrimonial sufrido por el demandante.

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