MARÍA EUGENIA VIDAL

"Empezamos la etapa de decir la verdad"

El viernes la gobernadora de Buenos Aires estuvo en Montevideo para la inauguración del stand de Argentina en la Expo Prado. Antes, almorzó en la residencia del embajador Guillermo Montenegro con funcionarios de la sede diplomática y un invitado: el intendente de Montevideo, Daniel Martínez.

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"Con Macri no somos parte del narcotráfico o las mafias". Foto: F. Ponzetto

En diálogo con El País, Vidal habló de sus primeros meses al frente de la provincia de Buenos Aires, con una población cinco veces mayor a la de Uruguay. La lucha contra la delincuencia, la corrupción durante los gobiernos kirchneristas, la falta de obras en su provincia y las amenazas que ha recibido fueron parte del diálogo.

—¿Con qué se encontró cuando asumió en la gobernación de la provincia de Buenos Aires?

—La provincia de Buenos Aires fue tal vez el símbolo más importante del abandono, de la soledad. Seis de cada diez familias no tienen acceso a cloacas, y dos de cada diez todavía no tienen acceso a agua potable. Hay lugares casi abandonados por el Estado. Sin calles asfaltadas, sin servicios básicos, sin seguridad, sin servicios sociales. Eso refleja una profunda soledad de los ciudadanos. Ha sido resultado de muchos años donde la política trabajó para los políticos, pero no para la gente. Y donde fueron más importantes los discursos que el hacer. Nosotros, a partir del 10 de diciembre con el presidente empezamos una nueva etapa, que apuesta al hacer, a transformar de verdad, a decir la verdad, a no mentir ni sobre qué inflación tenemos ni sobre qué niveles de pobreza tenemos.

—¿Y cómo fueron estos primeros meses de gestión?

—Difíciles pero enormemente esperanzadores, porque todos esos recursos que no se usaban para la gente, que se dilapidaron en corrupción o en gastos que no eran necesarios, de a poco van volviendo a los ciudadanos en lo que de verdad les cambia la vida, como mejorar el hospital, la escuela, en políticas sociales.

—¿Usted percibe que la gente está notando que se terminó la etapa donde "la política trabajaba para los políticos" como la definió?

—Creo que es muy importante en la Argentina la actitud y la forma de comportarse, para empezar de los que tienen más responsabilidad. Nosotros redujimos gastos innecesarios, bajamos a la mitad la pauta publicitaria, redujimos sustancialmente los gastos en lugares donde no estaban justificados, funcionarios que tenían custodia y no la necesitaban. Todo ese dinero se vuelve a poner en otros lugares, en el fondo para los comedores escolares, para que haya medicamentos suficientes en los hospitales públicos, o en las obras para prevenir inundaciones. En la provincia de Buenos Aires ocho millones de personas se inundan porque durante años no se hicieron obras hidráulicas, y no se hacían porque generalmente una obra así demora más de un mandato, no se puede inaugurar. Buenos, nosotros las estamos empezando con el presidente. Además, en la provincia se publicó por primera vez la declaración jurada de bienes de todos los funcionarios. Eso significó que 12.100 personas tuvieron que presentar su declaración de bienes e ingresos, y se hicieron públicas por primera vez en toda la democracia. De la misma forma que se sancionó una ley para limitar las reelecciones indefinidas de los intendentes. Así que hay cambios profundos que apuntan a devolverle la confianza a la gente en la política.

—¿Usted considera que recibió una "herencia maldita"?

—No me gusta esa palabra, pero sí puedo hablar de lo que sufrió la gente durante muchos años. Puedo hablar de lo solos que estuvieron los docentes. Y no todo era cuestión de dinero. Voy a poner un ejemplo. Los docentes en la provincia de Buenos Aires no podían evaluar a los chicos porque se les decía que la escuela era un lugar donde los chicos solo tenían que estar contenidos, no era importante que aprendieran. Entonces, en la escala del 1 al 10 no podían usar 1, 2 y 3. Fue una de las primeras cosas que cambiamos. A través de una reforma educativa estamos volviendo a instalar que el docente tiene la autoridad y es quien define si el chico aprendió o no. Si no aprendió hay que alertar con una nota mala, pero para que la familia y la comunidad ayude a ese chico. Si lo hacemos pasar de grado sin que aprenda, lo estamos estafando. Son reformas muy profundas, que no se ven en el corto plazo, pero de las que hay que hacer.

—El combate a la delincuencia, en particular al narcotráfico, fue de los mayores compromisos electorales del presidente Macri. ¿Cómo encaró el tema en la provincia de Buenos Aires?

—Lo que vi en estos nueves meses es que la Policía también estaba sola. Tenía malos sueldos. Para poner un ejemplo, solo uno de cada tres policías que estaban en la calle tenía un chaleco de seguridad. ¿Cómo le podemos pedir a alguien que cuide nuestras vidas si cuando termina su turno tiene que dejar su protección al policía que le sigue en la comisaría? Bueno, a fin de año todos los policías de la provincia que están en la calle van a tener un chaleco. Pero eso tal vez sea solo un símbolo. Yo creo que son muchos años donde a la policía se la dejó sola y donde también se permitió la convivencia con el delito. No luchamos contra un grupo de personas corruptas, luchamos contra un sistema que se construyó durante décadas, y en el que la política fue cómplice o miró para otro lado. Nosotros lo dijimos desde el primer día con el presidente, no somos parte del narcotráfico ni de las mafias. Nosotros no somos parte de ellos, ni vamos a mirar para otro lado. Y parte de las reformas que estamos llevando adelante y que generan que el sistema cruja, tienen que ver con esto.

—¿Pero qué medidas concretas está tomando contra esa corrupción y las mafias?

—El narcotráfico fue tomando territorios y hoy estamos entrando a lugares donde antes la policía no entraba. Y la muestra de eso es que en lo que va del año el decomiso de paco (pasta base) aumentó al doble. Y eso es porque estamos entrando en barrios que antes la policía no entraba. De la misma manera que estamos trabajando en la incorporación de tecnología, escáner, articulación con otros gobernadores, porque este no es solo un problema de la provincia o de la Argentina, sino regional. Tenemos que coordinar, afectar la logística del narcotráfico, las rutas por las que circula.

—¿Hay planes con el Ministerio del Interior de Uruguay?

—Sí, el Ministerio de Seguridad Nacional ha recuperado la cooperación con otros países. Así como la Argentina estaba aislada en sus vínculos comerciales, diplomáticos, de la misma manera lo estaba en la cooperación internacional sobre seguridad. Estamos avanzando con distintas agencias del Estado para restablecer acuerdos e intercambiar información.

—Usted ha recibido amenazas.

—Yo estoy tranquila, muy tranquila. Primero, mi equipo y yo tenemos la tranquilidad, el presidente también, de que estamos haciendo lo correcto. Algo que no va a pasar por esas intimidaciones es que se quiebre el contacto con la gente. Es evidente que cuando uno enfrenta mafias adentro del Estado, fuera del Estado, situaciones de narcotráfico, uno toma riesgos. Ya sabíamos dónde nos metíamos.

—Usted atribuyó esas amenazas a "sectores antidemocráticos que no aceptan el resultado electoral".

—Por suerte son minoritarios.

—La referencia hace más a sectores políticos que a organizaciones de narcotraficantes.

—Sí, yo creo que las intimidaciones tienen un poco que ver con sectores que perdieron dinero, porque hacían negocios de manera ilegal. Juego clandestino, narcotráfico, licitaciones con sobreprecios. A partir de tomar las decisiones correctas esa gente dejó de percibir ese dinero y eso es parte de las intimidaciones. Y después también tiene que ver con algunos sectores antidemocráticos que pretender generar un clima de tensión e inestabilidad social. Por suerte son minoritarios. Lo dije públicamente, son un grupo que se identifica políticamente con la expresidenta Cristina Fernández.

—¿La Cámpora?

—Más que la Cámpora, algunos referentes puntuales que han hecho declaraciones públicas. También tengo que decir que la enorme mayoría de los referentes del peronismo han trabajado en diálogo tanto con el presidente como conmigo. Así que hay una vocación democrática instalada en la Argentina, y esos son sectores que cada vez van quedando más acotados.

Argentina da impulso a otro puente con Uruguay.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, destacó el cambio de sintonía que hay entre los gobiernos de Argentina y Uruguay a partir de la buena relación que entablaron los presidentes Mauricio Macri y Tabaré Vázquez. Y como ejemplo de ello, mencionó el proyecto para la construcción de un nuevo puente entre ambos países. "Somos pueblos hermanos que debemos tender puentes", dijo a El País. El anuncio del proyecto binacional fue hecho por Vidal el viernes en el marco de la inauguración del stand de Argentina en la Expo Prado 2016, acto al que asistió el canciller Rodolfo Nin Novoa y el embajador argentino, Guillermo Montenegro. El puente uniría Zárate en Argentina con Nueva Palmira en Colonia, y tendría entre siete y ocho kilómetros de largo.

El intendente de Colonia, Carlos Moreira, recibió el anuncio con entusiasmo. "Este puente sobre el río Uruguay al norte de Nueva Palmira es un vieja idea que se estuvo estudiando durante muchos años: sería una muy buena noticia para Colonia", sostuvo Moreira.

El viernes, en la residencia del embajador argentino, la gobernadora de Buenos Aires almorzó con el intendente de Montevideo, Daniel Martínez. Vidal dijo a El País que están manejando ideas para desarrollar proyectos turísticos en conjunto, que involucren a Montevideo y Mar del Plata, la principal ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires.

PERFIL.

La primera gobernadora.

María Eugenia Vidal cumplió 43 años el jueves 8. Desde diciembre de 2015 es la primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Es un terreno que conoce bien, ya que fue vicejefa del gobierno de Mauricio Macri en su segundo mandato en la provincia. Antes había sido su ministra de Desarrollo Social. Está considerada como una de las políticas argentinas con mayor proyección, aunque por ahora no quiere saber nada de candidaturas. Se casó con Ramiro Tagliaferro, actual intendente de Morón y también integrante del PRO, con quien tiene tres hijos. Actualmente están separados. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina, con especialización en relaciones internacionales.

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